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Tan esperado como temido

Sevilla y Betis se ven las caras en medio de una gran expectación y en un momento quizá poco deseado por ambos equipos. En el caso del Sevilla, la Copa 'tapa' sus dos últimas derrotas ligueras; en el caso del Betis, los últimos resultados ponen en duda incluso el futuro de su entrenador.

el 15 sep 2009 / 22:16 h.

Sevilla y Betis se ven las caras en medio de una gran expectación y en un momento quizá poco deseado por ambos equipos. En el caso del Sevilla, la Copa 'tapa' sus dos últimas derrotas ligueras; en el caso del Betis, los últimos resultados ponen en duda incluso el futuro de su entrenador.

Pese a todo, el derbi llega cargado de alicientes, de muchos alicientes. La presencia del equipo de Manolo Jiménez en el tercer puesto de la clasificación le sitúa como favorito a la victoria. En las antípodas se encuentra, por el contrario, el de Paco Chaparro, separado por cinco puntos del descenso e inmerso en una delicada racha de resultados: cinco puntos de los últimos 27 en juego. Tal es así que el futuro del trianero podría correr peligro a tenor de lo que suceda hoy, en lo que será la primera curva de su nuevo paso por el Tourmalet de la Liga: Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal.

Además de por la dispar situación de ambos conjuntos, el Sevilla parte como favorito -adjetivo, por lo general, repudiado- si recordamos dos circunstancias: la primera, el hecho de que, estando mejor clasificado, haya ganado 16 de sus 17 duelos contra el Betis, ya que éste nunca ganó en campo rival llegando por detrás en la tabla; y en segundo lugar, los más de doce años que lleva sin perder un derbi en el Sánchez Pizjuán. Su última derrota se remonta a diciembre de 2006 (0-3). Desde entonces, el Sevilla ha ganado cinco y empatado otros cinco.

Sin embargo, hoy, el estado anímico de los equipos puede tener mucho que decir, más allá de sus necesidades. En el caso del Sevilla, la victoria in extremis ante el Athletic en Copa, que le acerca un poco más a la final, ha cambiado la cara a un equipo que en Liga ha perdido fuelle tras caer de forma consecutiva ante Racing y Sporting. Tropiezos que le obligan a ganar para no alejarse del Real Madrid y mantener la renta sobre Valencia y Villarreal.

Esta necesidad y el espaldarazo -por la forma en que se produjo, a base de tesón- de su victoria copera pueden darle fuerza. Sobre todo ahora que el calendario hace que las piernas pesen y que no podrá contar con uno de sus mejores futbolistas: Luis Fabiano. La ausencia del brasileño convierte la confección del ataque en una incógnita. La mágica recuperación para la causa de Acosta le da incluso opciones de ser titular en un once sujeto a muchas posibilidades. Duscher, Romaric, Fazio, Maresca y Renato pelean por jugar en el doble pivote; Adriano y Diego Capel por la banda izquierda...

Curiosamente, el almeriense se ha convertido de forma inesperada en el protagonista de las horas previas al derbi. Chaparro dice que le preocupan las simulaciones, las caídas, el exceso de tarjetas... justo cinco días después de que en Gijón se haya criticado la roja provocada por Capel, aunque luego el técnico matizara con un "en el Sevilla y en nosotros". Y Jiménez no se ha callado. El arahalense ha defendido directamente al futbolista, entendiendo que Chaparro se refería a él.

Con todo, lo importante son los muchos alicientes de este segundo y último derbi de la temporada. Entre ellos, la presencia de Oliveira. Si el Sevilla se aferra a la necesidad liguera y al espaldarazo anímico de la Copa, el Betis hace lo mismo con su obligación de puntuar y la motivación que para plantel y afición supone la llegada del brasileño. Oliveira será titular, con Emana por detrás, Sergio García en la derecha y Arzu o Rivera junto a Mehmet Aurelio. Tampoco hay que descartar a Damiá y las variantes que conllevaría su presencia. Todo dependerá de Chaparro. Sus cartas, y las de Jiménez, están boca abajo. Esta noche se verán.

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