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Recordando a Zola y Bernanos

Hubo hace siglo y medio en Francia un juicio contra el capitán Dreyfus, condenado, aparentemente, por traición pero, en realidad, por ser judío. Mientras todos sopesaban si aquello era justo o no, Zola escribió un artículo...

el 15 sep 2009 / 19:07 h.

Hubo hace siglo y medio en Francia un juicio contra el capitán Dreyfus, condenado, aparentemente, por traición pero, en realidad, por ser judío. Mientras todos sopesaban si aquello era justo o no, Zola escribió un artículo, Yo acuso, que ha quedado como paradigma de valentía periodística. Bastante después otro escritor, George Bernanos, católico desasosegado que siempre me ha recordado a Blanco White y exiliado voluntario en Mallorca en 1936, escribía Los grandes cementerios bajo la luna denunciando los fusilamientos de Franco, novela que -claro está- nunca pudimos leer aquí.

Yo la leí en italiano, me impresionó y la olvidé. Ayer, viendo la foto de los esqueletos del cementerio de San Miguel de Málaga y las noticias de la fosa de la Puebla de Cazalla, Bernanos volvió a mi mente como a Proust el olor a magdalenas, influido quizás porque, al bajarme la tarde del viernes del tranvía, vi al alcalde en medio de los saltimbanquis de la Plaza Nueva -pero con focos- firmar en un puesto de Amnistía Internacional contra la pena de muerte a no sé quién ante la indiferencia de los transeúntes. Fosas, Bernanos, magdalena y político se juntaron en algún circuito de mi cerebro para decir tres cosas:

Que la denuncia sólo es importante en el sitio, el tiempo y el objetivo justo; que cuando se hace así, poco importa una u otra ideología; que la gente percibe lo que nace del corazón y lo que no. Ahora ya ha pasado el momento de decir yo acuso a Franco y sus generales; estamos en el de que España, Andalucía, Sevilla asuman aquel horror. Cualquier condena a muerte es absolutamente injusta pero los focos de prensa hay que ponerlos en esos inmensos cementerios sólo visibles aún para la luna. Y si no, cualquier saltimbanqui de la Plaza Nueva seguirá teniendo un corro mucho mayor que el del político.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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