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Separar el sexo del pupitre y del púlpito

La nueva orden que obliga a 11 concertados a cambiar el modelo diferenciado por el mixto para mantener fondos públicos retoma la riña de la Junta y los colegios católicos sobre la escuela.

el 15 sep 2009 / 20:57 h.

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La nueva orden que obliga a 11 concertados a cambiar el modelo diferenciado por el mixto para mantener fondos públicos retoma la riña de la Junta y los colegios católicos sobre la escuela. Pero el debate, más que esclarecer las diferencias entre dos modelos de enseñanza, confronta dos posturas ideológicas sobre la igualdad y la diversidad de género.

En España, es difícil abrir un debate estrictamente educativo sobre los parabienes de la escuela diferenciada por la sencilla razón de que, hasta los setenta, todos los colegios obligaban a separar a los niños de las niñas. A menudo, el Gobierno andaluz ha tachado este modelo educativo de "retrógrado" y de "herencia del franquismo", porque "educaba a los niños para hacer cosas de niños y a las niñas para hacer cosas de niñas". En Andalucía, la coeducación se ha presentado como una herramienta "para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres desde la escuela", poniendo más énfasis en transmitir al alumnado valores de igualdad que en el desarrollo del aprendizaje. En el último informe Pisa, la OCDE dijo que Andalucía tenía uno de los sistemas educativos con mayor equidad de Europa.

Todo esto, para bien o para mal, ha dificultado que en España se abra un debate social sobre los beneficios y las trabas de la escuela diferenciada, como lo ha habido en otros países europeos. En Suecia, Alemania, Canadá o en partes de Estados Unidos coexiste la escuela mixta y la diferenciada, ambas financiadas con dinero público. En Berlín, un Gobierno socialista implantó el modelo segregado por sexos en medio centenar de escuelas, como experiencia piloto, para saber si los niños aprendían a un ritmo distinto a las niñas. Los resultados académicos mejoraron.

A través del informe Pisa, que compara la educación de medio centenar de países, sabemos que en Andalucía los niños están por encima de las niñas en conocimiento matemático y científico. Y las niñas superan a los niños en comprensión lectora y escrita. Es una pauta generalizada que a los fisiólogos de la segunda mitad del siglo XX les sirvió para concluir que las chicas son mejores en Lengua y los chicos en Matemáticas.

La Consejería de Educación andaluza rechaza la idea de que existan valores innatos al género, y defiende que los conocimientos son adquiridos y que la sociedad y la cultura precondiciona lo que los gustos y las habilidades de chicos y chicas. Andalucía fue la primera comunidad que aprobó un Plan de Igualdad entre hombres y mujeres en educación, que desarrolla estrategias para evitar que la educación esté condicionada a priori por los roles masculino y femenino. Una de esas estrategias consiste en ofrecer incentivos de 200 euros a los alumnos que se matriculan en ciclos formativos considerados de chicas -Peluquería, Estética, etc.- y viceversa, chicas en ciclos de FP eminentemente masculinos (Mecánica, Electricidad...). La consejería dice que la coeducación discrimina positivamente a las alumnas, y la patronal de colegios concertados replica lo mismo sobre el modelo diferenciado. Considera que las niñas aprenden antes y que, al estudiar solas, ni se ven retrasadas por el ritmo de los niños, ni éstos se ven cohibidos por la madurez intelectual de ellas. Esté o no relacionado, lo cierto es que los 11 colegios que segregan a su alumnado por sexo tienen un índice de fracaso escolar inferior a la media.

Ideario religioso. A pesar de todo, en Andalucía no se ha planteado seriamente la posibilidad de que puedan coexistir el modelo segregado y el mixto. ¿Por qué? Porque aquí, al contrario que en otros países, la educación diferenciada está implantada exclusivamente en colegios católicos: las casi 150 escuelas segregadas que quedan en España, las 11 de Andalucía (casi todas del Opus Dei). Y eso no ocurre en Alemania, ni en Suecia, ni en Estados Unidos. La segregación por sexos en la escuela andaluza está controlada por la Iglesia y estrechamente unida al ideario católico, igual que lo estuvo durante la posguerra. Quizá por eso, la Junta interpreta la educación diferenciada como una rémora del pasado, y no como una propuesta de vanguardia que se estudia en algunas escuelas europeas.

Por ahora, lo único que puede cuestionar la Junta es que ese modelo que "discrimina por razón de sexo", y que es contrario a la Ley de Educación, deba seguir siendo financiado con dinero público. Los sindicatos mayoritarios sustentan esta idea. "La concertada puede existir sin necesidad de diferenciar al alumnado por sexos", dice Paco Beltrán, del sector de escuela concertada de UGT. "No basta con la escuela mixta, la coeducación debe trabajar para fomentar los valores de igualdad en el niño", dice Charo Rizo, de CC.OO.

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