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'Que no me hablen de la Navidad'

El retorno del desayuno de los bomberos de San Bernardo el día de Nochebuena dio con el hallazgo del cadáver de un indigente. Su nombre era Francisco, estaba divorciado de su mujer, con la que había tenido una hija, y sus problemas con el alcohol eran constantes.

el 15 sep 2009 / 20:22 h.

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El retorno del desayuno de los bomberos de San Bernardo el día de Nochebuena dio con el hallazgo del cadáver de un indigente. Su nombre era Francisco, estaba divorciado de su mujer, con la que había tenido una hija, y sus problemas con el alcohol eran constantes. Sin embargo, murió de forma natural.

La mañana del día de Nochebuena mostró la cara trágica de la Navidad. Una pareja del retén del parque de bomberos de San Bernardo halló el cadáver de un indigente alrededor de las 8.00 horas, cuando venían de desayunar. El cuerpo sin vida pertenecía a un varón que dormía junto a otro mendigo sobre unos colchones apostados a la espalda del antiguo mercado de la Puerta de la Carne. Justo enfrente de la imagen de la pobreza, unos comercios abastecían durante la mañana a los vecinos de la calle Alejo Fernández, que ultimaban sus compras para la cena de Navidad.

El fallecido se llamaba Francisco, más conocido como Paco el del bigote, los vecinos lo solían ver por la zona ejerciendo de aparcacoches. Según el bombero que lo halló muerto, Fernando Muñoz, "me acerqué a él porque estaba boca abajo, en posición rana, destapado y perpendicular al colchón. Lo toqué, estaba frío y rígido, cuando la ambulancia del 061 vino, el médico certificó su muerte".

Se trataba de uno de los muchos indigentes que duermen estos días por los alrededrores del barrio de la Puerta de la Carne, refugiándose del frío en los soportales de los bloques o bajo el Puente de San Bernardo, una situación que se da durante el año. Sin embargo, el indigente fallecido había pasado la gélida madrugada del 24 de diciembre a la interperie.

La noche antes, según apuntaron los vecinos, había recogido un aguinaldo junto a su compañero de colchón, Manuel, bastante afectado. Pero la felicidad por el presente no era completa: "Ya ves, para nosotros, en estas condiciones, no existe la Navidad", manifestó Manuel.

Al acostarse, Francisco había hablado por teléfono con su mujer, de la que se encontraba divorciado, y con quien tenía una hija. Ella no la dejaba ver, y esa situación provocó que el fallecido se refugiase en la bebida. Logró rehabilitarse en un centro de Algeciras. Allí trabajó de conductor de camiones, pero recayó y la Guardia Civil lo arrestó por conducir ebrio y estaba pendiente de entrar en prisión. Volvió a Sevilla y continuó con la bebida. Su muerte se produjo por condiciones naturales, según la Policía Nacional.

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