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Una nueva esperanza

Semana intensa la del Sevilla. El domingo cosechó una insospechada victoria ante el imperio merengue, cuando los aficionados intuían la derrota tras la decepcionante segunda parte del equipo de Jiménez.

el 15 sep 2009 / 19:47 h.

Semana intensa la del Sevilla. El domingo cosechó una insospechada victoria ante el imperio merengue, cuando los aficionados intuían la derrota tras la decepcionante segunda parte del equipo de Jiménez. Ya conocen el debate abierto entre el buen juego y las victorias. Unos piden vistosidad y otros efectividad. En el bien entendido, lo ideal serían las dos. Sin embargo, creo que se confunde el anhelo por el buen juego con la aspiración que, en realidad, tienen todos los sevillistas: el de la personalidad. Se puede jugar mejor o peor, y el rival te puede dominar más o menos, pero el Sevilla deseado es ese que salía al campo sin prejuicios, fuese quién fuese el rival, a realizar su juego y a intentar ganar. Luego jugaba mejor o peor, ganaba, empataba o perdía, pero la afición nunca salía decepcionada. La semana ha seguido con la junta general. Se han tocado muchos temas que era conveniente abordar en profundidad: el filial (fichen a 2 ó 3 jugadores con experiencia en Segunda), el nuevo estadio, la Ciudad Deportiva, el entrenador, el público (soberano, presidente; no les diga lo que tiene que hacer), los números... En definitiva, un detallado repaso a la actualidad del club. Y, por último, ayer se celebró una comida (si se refieren a ella como una copa hubieran quedado mejor) en la que se pretendía homenajear a los socios con más de 25 años de antigüedad (Fieles de Nervión), y que, más bien, quedó como un acto propagandístico del presidente. Todo ello ha contribuido a refrescar y positivizar el entorno del club. Ello hace que los aficionados recuerden más las segundas partes contra Barça y Madrid que las primeras, y que miren con optimismo al partido contra el Villarreal, que, si se gana, puede llevar al Sevilla a la segunda plaza. Se abre una nueva esperanza para el Sevilla. Esperanza de abandonar el lado oscuro de la desidia, las críticas y las dudas, y retomar la senda que nunca debió abandonar el equipo, la de la personalidad y la eficacia.

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