domingo, 22 septiembre 2019
23:31
, última actualización

El abogado de la ex pensionista disfrazada

In fraganti celebra sus primeros seis meses con una historia sevillana, barroca y con porfía de paroxismo.

Juan-Carlos Arias jcdetective /
18 may 2019 / 07:49 h - Actualizado: 18 may 2019 / 06:58 h.
  • José Carlos Blandino Francés.
    José Carlos Blandino Francés.

In fraganti celebra sus primeros seis meses con una historia sevillana, barroca y con porfía de paroxismo. La Sección 7ª de la Audiencia Provincial la ventiló para zanjar, con archivo definitivo, una denuncia por falso testimonio contra cuatro personas: un divorciado, un detective y dos testigos. Entrañó un rotundo varapalo para el abogado que firmó la iniciativa penal, José Carlos Blandino Francés.

La defensa de los denunciados la ejercieron los letrados Manuel León González, también Profesor de Derecho en la Universidad de Sevilla y Claudio Antonio Fernández Fernández, un abogado alcalareño.

Los hechos se remontan a Julio de 2016. El Juzgado nº 2 de Alcalá de Guadaira retiró pensión compensatoria que cobraba -desde hacía 17 años- la divorciada Mª Águila M. S. de su ex marido Antonio M. I. Aclaramos que, según doctrina del Supremo, la finalidad de ésta pensión ‘...no es perpetuar, a costa de uno de sus miembros, el nivel económico que venía disfrutando la pareja hasta el momento de la ruptura, sino que su objeto es lograr reequilibrar la situación dispar resultante...’.

La segunda Ley del Divorcio española de 1981 [la primera se promulgó en 1932] contempló pensiones alimenticias -para menores habidos de la pareja o mayores de edad sin independencia económica- y compensatorias. Estas últimas intentan reequilibrar el nivel de vida de la antigua pareja tras la ruptura. Si bien en un principio estas pensiones embargaban altos porcentajes (ente el 40/60%) en sueldos de muchos divorciados y muy pocas divorciadas, hoy son sentenciadas muy residualmente, y por máximo de uno/cinco años. Todo ello gracias a la emancipación laboral de la mujer, la custodia compartida de hijos/as o pactos entre litigantes.

El juicio

Un divorcio tormentoso siempre salpica a terceros e inocentes. Quienes pleitean tras la ruptura conocen la vulnerabilidad de la contraparte. En este caso, a la divorciada se le adjudica el antiguo hogar conyugal por custodiar a dos hijos entonces menores. Poco tiempo después, se re-empareja y sigue trabajando como limpiadora a domicilio ‘cobrando en mano’. Quien fuera su marido, quizá por aquello del despiste sobre lo esencial de seguir pagando recibe ‘recados judiciales’ sin dejar de pagar hipoteca y gastos de su casa, más pensión alimenticia a dos hijos y compensatoria a su ex mujer. Todo salía del limitado sueldo de empleado sin cualificar.

El divorciado replica a la artillería de su ex mujer con argumentos para aminorar sus recortes en nómina. Contrata a ‘Larry detectives’. Pillan a su exmujer trabajando en un chalet alcalareño como limpiadora y acreditan que convive maritalmente con un señor. En uno de tantos juicios los detectives no ratifican el Informe por incomparecencia por lo que la divorciada sigue cobrando de su ex.

Años después, ADAS detectives elabora Informe que ratifica a sus colegas de Larry. Con este dossier más dos testigos que saben del trabajo y pareja de la divorciada, el que fuera su ex marido plantea demanda para modificar medidas. Es decir, retirarle pensión compensatoria, entre otros reclamos. Sabedora la litigante que perdería este envite judicial acudió a la vista oral –presuntamente- operada en la cara, luciendo gafas que jamás usó antes y una larga melena de pelo teñido. Quienes la conocían se asombraron ante tan radical cambio facial.

El efecto sería crear dudas al juzgador por si era o no el objetivo del detective aquella mujer y quienes identificaban los dos testigos. Nadie sabe quién asesoró tal ‘cambio de imagen’, pero quedó claro que no era inocente. Es llamativo que Blandino Francés -su abogado- se oferte vía agencia como modelo, actor y nuevo talento a quien quiera contratarle.

La sentencia 130/16 del Juzgado de Alcalá nº 1 deja claro que la divorciada pierde una pensión que suele esconder -en la práctica- una especie de castigo post divorcio. Afortunadamente, la Justicia hoy las concede con cuentagotas esgrimiendo la igualdad sobre la preferencia femenina de adjudicarlas de antaño. El Magistrado Javier Francisco Alba Figuero no duda sobre la divorciada. La misma se le presenta como desempleada y sin pareja. Le descubre, además, miles de euros en cuentas bancarias y trampas en documentación médica, fechada tras recibir demanda de su ex marido para tratar de justificar lo injustificable.

La denuncia

Un año después de perder la pensión, y acaso tras mirar y mirar el video del juicio, se elabora denuncia que tributaría la vis de novelista del abogado Blandino Francés. Este Letrado autoedita libros de terror (El día de la furia, Esperando la niebla, Odio, Cuatro noches...) que no registran reseña en medios ni figuran entre los bestsellers.

La denuncia que suscribe este abogado incluye fotos de su patrocinada, burdamente manipuladas, así como la geolocalización extemporánea de una casa en Alcalá. Entre otras ‘perlas’ endilga al detective carácter de perito cuando fue un testigo más en la causa judicial que perdió este Abogado y Escritor. Esa táctica pretendía incrementar la carga penal al investigador y humillar a un veterano profesional con la peor acusación que afrontaría: mentir ante el juez conspirado con su cliente y a cambio de dinero.

Un dato singular es una llamada telefónica que recibió el detective días antes de declarar como imputado. Una voz que desechó identificarse le pidió 15.000€ para ‘retirar’ la denuncia que le imputaba. El investigador denunció tan curioso hecho a la policía y lo puso en conocimiento de la jueza. El intento extorsivo nadie lo patrocinaría, pero a la verdad que se le cierra la puerta entra por la ventana. El esperpento marida con la llamada.

La deriva judicial

La denuncia que admitió el Juzgado nº 1 de Alcalá (Diligencias Previas 207/17) fue sobreseída por la Magistrada Mercedes Lage de Llera en un contundente Auto tras practicar incontables diligencias, dentro y fuera del juzgado, que costaron miles de euros a los contribuyentes.

Recuerda en un Auto que la denunciante ‘..había cambiado su aspecto físico... sin que pueda apreciarse que los testigos hayan faltado a la verdad intencionadamente...’. La Magistrada remata su alegato absolutorio: ‘....en definitiva, no existe ninguna prueba objetiva que acredite la comisión por los investigados del delito denunciado....’.

Es de suponer el jarro de agua fría recibido por el Abogado y su clienta. Las prisas por resucitar el caso generan un recurso de reforma contra dicho auto judicial. Pero es sabido que esa herramienta sólo lo usan abogados noveles o picapleitos veteranos. Es, usando un coloquialismo, como preguntarle a quien juzga si se arrepiente un jueves de lo que ha sentenciado el lunes.

Obviamente, la respuesta de la Jueza ante el recurso de reforma fue confirmar punto por punto lo que había decidido, fruto de una reflexión enriquecida con jurisprudencia. Añadía su nuevo Auto ese talento femenino que disecciona la paja del grano cuando aparecen distintas cuestiones en una denuncia que obedecería a razones de pataleta extrajudicial.

Los mismos argumentos se esgrimen por el Abogado José Carlos Blandino Francés ante la Sección 7ª de la Audiencia sevillana. Esta sala de curtidos Magistrados merece detalle. La componen Javier González (ponente) más los vocales Mercedes Ayala (conocida instructora de causas de corrupción) y Juan Romeo. Juzgó causas mediáticas y es difícil que le cuelen un delito donde no lo hay, o una inocencia donde predomina la culpabilidad.

En un Auto que archiva definitivamente la denuncia que nos ocupa su Fundamento 4ª aclara que ‘...realmente lo que en la denuncia se hace para sustentar su interposición es realizar una nueva e interesada valoración del material probatorio de naturaleza personal recopilado en aquel otro procedimiento civil como forma heterodoxa de revisión de la sentencia dictada en el mismo, lo que no es de recibo..’.

El hachazo a la denunciante le recuerda que es ‘... menos admisible cuando se pretende proseguir la instrucción con la práctica nada menos que de diligencias de careo (cuatro), siendo conocido que el careo ‘más que una diligencia de prueba es un medio de comprobar la finalidad de testimonios opuestos’ es bien conocido ser de poca utilidad..’.

La Justicia, por tanto, zanja una denuncia que tendría raíces alejadas de la búsqueda de la verdad. El daño personal causado a los denunciados, en especial a un divorciado que intentar retomar su vida, está ahí como parte de una pesadilla que sufre desde hace más de tres lustros. Ninguno de los denunciados descarta denunciar por presunta falsa imputación lo sufrido.

Por último, aclarar que el detective al que iba dirigido el dardo de la denuncia es el firmante del artículo. Jamás fue condenado, acusado, procesado, ni multado por el ejercicio de una digna y noble profesión cuya películas y novelas de género, debe decirse, están quizá entre quienes pierden pleitos por la verdad que suelen presentar los investigadores privados ante la Justicia.

Hacemos, desde estas líneas, un llamamiento a no etiquetar a todo un colectivo por el proceder de una minoría, o de ciertas individualidades. Se escribe esto en defensa de la integridad profesional de la abogacía y de quienes lucen la toga con el orgullo de defender causas legítimas y hasta al peor individuo por conductas reprobables.


Todos los vídeos de Semana Santa 2016