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In fraganti

¿Negocios sobre hijos extramatrimoniales?

El éxito del bufete sevillano Osuna sobre Julio Iglesias al estimarse la paternidad de Javier Santos conjuga derechos, dignidades, incógnitas y dineros ante ‘millonarios’

Juan-Carlos Arias jcdetective /
20 jul 2019 / 07:30 h - Actualizado: 20 jul 2019 / 07:30 h.
  • Julio Iglesias. / EFE
    Julio Iglesias. / EFE

Los hombres que procrean, con o sin conocimiento de ello, pueden tener un problema en edad adulta. Para ello es imprescindible tener fortuna, ser famoso o éxito en negocios pujantes y no reconocer la paternidad en el Registro Civil. Hay demandas de filiación que promueven madres, o hijos, en busca de padre VIP. Nunca las recibirá quien suscribe, un ‘tieso’ poco conocido.

En Sevilla hay un Bufete que tramitó casi 600 demandas los últimos años. Lo encabeza Fernando Osuna. Es conocido por publicitar sus triunfos judiciales. Usa armas del Derecho que causan pánico al amor infiel, sexo extra-pareja, pasiones estivales o noches sin final cuando uno no quiere acordarse de nada y la vida va por otros derroteros.

Además, Osuna pidió -empoderado por un colectivo que no identifica- al Defensor del Pueblo que la prueba de ADN que obtengan los detectives que suele contratar las pague el estado. Ese brindis al sol tuvo eco mediático, en un país donde el estado impaga, o lo hace tarde, a peritos, traductores, procuradores y abogados de oficio. La palestra debe tirar mucho a este abogado por sus ansias de sobresalir.

Es tal el éxito del bufete que un Juez prohibió incinerar un cadáver para obstaculizar pruebas de ADN. O bien desaparecen féretros en tumbas, se declaran insolventes herederos ante el ‘nuevo’ hijo o hija si la Justicia así lo ha decretado, o bien se obstaculiza y aplaza el pleito para obviar verdades.

Por la brecha que hurgan estos abogados expertos siempre hay fortunas que repartir, nunca mejor dicho. Más que honras o dignidades que invocar. El no conocer al padre su ‘descendencia oculta’, abandonar a una madre que implora apellidos sobre otras componendas es relevante. No menos cierto es que hay negocio. Estas demandas no ocultan el dinero que las mueve. Se vindica sobre un legítimo derecho: tener un padre cercano.

Caso Julio Iglesias

El ‘caso-estrella’ del Bufete Osuna fue demandar, por tercera vez, al cantante Julio Iglesias para filiar a Javier Santos. El litigante tiene la misma cara del pretendido padre. Tuvo mala suerte con sus anteriores abogados. La ex bailarina portuguesa Mª Edite Santos es su madre y rotundo apoyo. Invocó, años atrás, una fugaz relación en 1975 con el cantante, cuando estaba casado y tenía otros hijos.

Las cosas le salieron mal. Javier Santos intentó ser cantante (‘Soy como tú’ y ‘Tiembla mi piel’ fueron sus temazos). Viajó hasta Miami para acercarse a sus ‘hermanos’. Mientras, su madre intentaba con un libro (Un Hijo con Julio Iglesias, 2007) sacar tajada con primicias a la prensa española y americana. Un detective, criminólogo y profesor universitario valenciano, Juan de Dios Vargas (Agencia Distrito 46) retrató, décadas atrás, a esa dama. La foto salió muy movida.

Tras dos años de dilaciones buscadas, Javier Santos logró hace días del Juzgado nº 13 de Valencia sentencia estimatoria: es hijo de Iglesias. Un eufórico Osuna admite que la recurrirá ante Audiencia, TSJCV, Supremo y Estrasburgo, si fuera menester, la contraparte. El Magistrado José Miguel Bort sustenta su decisión en el evidente parecido facial de Santos con el cantante, el tesón de la demanda -lleva décadas en danza- y la negativa de Iglesias a hacerse la prueba de paternidad. Curtido por lo que vivió del sumario del ‘caso Alcasser’ cuando era Juez en Alzira, Bort ventiló el pleito hacia arriba. Su sentencia no incluye condena en costas, aunque estima íntegramente la tesis de Santos. Llamativo.

Bort acotó la verdad sobre el circo mediático. Escribió en Auto que precedió a la vista oral del juicio, como ‘ilícita, carente de cualquier relevancia y valor jurídico’ las pruebas de ADN que el Detective sevillano Luis Lara (Agencia IPS) recogió en Miami. El rechazo judicial esgrimía vulneración de derechos fundamentales y la privacidad de un hijo de Iglesias (Julio José) mientras surfeaba y se desprendió de un objeto personal que no le devolvió el detective.

Lara, un ex guardia civil prejubilado, fue locuaz ante la prensa explicando cómo obtuvo las pruebas de ADN que Osuna vendió como ‘definitivas’. Su indiscreción destapó un proceder cuestionable. Dijo que las fragmentó y manipuló, sin atenerse a la cadena de custodia. El empeño sería sortear la rígida aduana norteamericana, a la que desinformó al llegar a Miami sobre sus propósitos ‘profesionales’ aunque entraría como ‘turista’. Lara tendrá crudo poner un pie en USA en el futuro.

Lo ‘suyo’ (como diría Juan Belmonte), lo razonable para cualquier buen Detective, es subcontratar un colega en Miami cuyo informe y custodia de pruebas la avale un ‘notario público’ norteamericano. En Miami casi todos hablan y escriben español y se contratan a precios razonables por su vivo mercado. Es preceptivo, además, tener una Licencia allí que Lara no tiene.

La ‘operativa’ de Lara y otros detectives ‘a la carta’ que usaría Osuna cuestiona cómo se compilan pruebas biológicas de paternidad, habida cuenta de lo dictado por Bort, un respetado juez. Sería impensable que el laboratorio procesador del ADN del Bufete Osuna analice con tal criterio las evidencias. Obviamente, los éxitos que de Osuna vía ‘comunicados’ se relativizarían y podrían caer en nulidad incontables sentencias.

Muchas incógnitas albergan Santos y su madre sobre quién financia su pleito. El detective Lara dijo cobrar casi 30.000 euros; Osuna recalca que Santos le pagará su Minuta ‘cuando pueda’. Vive en un humilde barrio valenciano y no tiene trabajo conocido. Acaso tendría mecenas ‘muy poco fan’ del artista español que más discos vendió y que presume de haberse acostado con centenares de damas. La fortuna de Iglesias tendría hijastros.

Casualmente, la demanda se activó tras anunciar Julio Iglesias una gira mundial de despedida. La estrella vendió propiedades caribeñas. Sus casi 1.000 millones de euros los habría movido desde República Dominicana a Panamá y Bahamas. Al parecer, los activos de Iglesias los gestiona la madre de sus cinco últimos hijos, Miranda Rijsburguer.

Con la noticia de que a sus 75 años Iglesias es el padre del noveno hijo (tuvo tres con Isabel Preysler), es sonrojante que en TV, radio y prensa se especule con la tajada de 100 millones de euros que heredará Santos de su ‘nuevo’ padre sin doblar el espinazo estando aún vivo el cantante. Su abogado Fernando Falomir, más discreto, anuncia un recurso que basará en que este asunto es ‘cosa juzgada’ por previas desestimaciones. El debate jurídico está asegurado.

Se evidencia, no obstante, que a Iglesias este tema se le ha ido de las manos a nivel mediático. Sería más truhán que señor en esta historia. Habría que conocer sus razones para justificar su silencio ‘paternal’. Ello contrasta con la presencia de Edite e hijo en prensa española y americana dándole a la matraca de una injusticia que soportan compartiéndola.

El torero con reflejos

Juan Antonio Ruiz, apodado ‘Espartaco’, es un torero que pasó por lo mismo que Iglesias, aunque con distinto resultado. El sevillano sufrió una injusta y desproporcionada campaña mediática de una antigua amiga que reivindicaba ser madre de un hijo cuyo padre sería el diestro de Espartinas.

La tortura a la que fue sometido en platós televisivos, emisoras y reportajes manchados por mentiras que parecían verdad a base de ser repetidas tuvo origen en una periodista ‘del corazón’ que se alió con la posterior demandante. El proceso judicial descartó que Espartaco fuera el padre y todo sucedió cuando era feliz marido y padre con Patricia Rato. Al parecer, la demanda judicial ‘apareció’ cuando el torero no pagó una suma y pensión vitalicia desorbitada que –además- tenía visos de subir la suma con el tiempo. Preguntamos: ¿Eso es extorsión?

La demandante llegó hasta el Tribunal Supremo en 1993. Entonces, se sentenció que Espartaco sólo tenía los hijos que hay en su Libro de Familia. La demanda la calificó el hoy ex torero, cuando ganó, de ‘burdo montaje’.

Obviamente, a ese astado le dio un buen pase de pecho un torero-coraje. Curtido en tales menesteres, el hoy diestro retirado y exitoso empresario sufrió las peores técnicas de espionaje cuando se procesaba el divorcio que le alejó de la madre de sus hijos. Y sacó el capote de nuevo para salir airoso del trance. Olé, Maestro.

Otro torero y cantante

El Bufete Osuna tiene nuevo conejo en la chistera tras el triunfo judicial sobre el archifamoso Julio Iglesias. Una demanda señala a otro torero sevillano, este octogenario. Según las maldades del foro es persona poco humilde, con conflictos familiares, además de dinero y racanería.

Como ser pudiente o famoso genera estas demandas de filiación, Rafael Ruiz -la mitad de Los del Río- tiene su nombre en otra demanda de paternidad. El cantante lleva el tema como puede pues fue un amor prematrimonial quien reclama. Sospechamos que habrá dinero detrás cuando no ha logrado un acuerdo con quien le demanda paternidad. El tiempo pondrá las cosas en su sitio, o nos enteraremos por la prensa del corazón de más detalles. El patio está así: lo que no se gana en juzgados se ‘vende’ en exclusivas sobre intimidades que a nadie interesan.

Debe decirse que el sexo en noches de blanco satén y antiguas relaciones llaman a la puerta. Si no se le abre, entra por la ventana la ventolera. No sabemos si dos veces, como el cartero del film protagonizado por Jack Nicholson y Jessica Lange. Vale actualizar pues –cambiando cadáver por hijo o hija- lo que escribió Honoré de Bàlzac ’Tras el éxito y la fortuna siempre hay un cadáver en el armario’. Insiste quien suscribe. No le han notificado aún ninguna demanda de paternidad: ‘La vida sigue igual’, como pronostica el famoso tema de Iglesias.


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