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In fraganti

La estafa del ‘cazatalentos’ que ofrece el empleo soñado

El fraude comienza frente a una pantalla de ordenador con plataformas que difunden datos de contacto de candidatos. Ahí empieza la labor del ‘headhunter’ opaco

Juan-Carlos Arias jcdetective /
10 dic 2019 / 09:20 h - Actualizado: 10 dic 2019 / 09:37 h.
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La crisis global que el mundo sufre desde finales de la pasada década se cebó en el empleo de alto nivel. Muchos ejecutivos fueron despedidos sencillamente porque sus empresas quebraron. La presente década recolocó algunos o crearon negocios propios otros tantos tras conocer el desempleo en primera persona. De todas formas, nada es como antes. En España sobreviven demasiados directivos empresariales talentosos, que dominan lenguas y con currículum impecable que buscan mejorar su presente y futuro laboral, dentro o fuera de nuestras fronteras.

Sevilla acoge mínima parte de esos ejecutivos que conocieron tiempos laborales dignos de ser recordados. Algunos cincuentones sufren un timo cruel, pues saca tajada de su buena fe e ilusión por optimizar su valía y experiencia. El timo que comentaremos lo ejecutan falsos ‘cazatalentos’(Headhunters) sobre candidatos veteranos (seniors) y se cocina en idioma inglés y muy lejos de la piel de toro.

La estafa, como tantas y tantas, comienza frente a una pantalla de ordenador. Hay un portal de la Comunidad Europa (Eures) y plataformas que difunden datos de contacto candidatos y empresas que están interesadas en contratarlos mediante ofertas muy específicas bajo condiciones laborales muy ventajosas.

Tal información cae en manos de portales de unos ‘headhunters’ opacos que saben hacerlo. Contactan con candidatos/as cuyos currículums pueden ‘moverlo’ entre clientes bajo un proceso extremamente discreto. Esta es la historia con la que hacen ‘picar’ a los incautos. Ese empeño encuentra la total entrega de quien se muestra potencialmente interesado ya que se le plantean varias vacantes absolutamente tentadoras.

El empleo soñado

El ‘headhunter’ falso disfraza su credibilidad mediante una ‘zona privada’ accesible bajo acceso en su web, consta con señas de contacto en capital importante de países de la UE (Alemania, Reino Unido, Irlanda, Italia...). La primera llamada y las sucesivas las recibe el objetivo del timo desde un ‘número privado’. Pero todo tiene una explicación: es necesario ser reservado desde el principio. El inglés que maneja el ‘reclutador’ (Senior consultant) es tan heterodoxo como el del español que puede ‘caer’. Pero hay un matiz, es de acento hindú & paquistaní, que conviene valorarlo de cara la credibilidad de las historias u ofertas que se manejan.

La llamada de contacto, que acelera el ritmo cardiaco de cualquiera, sólo busca halagar exclusivamente el ego de su destinatario: ‘Has sido seleccionado entre varios perfiles en internet, bla bla, bla....’. Sobre el mismo se plantean tres ofertas nada menos que hacen pellizcarse a cualquiera por las condiciones laborales que entrañan. Detallémoslas:

Sueldos anuales netos de 80/120.000 euros netos o sus equivalentes en divisas brasileras, canadienses, británicas, japonesas, chinas, etc... Tal sueldo es encima ‘negociable’. Hay bonus anual sobre resultados, auto de empresa, piso pagado al 100%, tarjeta de crédito corporativa, seguro médico individual y familiar, de accidentes y vida. También, aporte a fondos de pensiones, vacaciones pagadas de 40 días/año y gastos de viaje familiares tres veces/año y sin límite por motivos profesionales.

Las tareas del cargo son acordes a los perfiles que abundan en el mercado, aunque acordes al cargo por el que se postula. Llamativamente, no exigen verificación de titulación de apenas un grado académico. Estos detalles que consolidan el timo no los ve el candidato, absolutamente ’ciego’ tras leer las condiciones laborales y sus emolumentos. Tampoco se percata que algo ‘no cuadra’ sobre la sede del ‘headhunter’ y si responden o no alguien al teléfono corporativo del reclutador que en la red tiene número real.

El timo se configura

Contando con la codicia que tiene alguien que se ve en el despacho del empleo al que vehicula tan dispuesto ‘reclutador senior’ sugiere que el proceso será más lento de lo que parece inicialmente. Añade que el currículum será modificado para hacerlo más competitivo. También, será singularizado para el potencial empleador haciendo énfasis que se precisan varias entrevistas telefónicas para formalizar la candidatura.

El postulante entonces colabora, pero con menos ímpetu. Pero los más versados exigen sin más contactar directamente con el empleador para eliminar cualquier duda u obstáculo. Normalmente los ‘cazatalentos’ cobran dos meses de sueldo anual al empleador, uno al candidato/a contratado/a y otro al empleador. Esto es lo común.

Los servicios del ‘cazatalentos’ empiezan a tener precio cuando quien postula hace preguntas o plantea dudas. La ‘tarifa’ es de medio sueldo. Debe ser ingresado en una cuenta bancaria de un país distinto a la sede del ‘cazatalentos’. Si se solicita, su pago puede fraccionarse siendo la primera cuota la más alta. Siempre hablamos de varios miles de euros.

La tarifa que ‘cobra’ el cazatalentos cuando se paga lo finiquita todo. Se acabó la historia. Es –entonces- cuando la víctima se percata que todo es mentira, aunque parecía verdad. Quien resulta estafado por tan reprobable práctica no sabe dónde ir, ni a quién contárselo. Nadie suele confesar que va a tener un privilegiado empleo que colmata para bien una carrera cuando se le exige discreción máxima. Mucho menos ser timado de forma tan burda por ‘profesionales’ que conocen bien la disposición de sus víctimas.

¿Qué hacer?

En Sevilla pensábamos que la picardía era patrimonio local. Es la que se perfila entre seres que se engañan mutuamente. Al timo le pasa igual. Cuando alguien ha sido sorprendido con el cuento del ‘cazatalentos’ le da vergüenza referirlo hasta a sus más íntimos. Después, cuesta contarlo a la policía ya que la sonrisita del agente de turno cuando se dan detalles del timo insinúa que la etiqueta de ‘idiota’ la lleva en su rostro el denunciante. La vergüenza que cualquiera puede tener al ser timado es imaginable.

El tocomocho, la estampita y otros clásicos del timo patrio no son muy diferentes que el del ‘cazatalentos’ por lo que se conoce del mismo. La codicia y el ego juegan su papel en esta estafa difícil de documentar y de muy compleja denuncia. Como no se llega a saber el nombre de la empresa ‘contratante’ es laborioso poder articular una demanda, que sólo se puede dirigir hacia un portal que acaso ya no existe cuando han timado a cientos de candidatos entregados a un empleo falso desde el minuto uno.

Hay sevillanos que cayeron en las redes de este timo y será difícil ponerles nombre. Pero sí se sabe que se han hecho consultas a diversos profesionales para intentar recuperar lo pagado. Las respuestas que han obtenido comparten unanimidad: casi imposible.

Lo mejor para evitar esta clase de timo es asegurarse de todo antes de entrar en mayores aventuras y compromisos. Lo suyo es comprobarlo todo antes de dar ciertos pasos y no pagar un céntimo hasta que existan certezas. Estos ‘cazatalentos’ falsos hacen mucho daño a los verdaderos, a los que honradamente logran empleos para jóvenes y veteranos profesionales.


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