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Marinaleda, más utopía de dictador con barbas

El famoso pueblo sevillano agotó a su Alcalde tras 43 años ininterrumpidos. Un despido arbitrario e irregularidades mil lastran los sueños del comunismo al sur del sur andaluz

Juan-Carlos Arias jcdetective /
04 sep 2021 / 04:00 h - Actualizado: 04 sep 2021 / 04:00 h.
"In fraganti"
  • Marinaleda, más utopía de dictador con barbas

Juan Manuel Sánchez Gordillo (Aguadulce, 1949) es uno de los Alcaldes más conocidos, dentro y fuera de España. Desde 1979 implantó el modelo socialista, sobre marco de capitalismo, en Marinaleda. Añadió ego plus y carisma de rebaja. Su estampa la liga a fotos del Ché Guevara, pañuelo palestino y barbas -ya canosas- que difícilmente luciría un jornalero en activo.

Su labia repite solidaridad, internacionalismo, autodeterminación, lucha, conquista, colectivización, ocupación, subvención (perdón)... Sus embestidas van a los que no le adoran: fascistas, señoritos, capitalistas-capitalistas-capitalistas, terratenientes... Abandonó joven la docencia por el sindicalismo y se unió a siglas: CUT, SOC-SAT, PTA-PTE, IU-LVCA. Sus trasgresiones las ventilaron Juzgados, Audiencias y el TSJA con desigual resultado. Esa lucha cercó las incompatibilidades y paradojas del personaje.

Al Alcalde sevillano vale recordarle algo vigente de Lord Acton. En 1887 lo escribió, y palpita en currículum político-sindical de Gordillo: El poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente. El pueblo que gobierna se fragmenta entre fieles acérrimos, descreídos de su palabrería y operativa más literalmente los que se oponen a una autocracia a tan sevillano modo, versión Marinaleda. Los últimos comicios los ganó por 42 votos a independientes del PSOE-PP: AVANZA Matarredonda. El pueblo tiene 2592 habitantes.

Pero Gordillo se marearía lejos de la poltrona aunque la salud le flaquee y tenga edad de jubilado con lustros. Muestra orgulloso, a los que aún le creen, botellas de aceite local. Su rostro ilumina con Conservas Artesanas Humar Marinaleda, agro-cooperativa que procesa y exporta verduras. Las chapuzas las esconde como puede. Pero doctorandos de antropología, periodistas y escritores de todo el globo acudieron ya al imán de Marinaleda.

La ‘desbandada’

El electrocardiograma económico-empresarial de Marinaleda es plano. Sería un parásito que alejaría alimento. El pasado 2020 huyó al colindante El Rubio y de una nave municipal Agroalimentaria Los Lugares SL. Presiones, demandas y un desahucio decidieron a sus gestores abandonar tal sede. Se deslizaba que esta exitosa empresa competía con la cooperativa municipal. Y el mercado no es tonto.

La Humar Marinaleda se ubica en la finca El Humoso, de 1.200 hectáreas, pertenecía al Duque del Infantado. Ya es de la Junta de Andalucía que la cedió en explotación al Ayuntamiento de Marinaleda. Y allí trabaja quien decida su pertinaz Alcalde. ¡This is the question!

Fuentes del pueblo que hablan bajito por atemorizadas indican a #Infraganti que hace más de un año que el Ayuntamiento paralizó la emisión de Licencias de apertura. Los emprendedores locales lo tendrán crudo: emigrarán a otros pueblos.

Hace un par de años, para no perder exotismo este tardo-comunismo extemporáneo, la Alcaldía de Marinaleda lanzó un comunicado apoyando el procés catalán tras condenar la Justicia a sus responsables recientemente amnistiados. El desvarío añadió pedir metieran en la cárcel a un juez sevillano. Por eso quizá hasta Manuel Bohórquez tilda de Caudillo a tan singular Alcalde en este periódico decano.

La opacidad

Lo más llamativo de Marinaleda es el secretismo con el que obra todo últimamente en el Ayuntamiento. De métodos asamblearios se pasó a un oficioso cierre patronal. Nadie externo audita cuentas municipales, no hay Policía Local ni puesto de la Guardia Civil allí. La criminalidad tiene espacio. El pasado 2020 se denunció una oleada de robos aprovechando los ladrones ese vacío de seguridad pública, especialmente desde los días pandémicos.

Las arcas municipales reciben subvenciones de la Diputación, fondos europeos, autonómicos y del extranjero sin que nadie conozca los números, ni su destino. La trasparencia pasaría de largo en el sur sevillano. El portal corporativo lo llama ‘publicidad activa’. Representa una pincelada de la Ley 19/2013 obviando ingresos y recalca acuerdos municipales ‘de rodillo’. Ensalza ‘las luchas’ municipales pero sólo da hueco a un sindicato (SOC) mientras en telegráfico ‘saluda’ del primer edil hay tamaño comarcal. Gordillo es hábil, tapa vergüenzas. Quien las descubra miente.

Marinaleda abandonó un consorcio de aguas dejando deuda próxima los 3 millones de euros en 2017. Un año después, un Concejal del PSOE denunció al Alcalde por presunta prevaricación a no convocar plenos en plazo durante casi 3 años. La respuesta del Alcalde fue gráfica y convincente: Llamó al denunciante ‘sinvergüenza’. Aunque la Justicia finalmente archivó la denuncia, no es de recibo que un Ayuntamiento esté años sin plenos, sin participar la oposición e implantando el secretismo.

Como todo régimen socialista que se precie, al igual que los autócratas, un paseo por Marinaleda constata que las dotaciones públicas que pueden compartir sus vecinos van más allá de otros pueblos colindantes. Pero cuando algún medio informativo pregunta por algo que se aleja del dogma impuesto por la Alcaldía reina el silencio. Como lo que pronosticó Antonio Machado si los españoles supieran de lo que hablan. Mutis por el foro.

El reciente despido de una trabajadora municipal con lustros de antigüedad destapó lo que ya se sabía puertas adentro. Conchi Gómez, así se llama tan valiente mujer, llevaba años pidiendo -junto a sus compañeras- vacaciones y derechos, alentó una huelga y cometió un pecado grave: se afilió a la CGT-A, sindicato que no es terminal de ningún partido.

El SAT (del SOC), único sindicato local, no tolera herejías. Primero le acusó de ‘burguesa’ a la despedida por exigir vacaciones [las empleó para atender graves problemas familiares]. Un comunicado lanzando invectivas contra CGT-A desviaba el foco hacia una lucha inter-sindical, pero no cuela; Gordillo ya no es el que era. Carece de coro, prensa y partidos amigos y fieles que avalen una injusticia que destapa contratos municipales en ‘fraude de ley’ acorde a dictámenes oficiales. Este despido abrió la caja de truenos. Con el PSOE andaluz en el poder, se consintió más a Gordillo.

Barriada Hugo Chaves, el pico del iceberg

El Alcalde presume de haber construido 400 casas populares desde que ocupa el cargo. En 2015 inauguró, junto al Embajador venezolano Mario Isea un barrio que honra al bolivariano Hugo Chaves. Son 26 viviendas de autoconstrucción de dos plantas, amplias habitaciones y áreas sociales con 90 m2 útiles y 100 m2 de patio.

Marinaleda, más utopía de dictador con barbas

La propaganda municipal estaba eufórica con tan ilustre visita. A los caudillos les encantan inaugurar pantanos y dar llaves de viviendas sociales. Los que tienen barbas asustan con invasiones del imperialismo sabedores que jamás se producirán. Los inquilinos del barrio tienen contratos atípicos y pagan 15 euros/mes eximiéndose del IBI. Hasta ahí todo perfecto. Integran una propiedad colectiva donde no hay desahucio.

Pero la realidad es cruda. En pocos años hay viviendas vacías, otras okupadas por exparejas de adjudicatarios y pleitos privados con dinerales bajo la mesa donde el Ayuntamiento calla; se discuten en los Juzgados de Estepa, donde Marinaleda tiene muchas carpetas. El experimento de colectivizar viviendas con vecinos auto constructores con materiales subvencionados, sin hipotecas ni escrituras que garanticen la seguridad jurídica sería la punta del iceberg. La república bolivariana subvencionó a Unidas Podemos, con el apellido Monedero perenne. Esa es una pista. Y no sabemos si Chaves se remueve de la tumba.

El ocaso de Sánchez Gordillo, de 72 años, no será un culebrón de verano. Su oposición municipal calla hábilmente. Sabe que el desvarío del caudillismo creído de eternidad y espléndidamente subvencionado le hará la faena. Los dictadores con barbas tienen labia subyugante, sólo eso.

Pero cuando su utopía imita lo foráneo sin actualizarse, o aplica el consenso, o no se trasparenta ante sus votantes, lagarto, lagarto. Marinaleda pervivirá a su irredento Alcalde y ex Diputado que salió escaldado de varias siglas que le ampararon cuando creyeron sus palabras. Para atemperar réplicas del desvarío quien suscribe anticipa que no es fascista, ni señorito, ni capitalista, ni terrateniente, ni se considera un desvergonzado.

Don Juan Manuel Sánchez Gordillo pudo salir por la puerta grande de la política y el sindicalismo hace años. Lo que ha hecho ahí queda. Se niega a jubilarse de la muerte por éxito que sólo le mira a él y ante un espejo. El sabrá. Le deseamos salud y libertad.


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