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Economía

Secretos y curiosidades industriales del Puerto de Sevilla

Tras esa imagen de multitud de contenedores y la polémica del dragado del río hay desde plátanos hasta cosméticos. Junto a la Zona Franca y a la espera del dragado, Junta y Ayuntamiento tratan de beneficiar la llegada de inversores.

el 05 abr 2014 / 23:30 h.

Instalaciones del Puerto de Sevilla con multitud de contenedores junto a los muelles de carga y descarga. / J. M. PAISANO Instalaciones del Puerto de Sevilla con multitud de contenedores junto a los muelles de carga y descarga. / J. M. PAISANO «No existe cultura marítima en esta ciudad pese a su gran historia marítima. Las empresas no miran al río, no se lo plantean para el transporte, sólo piensan en la carretera y, en menor medida, en el tren». Se pronuncia así Fausto Arroyo, director de la Autoridad Portuaria de Sevilla, mientras señala en un mapa qué hay en cada parte del extenso recinto. Sobre este escenario del Guadalquivir, a las puertas mismas de la capital, sobrevuelan tres proyectos estratégicos que habrán de conferir un enérgico impulso a la actividad empresarial, industrial y logística del mismo. Uno ya está amarrado: la Zona Franca, un espacio acotado con beneficios fiscales para las producciones de las compañías allí instaladas. El segundo está rubricado, implica a la Junta de Andalucía –vía Agencia IDEA– y al Ayuntamiento hispalense y consiste en incentivos para atraer inversores. Y el último aún está en el limbo: el dragado del río hasta Sanlúcar de Barrameda para incrementar su calado. Pero más allá de un compendio o listado de empresas, aquí quedan algunos secretos, curiosidades y anécdotas de la industria asentada en toda esa grandiosa extensión que, bañada por el Guadalquivir, queda bajo el Puente del V Centenario. Metalurgia. Trasiego que lleva hasta el petróleo del Mar del Norte Las megaestructuras metálicas de Tecade son para admirarlas. ¿Dónde? En las antiguas instalaciones de Astilleros. Es una de las compañías llamadas a jugar un papel protagonista en el resurgir de la actividad industrial metalmecánica en el entorno de las aún vacías atarazanas. Tecade, de capital andaluz y familiar, está especializada en grandes estructuras de puentes metálicos y offshore, y su sello está impregnado en el segundo puente de Cádiz, el tercer puente sobre el río Orinoco en el Estado venezolano de Bolívar, el puente de la línea 1 del Metro que cruza el Guadalquivir para unir San Juan y la capital, el puente Oresund de Copenhague, el puente del circuito de Fórmula Uno de Valencia, el viaducto sobre el Nalón en Oviedo, el tablero del viaducto sobre la A-92 de la línea de Alta Velocidad Antequera-Granada y tanques de flotación de la plataforma petrolífera Eldfisk, sita en el Mar del Norte. Tecade, sin embargo, apenas ocupa una pequeña parte del terreno de los astilleros: ni alcanza una de sus 30 hectáreas. «En éstas habrá construcción y reparación naval, pero otras muchas actividades vinculadas a la industria del metal. Hay que esperar. En breve surgirán noticias». Dentro del metal, aflora también TRH, fabricante de una amplia gama de mallas electro-soldada estándar y a medida para su uso en el armado del hormigón. Una parte de su materia prima se importa desde Turquía, con Francia, Alemania e Inglaterra como destinos prioritarios del mallazo terminado. Y sin olvidar, por supuesto, el grupo Siderúrgica Sevillana, uno de los grandes inquilinos que hacen de este puerto uno de los principales del país en trasiego siderúrgico. El puente cordobés Abbas Ibn Firnas lleva la firma de Tecade.  El puente cordobés Abbas Ibn Firnas lleva la firma de Tecade. / EL CORREO Aeronáutica. Vaivén de piezas de aviones con Airbus como protagonista «Airbus cada vez trabaja más con nosotros. Ya sea un ala para su planta alemana de Hamburgo o aviones terminados para Indonesia», relata Fausto Arroyo. En efecto, todos los repuestos de los modelos clásicos de sus factorías en Sevilla, el C295, el C212 y el CN235, así como los del A400M y los tanqueros (aparatos de reabastecimiento en pleno vuelo) salen con rumbo a cualquier país del mundo desde la ZAL (Zona de Actividad Logística), donde el fabricante aeronáutico europeo dispone de una nave de casi una hectárea, convertida en centro de coordinación logística para la compañía. No sólo exporta, también trae gran parte de las piezas necesarias para tales aparatos militares. Es más, su movimiento es tan importante que en ella se trabaja las 24 horas del día durante todo el año. Son 22.500 las referencias (piezas o conjunto de las mismas) con cabida en el almacén, y entre un pedido y su recepción no se tardan más de cinco jornadas. El tráfico habrá de incrementarse conforme crezca la cadencia (o frecuencia) en el ensamblaje final del avión A400M, realizado en la factoría de San Pablo. Precisamente Airbus es una de las empresas que más han apostado por el recinto portuario, habida cuenta del ahorro que implica el transporte fluvial frente al terrestre e incluso el aéreo –este último es ejecutado por el grupo aeronáutico con su carguero Beluga, que trae hasta San Pablo las grandes estructuras para montar el A400M–. Y clave también: la nueva ronda de circunvalación SE-40 que permita una conexión directa entre esta planta y su nave junto a las aguas del Guadalquivir. Deporte. Ropa y maquinaria deportivas con destino a Abu Dabi Algo más de tres hectáreas ocupan los almacenes de la cadena deportiva Decathlon radicados en la ZAL, con nada más y nada menos que una treintena de muelles de carga y descarga. Se trata del principal depósito de la compañía en España, y desde donde abastece sus tiendas de las comunidades andaluza, murciana y canaria, junto con las del sur de Portugal y Marruecos. Pero, además de recepcionar, exporta material deportivo (desde simples camisetas hasta máquinas para realizar ejercicios) a puertos tan remotos como el de Abu Dabi. Su apuesta por el hispalense quedó reforzada hace apenas cuatro años, cuando duplicó sus instalaciones pensando en sus posibilidades logísticas estratégicas para el norte de África. Agroalimentación. Lo más común pero también vinazas para San Petesburgo En el recinto portuario, asimismo, tiene sus enormes almacenes y cisternas la compañía Servitrade (83 tranques con capacidad cercana a los 75.000 metros cúbicos y una extensión equivalente a cinco hectáreas para graneles sólidos). Desde ellos se ejecutan las mayores transacciones de carga y descarga de aceites de oliva y de semillas en España, y con esta empresa trabaja el principal mayorista oleícola del mundo, Migasa (Miguel Gallego). Es ejemplo, dice Fausto Arroyo, de la «tradicional vinculación» del complejo logístico con la agroindustria. No en vano, es también estratégico para el líder mundial del arroz, Herba, filial del grupo agroalimentario Ebro Foods. Desde aquí, parten en torno a 150.000 toneladas de arroz, cuyo destino principal es Bélgica, desde donde se distribuye al resto de Europa. No sólo se exporta, también llegan cargueros desde países asiáticos. Frecuente también es el trasiego de barcos con trigo duro para abastecer las fábricas de sémola y pasta de Francia y, sobre todo, de Italia, al igual que existe recepción continua de maíces y envíos y llegadas de pipa de girasol (en esta última, toman gran protagonismo Ucrania y Rumanía). La aceituna de mesa, que arroja en la provincia de Sevilla la mayor cosecha internacional, embarca hacia todo el mundo, sea envasada o en graneles. Como curiosidad, las exportaciones de vinazas procedentes de Extremadura con ruta hacia el puerto de San Petesburgo (3.000 toneladas al año) que por allá, en Rusia, acostumbrados al vodka, «beben cual si fueran zumo», bromea el directivo. Siguiendo con las bebidas, un detalle más: la cadena de súper LiDL trae aquí toda su cerveza alemana. Biomasa. Los residuos del olivar como combustibles para calderas inglesas La energía verde está también presente a través de la exportación de alrededor de 200.000 toneladas de biomasa del olivar. Son, en concreto, residuos obtenidos tras la molturación de las aceitunas en las almazaras, principalmente de Jaén aunque una parte de importa desde Túnez. Se mezclan, son convertidos en pellets (concentrados de biomasa como si fueran píldoras con alto rendimiento calorífico) y son enviados al Reino Unido para su combustión en calderas. Existe, además, una planta de biodiésel, cuya producción anual ronda las 50.000 toneladas y es propiedad del grupo Entaban. Su actividad, sin embargo, está a la expectativa de cómo queda la nueva legislación estatal sobre las primas a las renovables –como la mayoría de las empresas energéticas–, si bien el Gobierno mantuvo intacta tal cuota productiva en 2013. Curioso resulta, además, la utilización de los muelles sevillanos para vender biomasa de la uva (pellejos y huesos) procedente de zonas vitivinícolas. Mercancías. Cosmética. Olores y belleza tras los contenedores y la industria pesada No sólo de industria pesada o agroindustria vive el Puerto de Sevilla. Entre contenedores y vías férreas acaba de asentarse una empresa andaluza de cosmética, perfumería e higiene: De Ruy que, tras invertir 1,3 millones de euros, ha llevado al recinto sus oficinas centrales y el acabado final y empaquetado (procesos externalizados) de los artículos de su fábrica de Antequera. Entre sus marcas destacan Giséle Denis, Carlos Moyá, Nike –no tiene nada que ver con la multinacional de complementos deportivos– o Fun Spray. Su presidente, el empresario de origen ceutí Antonio Ruiz, explica que el enclave logístico es estratégico para una compañía que exporta a los cinco países, algunos tan lejanos como Malasia, Afganistán o Uzbekistán. Por su actividad, la perfumería y cosmética finas, no estamos hablando de envíos de grandes contenedores aunque, agrega, «este lugar es idóneo cuando se trata de exportar, como hacemos nosotros, a medio centenar de naciones». Con 70 trabajadores en plantilla entre Antequera y Sevilla, más de 200 empleos indirectos y un volumen de facturación anual superior a los 25 millones, De Ruy también recibe aquí parte de las materias primas y esencias para sus perfumes, cosméticos, desodorantes o geles de baño. Canarias. Todo el plátano que se come en España y helicópteros por mar   Canarias se ha convertido en un auténtico filón para el Puerto de Sevilla. Tanto que uno de cada cuatro contenedores que arriban a las islas ha pasado por aquí (sea por vía directa o indirecta) y todos sus plátanos que se distribuyen en España llegan aquí. El archipiélago es fundamental, además, por ser parada obligada para exportar a los países del otro lado del Atlántico, labor que exige cargueros de grandísimo calado que, hoy por hoy, no se adentran –no pueden hacerlo– Guadalquivir arriba. Y más allá de la actividad meramente económica, quede constancia también que los helicópteros que anualmente se envían a Canarias para participar en la campaña veraniega contra incendios no viajan por aire, sino por agua, y embarcan precisamente en el Puerto de Sevilla –hace unos días lo hicieron los primeros de este año–. África. Y ayuda humanitaria para Costa de Marfil o Namibia No concluir sin mencionar que, al margen del negocio estricto, el Puerto es enclave para el envío de ayuda humanitaria española hacia países africanos, entre ellos Namibia o Costa de Marfil, un tránsitos «del que nos sentimos muy orgullosos». «Y todo esto es el Puerto de Sevilla que, pese a la actividad económica y laboral que genera, sigue siendo un gran deconocido por su propia ciudad», concluye Fausto Arroyo.

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