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Y parecía guasa

La iniciativa virtual ‘Apadrina un tieso’ ha dado lugar a la película ‘El mundo es nuestro’.

el 01 jul 2012 / 14:59 h.

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Triunfar, a veces, es cuestión de echarle un poquito de jeta. En el caso de Alfonso Sánchez (El Cabesa) y Alberto López (El Culebra), además, también de arremangarse y meterse en el fango hasta las cejas. En el fango del set de rodaje. Porque uno y otro son unos francotiradores del cine, unos supervivientes natos dispuestos a hacer carrera pese a que, probablemente, nunca vayan a presentar ninguna película en Cannes.

La Trilogía Sevillana los puso en el candelero. Con Manuel Summers en el recuerdo y su bilogía fundamental (To er mundo é güeno y To er mundo é... ¡mejó!, ambas del año de Naranjito), Sánchez y López -en adelante, El Cabesa y El Culebra-, destaparon al mundo los tics más recurrente en el universo de los pijos, los canis y los hippies de sevillanas maneras en los cortometrajes Eso es así, Esto ya no es lo que era y Aquello era otra cosa. Lo fácil hubiera sido continuar engordando un serial que ya daba síntomas de agotamiento cuando, uno y otro, se decidieron por el volantazo, nada menos que rodar un largometraje financiado por el público, dando alas al fenómeno del crowfunding, traducido nada literariamente como ‘pagarlo entre todos'.

Vaya por delante: el resultado de aquella aventura se ha acabado llamando El mundo es nuestro y, ¡casi nada!, ahora mismo está en los cines. Ojo: aunque no lo digan abiertamente, los fotogramas de este dúo de sevillanos apuntan más al humor de Santiago Segura y sus Torrentes que al cinéma vérité. La situación no está como para términos medios. Por eso su película recicla al Culebra y al Cabesa -personajes ya conocidos en los cortos- y los reconvierte en dos raterillos chandaleros que deciden atracar una sucursal bancaria y huir a Brasil siguiendo los pasos del Dioni. De lo que acontece durante el hurto y de la marimorena que se acaba armando da buena cuenta el visionado -previo pago de su importe- del filme de marras.

Todavía es pronto para ver cómo tratará la taquilla el fenómeno y para saber si esta humorada tan sevillana cala igual en Triana o Santiponce que en Vilanova i la Geltrú u Hondarribia. Pero, como mínimo, el Cabesa y el Culebra han conseguido que su campaña Apadrina un tieso diera a luz 600.000 euros con los que han parido a una criatura de la que se hablará en todos los libros de cine del futuro. También en los boletines cofrades. Porque por El mundo es nuestro pululan dos nazarenos -de La Paz y Los Estudiantes para más señas- pistola en ristre (inspirándose en un hecho real). Suerte que los ánimos andan calmados y que lo que antaño era considerado un atentado contra el alma hispalense -que se lo digan si no a Mateo Gil y su disparatada película Nadie conoce a nadie- hoy no pase de ser un sano ‘vamos a reírnos de nosotros mismos'.

Rodada en un banco de San José de la Rinconada, con exteriores en la calle San Jacinto y en la Ronda del Tamarguillo, lo más lejos que el equipo de producción marchó fue a Vejer de la Frontera para rodar la escena final. Se trataba de que todo quedara en casa. Y_si en Norteamérica la existencia de un cine ‘Z' es una realidad que convive con las más inanes millonadas hollywoodienses, en esta Sevilla de la crisis y de los calores disparados, dos tipos con apodos de plazoleta de barrio, han perpetrado una rabiosamente fresca película con un puñadito de euros.

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