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"Que el PP hable de participación es tener muy poca vergüenza"

Entrevista a Daniel González, candidato de Izquierda Unida a la alcaldía de Sevlla. Se considera únicamente el rostro de esa realidad coral que es «la gente», en nombre de la cual piensa arrebatarle el sillón de la Plaza Nueva a su actual inquilino.

el 08 mar 2015 / 12:00 h.

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El candidato de Izquierda Unida a la Alcaldía de Sevilla, esta semana en las oficinas de la coalición en San Pablo. / José Luis Montero El candidato de Izquierda Unida a la Alcaldía de Sevilla, esta semana en las oficinas de la coalición en San Pablo. / José Luis Montero Daniel González es el flamante y juvenil rostro de IU en Sevilla, lo cual añade otro enigma más a las municipales de mayo, por si fueran pocos: ¿es este trianero de 26 años el alcalde que necesita la ciudad? Pero que su edad no engañe porque su discurso no es nuevo: pan, techo y trabajo. Lo nuevo sería que se hiciera realidad. —Venía escuchando la radio y en ella un hombre se preguntaba quién se preocupa por la gente. Le traslado la pregunta. —Ahora mismo, nadie. Ese es el gran problema. Acordarse de la gente es garantizar que las personas tengan los derechos mínimos para tener una vida digna. —¿Y eso lo puede garantizar de verdad un político? —Yo creo que sí. —¿Están ustedes a la altura de sus promesas? —Claro. Nosotros no prometemos a lo loco. —Pues a Zoido hay quien le reprocha las promesas incumplidas... —Sí, pero Zoido prometía una pista de esquí, el metro en toda la ciudad, solucionar Tablada en quince días, empleo… No se trata de eso, se trata de que el Ayuntamiento, como institución más cercana, garantice una vida digna a los vecinos de Sevilla. Se puede, claro que se puede. Desde el Ayuntamiento es posible, si se dedican los recursos a eso, no a ver cómo cambiamos el PGOU para que venga Ikea y monte un centro comercial. Simplemente es cuestión de voluntad. —Insisten en la participación. ¿No le parece que es un mantra que se está usando demasiado y que va camino de ser un tópico devaluado? —Desde el 15M todo el mundo se ha sumado a la participación. Devalúa la palabra el que el PP hable de participación. Que él hable de participación es tener muy poca vergüenza, cuando la plataforma de la zona azul se le echa encima por falta de diálogo, y cuando las ONG de cooperación se van del órgano de participación municipal por falta de diálogo. Los presupuestos participativos los pusimos en marcha nosotros en el anterior gobierno, pero vamos a más: ya estamos apostando por ir un paso más allá hacia la cogestión, la codecisión. Estamos elaborando el programa de forma participativa. Pusimos en marcha una plataforma, Para Sevilla queremos, para recoger propuestas individuales, y nos estamos reuniendo con colectivos. Más de 80 reuniones tenemos, y 160 que están planeadas de aquí a que tengamos que tener cerrado el programa a finales de abril. Y cuando ganemos las elecciones vamos a abrir el Ayuntamiento a la gente. Que sea la gente la que gobierne. Los presupuestos participativos son solo la punta de lanza. —Habla de ganar, pero le va a ser muy difícil desbancar al Zoido de los veinte concejales, ¿no le parece? —Yo estoy plenamente convencido de que Zoido no va a obtener mayoría absoluta. Zoido basó esos veinte concejales, una mayoría como no se había visto nunca en la historia del Ayuntamiento, en una falacia: Zoido iba casa por casa prometiendo empleo. A mí me prometía por Twitter que no iba a haber ni una loseta rota. Pero Zoido, ahora, ¿cómo va a ir a los barrios de Sevilla, que llevan cuatro años olvidados, a pasearse allí? No puede. Zoido se irá a Los Remedios, a cierta parte de Nervión, pero a Los Pajaritos no va a poder ir, porque nosotros estamos allí en Los Pajaritos como hemos estado todo este tiempo y nos lo dicen: aquí este hombre vino a prometer el oro y el moro. Y no ha hecho absolutamente nada. —Hombre, eso no es así. Ha demolido bloques ruino-sos y ha anunciado para mayo el inicio de las obras de los nuevos. —Precisamente a unos meses de las elecciones municipa-les anuncia el gran proyec-to estrella de los barrios. Totalmente electoralista. Pero no solo se trata de eso. Él se definió como el alcalde de la micropolítica y esta bri-lla por su ausencia en según qué barrios. —¿No está demasiado brumoso el horizonte de las elecciones municipales? —Nosotros nos marcamos un techo de 16 concejales; con eso me conformo, que es la mayoría absoluta. En cuanto a las demás fuerzas, comparto que no se sabe muy bien lo que va a pasar, porque la agrupación de electores lanzada por Podemos vamos a ver sin consiguen las firmas. Y Ciudadanos a mí me parece un producto de marketing absoluto. Y UPyD a nosotros, en las generales creo que fue, nos superó; pero después fueron las municipales y no apareció. —¿Es posible que Podemos haya sido solo un instrumento de la protesta popular y se desinfle? —Yo creo que se desinfla. Y…, yo soy joven pero he estudiado, y a mí me recuerda al PSOE de los años ochenta y no soy el primero que lo dice. ¿Qué pasó con el PSOE de los años 80? Que pegó un bombazo y luego desilusionó. Yo creo que esa no es la solución. —Pero el PSOE de los ochenta tardó hasta el 96 en dejar el Gobierno... —Pero la gente yo creo que no… ¿Sirvió para algo? —Pues creó una macroestructura de partido brutal y a nivel de política nacional modernizó España, creó el estado del bienestar... —Sí, pero, ¿se acordó de la gente? —Hombre, se hicieron muchísimas cosas... —Evidentemente, desde la dictadura hasta ahora se han hecho cosas. Pero que esa ilusión que crearon se fue perdiendo. Yo conozco a mucha gente, mi padre, que dijo de Podemos: ¡Ah, pues mira!, y ahora lo está viendo, que es nada. Que lo que prometían ahora dicen que no o que proponen no sé qué y no está contrastado… Humo. Y movilización: ¿qué estructura tiene Podemos detrás? A mí no me vale una movilización para sacar pecho. —Pero sí es verdad que han conseguido emocionar. Y en eso sí que se parecen al PSOE de los ochenta. Así que, ¿qué puede usted hacer en Sevilla para emocionar a la gente? —Pues simplemente por el perfil de candidatura que presento, joven… Yo cuando me estoy reuniendo con las asociaciones en los distritos lo primero que dicen es que soy un chaval y que cómo me presento. Pues porque frente a eso que se dice de que somos la generación perdida no somos la generación perdida, sino la que en este ciclo electoral va a darle la vuelta a la situación. Y la ilusión es siendo sinceros. Yo no te voy a prometer una pista de esquí. Yo te voy a prometer que tú vas a tener una vida digna, y que tú participes. Yo creo que la clave es esa: frente al descrédito de la vieja política, el de todos son iguales, demostrar con el ejemplo que todos los políticos no somos iguales. —La legislatura empezó en IU con Antonio Rodrigo Torrijos y casi se cerró con José Manuel García. Vale que usted represente un nuevo ciclo, pero me gustaría que tuviera unas palabras para sus predecesores, que no se han muerto y siguen ahí. —Nosotros estamos convencidos de que los compañeros son inocentes. Lástima es que se demostrará la inocencia pasados muchos años y cuando ya se les ha destrozado su vida. Y dentro de la organización no están en primera línea pero juegan un papel vital; cada uno en su agrupación es un militante más, y un militante con una experiencia maravillosa que aportar al proyecto.

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