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Local

Saetas de salón

Días de cámaras, Twitter y llanto. Esta Semana Santa ha cambiado la cera por los charcos, la lluvia por el incienso y la tele por los tacones. Las calles de Sevilla estaban llenas, pero sólo de ilusión.

el 13 abr 2012 / 20:17 h.

Días de cámaras, Twitter y llanto. Esta Semana Santa ha cambiado la cera por los charcos, la lluvia por el incienso y la tele por los tacones. Las calles de Sevilla estaban llenas, pero sólo de ilusión. Nazarenos empapados en lluvia y lágrimas volvían a casa cabizbajos a horas intempestivas. Las pilas de las radios, los móviles sin batería y el teléfono de las pizzerías a domicilio protagonizaron una semana en la que sí triunfaron en la capital hispalense las nuevas tecnologías y, un año más, Giralda TV.

Ni Telecinco, ni Antena 3, ni Cuatro ni Canal+ coparon la atención del sevillano. Como ejemplo, un botón. La noche del Jueves Santo la gente veía el Debate de Gran Hermano –líder de audiencia nacional– cambiando continuamente a la cadena municipal, donde los paraguas, las sillas de la Avenida de la Constitución vacías y el cielo encapotado envolviendo a la Giralda dejaban hueco a pie de pantalla al último y misericordioso parte meteorológico que prometía una Madrugá como dios manda. Durante toda la semana, ésta fue la tónica: las familias a medio vestir, enganchadas a Giralda TV, deseando que, desde su Tramo a tramo, les dijeran que las cofradías estaban en la calle.

La televisión local, en siete días, ha conseguido que más de 2,5 millones de personas de 117 países vieran la Semana Santa a través de la web de Giralda TV, que contó con una emisión streaming junto con un chat de Facebook y enlaces con información de servicios. Y las cifras siguen. Al mal tiempo buena cara. Según informan desde Giralda TV, el coste de la retransmisión, de más de cien horas en directo, fue un 40% inferior al del dispositivo del año pasado y la cuenta de Twitter ha gestionado mediante el hashtag #ssanta12 la friolera de 38.600 seguidores, convirtiéndose en el medio de comunicación sevillano que más interesó. Tanto que dicho hashtag como la cuenta @giraldatv fueron cada día TrendingTopic en varias ciudades españolas, incluida, por supuesto, Sevilla.La iniciativa este año de invertir en la aplicación iSemanaSanta Giralda TV para teléfonos móviles –que, si bien es cierto, sus usuarios aseguran que aún deja mucho que desear–, fue descargada por 80.000 personas de 42 países.

Si ya resulta bastante relevante que la información emitida por cualquiera de sus vías sea seguida por medio mundo con una audiencia similar cada día, no menos es que con una cuantía tan ajustada el espectador tuviera acceso a lo que pasaba en la calle y en las iglesias sevillanas desde el salón de su casa. Los internautas y la audiencia televisiva escucharon desde los temores de los hermanos de San Gonzalo porque no saliera la cofradía, hasta la alegría cuando lo hizo y el posterior tormento al ver como las imágenes se mojaban bajo un agua rebelde y primaveral que, en Sevilla, una vez más, no hizo justicia a sus necesidades. Agua sí, pero no en Semana Santa. No para los devotos, los hosteleros y el turismo, que bastante sufren ya con tanta crisis.

Y es que 2012 no hace prisioneros. Este año de éxitos puede ser también el que le dé el fundido en negro definitivo a Giralda TV, después del chaparrón que el Gobierno municipal le echó encima hace pocos días a consecuencia de las deudas que acumula la cadena. Y lo pretende hacer, paradójicamente, un año en el que la visión que nos ha dado de la Semana de Pasión sevillana saltaba desde el balcón de la Campana para mezclarse con la calle. De retransmitir siempre las mismas imágenes de los pasos y la gente paseando entre las sillas, con la Pastelería de La Campana al fondo, esta vez nos ha ofrecido más que nunca a un cámara y a un reportero, alcachofa en mano, tomando el pulso a la Semana Santa en cada templo, en cada salida e incluso en los puntos de interés mediante conexiones en directo.

Mantillas descafeinadas, chaquetas azules y blancas bajo paraguas, globos sin vida, puestecillos abandonados con un plástico improvisado, manoletinas y minifaldas primaverales y nazarenos de todas las edades mojados por dentro y por fuera contrastaron con la otra Semana Santa. La de verdad. La del Miércoles, la de la Madrugá y la del Sábado Santo con San Bernardo procesionando, la Trinidad entrando en su casa en una noche despejada o la Macarena dejándose se ver fuera de la Basílica, la misma a la que tuvo que volver aprisa y corriendo porque, el agua, una vez más, tenía celos de sus fieles y quería verla de cerca.Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, México, Alemania, Kenia, Singapur y hasta la Antártida, entre otros, vivieron en directo, gracias a Giralda TV, la Semana Grande sevillana. Millones de personas escucharon los comentarios sentíos de los presentadores, cuya objetividad dejaba mucho que desear con un discurso que rayaba, en ocasiones, la sevillanía menos internacional. Juzguen ustedes mismos: “No creo que haya nada peor que un padre le tenga que decir a su hijo por qué su hermandad no sale un día de lluvia. Los que lo hemos tenido que hacer –comentaba uno de los protagonistas de la cadena con la voz acongojada– sabemos lo terrible que es explicarle eso a un niño que llora sin consuelo”.

Pero las televisiones locales también son eso. Y el paquete también viene con los anuncios más austeros. Los toldos de siempre made in Seville, los trasteros que nadie conocía o los apartamentos en Sagres, donde el Cabo San Vicente del Algarve portugués está dispuesto a recibir este verano a los ganadores del concurso propuesto por Giralda TV –fechas en las que puede que la cadena ya no exista–, forman parte de este pequeño mundo que durante las fiestas se vuelve tan grande. Muchos son los pueblos de España que han contado con estos medios locales que, a consecuencia de la crisis, también han muerto de inanición presupuestaria. Una lástima.

Enfermos, impedidos, gente con personas a su cargo o con responsabilidades de toda índole  encuentran una salida en estas cadenas. Les traen a casa lo que no pueden ver en la calle. Decía Marshall McLuham que gracias a los medios vivimos en una aldea global. La televisión es como una ventana al mundo. “Sabemos de todo en todas partes”. No obstante, ante tanta información el ser humano se satura, lo que le conduce a que cada día le interese más aquello que tiene cerca. Lo local. De ahí que, pese a la austeridad de la técnica con la que se desenvuelven, sobre todo en días tan señalados, los sevillanos no acudan a otra televisión en busca de información.  

Las estadísticas, aunque no muy imparciales, lo reflejan. Según la web de Giralda TV, un 73,09% de espectadores ha seguido esta cadena frente al 13,29 que optó por la web. La aplicación iSemanaSanta TV obtuvo un 7,53 de la audiencia frente a los simbólicos 2,77 de otras redes sociales y el 3,32 que acumuló la radio. Por tanto, los transistores ya no tienen la exclusiva. Twitter, móviles e internet han ganado terreno, y con ellos, la televisión local compite con todos los galones. Ahora llega la Feria de Abril, Sevilla sigue de fiesta, llueva o no, y a buen seguro las cifras volverán a ser escalofriantes. Cuando la TDT pone 60 canales a disposición del espectador y el share ya nunca será lo que fue, es de aplaudir lo que ha logrado este equipo de profesionales. Buen trabajo compañeros y... larga vida.

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