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Cofradías

Una Semana Santa azotada por el agua y la polémica

Para 10 cofradías éste ha sido su tercer año consecutivo en blanco. La lluvia caída en la Madrugá deparó escenas insólitas. Los Panaderos se lleva otra vez la palma de la controversia

el 31 mar 2013 / 19:59 h.

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Foto: Antonio Álvarez Gómez La Cruz de guía de La Lanzada junto al palio de Los Panaderos. Foto: Antonio Á. Gómez La pesadilla se repite. Por tercer año consecutivo, la lluvia ha vuelto a empañar la celebración de la Semana Santa. Sólo 32 de las 60 cofradías que pasan por Carrera Oficial pudieron alcanzar la Catedral y completar su estación. Salvo el Sábado Santo, única tarde realmente primaveral, todas las demás jornadas se vieron salpicadas por el agua. Lunes, Jueves y Sábado Santo. Sólo tres plenos en ocho jornadas. El saldo es desolador. Y lo peor es que las estadísticas empiezan a jugar malas pasadas: para 10 cofradías –las ocho del Martes Santo, más El Cachorro y La Carretería– éste ha sido ya su tercer año consecutivo en blanco. Probablemente, Sevilla haya encadenado las tres Semanas Santas con los peores balances de su historia: en 2011, 33 cofradías se quedaron sin sacar sus pasos a la calle; en 2012, las bajas fueron 29; y este año, una menos, 28. Otro dato revelador: en los últimos tres años sólo siete cofradías han hecho pleno en sus estaciones de penitencia. A saber, la Estrella, la Vera-Cruz (recurriendo en 2012 al comodín del Lignum Crucis), y cinco cofradías del Miércoles Santo: el Carmen Doloroso, la Lanzada, el Baratillo, Cristo de Burgos y las Siete Palabras. Probablemente haya sido este déficit continuado de cofradías el que haya empujado a algunas hermandades a apelar a la heroica y a echarse a la calle manejando parte muy negativos. Es el caso del Polígono de San Pablo y Santa Genoveva el Lunes Santo, que desde bien temprano desafiaron los inciertos pronósticos que auguraban un 70% de lloviznas ocasionales hasta las 19.00 horas; o del Carmen Doloroso el Miércoles Santo, que cuando parecía que el día se introducía en un peligroso tobogán hacia el vacío más absoluto, invirtió la tendencia echándose a la calle con un riesgo del 80% de chubascos dispersos hasta las 19.00 horas. Todas estas cofradías decidieron jugársela a la lotería y les salió bien. Estadísticas aparte, la Semana Santa de 2013 deja un buen puñado de fotos singulares. Anoten: la de los pasos de Jesús Despojado refugiándose en la Anunciación; sin salir del Domingo de Ramos, la del misterio de la Paz, con el Señor de la Victoria protegido por un capote verde guardia civil, a cubierto bajo el arquillo del Ayuntamiento; la del misterio macareno de la Sentencia buscando cobijo en la iglesia de la Anunciación y tras él, trazando una línea recta desde Martín Villa a Laraña, el paso del Señor de la Salud de Los Gitanos, al que también seguiría el palio de la Virgen de las Angustias; la de la Macarena subiendo la rampa del Salvador para guarecerse de la lluvia y la de su heróico regreso a la Basílica en siete prodigiosas chicotás con el manto de tisú protegido por un plástico; la de los festivos traslados, sin acompañamiento musical, de los pasos de la Esperanza de Triana y los Gitanos a sus templos en la mañana del Sábado Santo; y, la que se lleva sin duda la palma de la controversia, la de la Cruz de Guía de la Lanzada en un tris de irrumpir en el cortejo de los Panaderos después de esperar pacientemente y bajo el agua a que la cofradía de la calle Orfila, que ya había suspendido su estación de penitencia, dejara expedita la calle Martín Villa en un surrealista paseo de vuelta a su capilla en el que se recreó de lo lindo con una incomprensible sucesión de marchas. En el apartado de fotos para la historia, la estampa de esta Semana Santa de 2013 la protagoniza sin duda el Señor de Pasión procesionando con la túnica bordada de las hojas de acanto sobre un monte salteado de flores y con una calavera a sus pies, una alegoría del siglo XVII que rememora el triunfo sobre la muerte a través de la Pasión de Cristo. La sobrecogedora instantánea del Nazareno del Savador se alza como clara candidata al Demófilo a una obra de arte efímera. La Semana Santa vive, sin duda, una etapa de esplendor en el cuidado de la estética de los pasos, especialmente en el apartado de los exornos florales, donde este año se han contemplado verdaderas maravillas, caso del monte de minigerberas del Cristo de la Fundación –otra de esas creaciones geniales del florista Javier Grado–. Pasos como el Nazareno de la Salud de la Candelaria y el misterio de la Lanzada apostaron este año por los lirios. Excelente el exorno de 1.600 rosas del palio del Carmen. Muy llamativo fue el color de los claveles del misterio de Monte-Sión. En el apartado sonoro, mención especial merece la banda Esencias (una pena que sólo toque tras las Siete Palabras). En el olimpo, la saeta de Manolo Cuevas a la Macarena en la Campana. Pura antología. Chirriaron los vivas rocieros en la plaza de López Pintado y los juegos florales, con demasiado tonillo a Teatro Falla, del coro de Julio Pardo en Pureza.

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