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Unidad de élite para Tablada

Tablada gana nuevos méritos para seguir siendo un cuartel indispensable para el Ejército del Aire. Este mes, 140 militares trabajarán ya a pleno rendimiento en el nuevo escuadrón de apoyo al despliegue aéreo, hasta ahora patrimonio exclusivo de Zaragoza.

el 15 sep 2009 / 22:28 h.

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Tablada gana nuevos méritos para seguir siendo un cuartel indispensable para el Ejército del Aire. Este mes, 140 militares trabajarán ya a pleno rendimiento en el nuevo escuadrón de apoyo al despliegue aéreo, hasta ahora patrimonio exclusivo de Zaragoza. Son soldados de élite, un apoyo indispensable en misiones de paz.

Febrero es el mes de la puesta de largo definitiva del Seada, el Segundo Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo con base provisional en el acuartelamiento sevillano de Tablada. Será ahora cuando se incorporen definitivamente los 140 militares que han pasado las durísimas pruebas de acceso, un listón que no supera ni el 50% de los aspirantes. Al desembarco de estos militares en Sevilla seguirá una estancia corta, pues el Ministerio de Defensa ya les ha buscado destino rápido: tienen que desplazarse al destacamento Mizar en Manás (Kirguizistán), al Sirius de Yamena (Chad), a la base de apoyo avanzado en Herat (Afganistán) y a la base española que participa, desde Yibuti, en la Operación Atalanta, que combate la piratería en aguas de Somalia.

A la Seada la reclaman de medio mundo porque reproduce, a pequeña escala, la tarea de su unidad madre, con sede en la base aérea de Zaragoza, que hoy es la fuerza de élite española más aplaudida tanto por la ONU como por la OTAN. Su trabajo, variado y versátil, abarca tareas que van desde la escolta de aviones al mantenimiento de una terminal aérea. Deben proporcionar la defensa, el despliegue y el sustento de las unidades aéreas en misiones nacionales y en el exterior y su formación y potencia son tales que pueden llevar a cabo misiones extremas de forma simultánea en España y en el extranjero.

Su labor protegiendo contingentes humanitarios, evacuando a personal civil en zonas de conflicto o instruyendo a otras unidades en defensa NBQ (ante armas nucleares, bacteriológicas y químicas) ha sido reconocida en numerosas ocasiones por los países europeos y por EEUU. Pertenecientes a los paracaidistas, entre los nuevos vecinos de Tablada se encuentran francotiradores, guías de perros policía, conductores, especialistas en explosivos y en telecomunicaciones.

Sus misiones se circunscriben a la protección del despliegue y transporte de unidades del Ejército del Aire. No dispone de protección antiaérea propia ni por el momento, como unidad, tiene capacidad paracaidista ni de controladores de combate aéreo. En comparación con el Eada dispone, a día de hoy, de menos medios materiales ya que únicamente tiene capacidad de operar un terminal aéreo, aunque, por contra, su capacidad para realizar labores de construcción de campamentos -castramentación- es superior. "Son rápidos, efectivos, eficaces. Por eso forman parte de la única unidad de la OTAN que opera de forma ininterrumpida desde hace casi siete años en Afganistán", apuntan desde Defensa.

El país asiático, junto con Kosovo -donde protegieron la terminal de pasajeros y la zona de carga del aeropuerto de Prístina, la capital-, y el sureste asiático -donde apoyaron a los damnificados por el tsunami de 2004-, han sido los destinos más brillantes de la unidad que ahora se ramifica en Sevilla. Eso sí, la sede actual de Tablada será para este escuadrón una casa temporal, pues el ministerio tiene previsto trasladar todos los equipos a la también sevillana base aérea de Morón de la Frontera. El plazo para la mudanza aún está por determinar.

En acción. Los 140 militares de la Seada han tenido que pasar por un largo proceso hasta llegar a Tablada. Tras las pruebas de selección "leoninas", como las define Defensa, se constituyó la unidad formalmente y se envió a sus componentes a recibir un primer plan de instrucción en la matriz de la que parten, la Eada de Zaragoza.

Gracias a esta formación, unos 80 militares de este escuadrón ya pudieron participar por primera vez el pasado verano en una misión real, la llamada Operación Centinela Aragonés. En ella llevaron a cabo la vigilancia de todas las infraestructuras ferroviarias del país, con motivo de la Exposición Internacional del Agua de la capital maña.

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