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Que la muerte del viejo no nos pille desprevenidos

Pocas veces un revuelo tiene tan pocos ganadores como en el actual repunte de la crisis económica. Quienes más sufren las consecuencias son los mismos de siempre, pero los bancos también, a su modo. Si les diéramos a escoger preferirían sin duda la situación de hace tres años.

el 15 sep 2009 / 22:16 h.

Pocas veces un revuelo tiene tan pocos ganadores como en el actual repunte de la crisis económica. Quienes más sufren las consecuencias son los mismos de siempre, pero los bancos también, a su modo. Si les diéramos a escoger, preferirían sin duda la situación de hace tres años.

Los gobiernos padecen una crisis de popularidad con plena justificación, pues el miedo a cambiar de barco manteniendo el actual a flote con todo tipo de chapuzas debe tener también un coste político.

Los liberales y, más aún, los neoliberales viven momentos difíciles: ven como la única salida a un problema generado por el capitalismo es anti-capitalista, como la nacionalización parcial. Las únicas personas que pueden esbozar una sonrisa sincera son los intelectuales de izquierdas al observar que la realidad refuerza sus pronósticos.

Lo que estamos viviendo es una nueva punta visible de un capitalismo moribundo. No hace falta ya poner energías en destruir lo que se suicida solo.

Lo que merece la pena es lo que consiguen iniciativas como las del FSM de Belem: proponer y luchar por hacer realidad modelos alternativos, para que la muerte del viejo no nos pille desprevenidos.

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