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Del ‘sorpasso’ al ‘Trumpazo’

Sevillanos en EEUU y estadounidenses en Sevilla no salían ayer de su asombro por la victoria a contracorriente del candidato republicano, pero lo veían venir por el peso del mundo rural en el país

09 nov 2016 / 22:41 h - Actualizado: 11 nov 2016 / 07:26 h.
"Elecciones en Estados Unidos 2016"
  • Votantes en Los Ángeles (EEUU). /Mike Nelson (Efe)
    Votantes en Los Ángeles (EEUU). /Mike Nelson (Efe)

Puede ser el neologismo político de moda para expresar tanto lo inesperado del resultado de las elecciones presidenciales en EEUU como lo que buena parte del mundo se espera que pasará a partir de ahora tanto dentro del país como fuera.

Dejando de lado a los analistas políticos, a quienes cedemos el palabro Trumpazo (que también suena a victoria con cierta dosis de humillación para el rival), este periódico ha hablado para explicarse el resultado con sevillanos en EEUU (desde los que llevan décadas a los recién llegados) y con norteamericanos residentes en Sevilla. Todos gente de a pie.

En sus testimonios hay desde sorpresa hasta miedo cerval y mucha decepción por lo que ha dado de sí la antigua primera dama, a tenor de lo que cuentan algunos de estos sevillanos en el exterior todo un lastre para las aspiraciones demócratas para la Casa Blanca.

Los norteamericanos en la capital andaluza llevan muchos años entre nosotros y entre ellos habría ganado Hillary –más o menos como entre los sevillanos, a quien Trump, aunque solo sea por sus proyectos siniestros con los hispanos inmigrantes, pocos votarían, pero ¡ay! no contaba nadie por aquí con esa Norteamérica rural que solo sale en Viernes 13 o Matanza en Texas, aunque algunos sevillanos en la América profunda la tengan a la puerta de casa y se olieran lo que iba a pasar.

Queda la duda de sí, después del plantón de Obama, Trump si se anima a conocer la ciudad. ¿A que se lo imaginan sin dificultad armando el trumpazo en la Feria?

Montse Vilá

Sevillana en Seattle

«Mis amigos transexuales o gays están asustados»

«Soy profesora de español para adultos, pero recientemente he empezado a trabajar también en un colegio público con niños pequeños. Estamos en territorio demócrata totalmente, hablo de Seattle, no del estado (Wahsington). Hay una diferencia grande entre la ciudad y el campo, y también entre la zona este del estado, que suele votar republicano y el oeste, que suele votar demócrata, pero como te digo, si sales de Seattle con el coche y vas a los pueblos, ya podías ver carteles de apoyo a Trump. En esta ciudad sólo veía carteles de apoyo a Bernie Sanders o a Hillary. No he conocido a nadie en mi entorno que fuera a votar por Trump, y tengo muchos alumnos particulares adultos. La reacción al conocer el resultado ha sido de estupefacción total. Seattle es una ciudad muy tolerante, hay una población homosexual muy grande, mucha gente viene a vivir aquí buscando esa tolerancia. La ven en peligro. Tengo amigos homosexuales que están asustados y también tenemos una amiga con un hijo transexual que está muy preocupada. Ella vive en San Francisco. Muchos votantes de Trump provienen de estados rurales: con la desindustrialización y el traslado de producción fuera del país muchas personas se vieron perjudicadas hay resentimiento por parte de la clase trabajadora hacia la clase política». ~

Antonio Delgado

Sevillano en indiana

«Hillary es tan odiada como Lopera en mi estado»

«Llevo viviendo en una ciudad universitaria (South Bend) desde 2007. Es una isla demócrata en un estado abrumadoramente conservador y hoy el ambiente es gélido. Aquí casi todo el mundo tiene un doctorado, hay restaurantes étnicos, actividades culturales diarias y el primer alcalde demócrata abiertamente gay. A 10 kilómetros un mar de poblaciones blancas, sin muchos estudios que llora la pérdida del modelo industrial. No hay más actividad cultural que un bar cutre en el pueblo, ni más ocio. Y también en el vecino estado de Michigan. Lo que ha pasado es similar al Brexit. Y Se explica también por un odio visceral a Hillary que no me explico pese a los años que llevo viviendo aquí. Donde Obama arrasó Hillary ha perdido o ha ganado por los pelos. Es parecido a lo que puede sentir un bético por Lopera. Yo lo que veo es que el americano medio no existe. Hay gente que vive de puta madre (sic) y pobres de solmenidad. Hay quien trabaja hasta los 75 años porque no le quedará pensión. Y este voto puede tener la misma lectura de protesta que el Brexit. Y los negros han pasado de las urnas. A ellos les pasa con los republicanos y demócratas lo que en España a mucha gente con el PSOE y el PP: piensan que son lo mismo. Es que hasta los latinos la han votado a ella menos». ~

Isabel Arboleda

Sevillana en San Diego

«Los inmigrantes están muy preocupados»

«Estoy e hasta el día 20 porque ando de turismo. Me acabo de levantar y voy a salir para Las Vegas. En términos generales, la gente se reía... Basicamente California ha votado a Hillary. Me he movido por metro y autobús, con lo que la mayoría de viajeros son inmigrantes y había bromas. Ayer [el martes, día de las elecciones] en una excursión que hicimos la guía se veía preocupada, su familia era de Centroamérica y ella era la primera generación nacida aquí. Luego en un pub cenando, mucha gente joven estaba pegada a la tele y preocupada, haciendo bromas y no dando crédito a los resultados que salían. Cuando salió Florida ya fue increible. Y basicamente nos fuimos a la cama pronto por el jetlag y a pesar de que California no es muy de Trump, a las doce nos despertó gente en la plaza de al lado chillando ‘¡Trump president!’. Se han pasado toda la noche gritando e incluso con tambores... A ver qué ambiente hay hoy... la chica de Starbucks estaba comentando con sus compañeros que la madre no paraba de llorar anoche con los resultados... También he esuchjado comentarios como: «Hillary representa todo lo que se sabe que ha ido mal y Trump representa todo lo que quizá se haga mal».

Reyes Jiménez

Sevillana en Texas

«Deportar significaría despoblar este territorio»

«Yo llevo aquí solo tres meses, trabajando como profesora. Soy bióloga. Vivo en una ciudad que se llama McAllen, esta 16 kilómetros de Reynosa, que ya es México. En mi centro hay muchos alumnos de padres mexicanos y nacidos en México, de hecho tengo uno que va y viene todos los días desde Reynosa. Esta zona es muy tranquila, pero Reynosa es bastante peligrosa. Hay mucho revuelo ahora entre mis estudiantes por las elecciones. Ha sido el tema de conversación todo el día entre mis alumnos, ya que algunos de ellos no tienen papeles. Y de hecho muchos no creen que pueda hacer realidad cosas como el muro. El padre de un alumno cruzó en su día el Río Grande en un submarino que él mismo construyó, y aquí en la frontera el 95% de la población o es mexicana o de ascendencia mexicana y esto está plagado de sin papeles. Deportar significaría directamente despoblar este territorio, porque McAllen parece un pueblo mexicano más. Eso sí, este territorio de la frontera es, junto con Austin, el bastión demócrata en Texas, un estado eminentemente republicano [y que confirmó el martes esa tendencia con Trump]. En cuanto a mi programa de trabajo, no creo que Trump acabe con él. Los trabajadores europeos con papeles no somos su problema. Él va a por los indocumentados». ~

James Lyman

De Albion (Nueva York) a Sevilla

«La gente ha llegado a dejar de hablarse por sus ideas»

«Llevo 24 años en Sevilla. Tengo familia y un negocio de venta de flautas en EEUU, con lo que el contacto es frecuente. He seguido la campaña gracias a Facebook y, por estar al cuidado de mi madre, también por canales de TV_que tenemos en casa: la CNN, por ejemplo. He votado por primera vez en 20 años. Yo me planteaba que si pago aquí los impuestos, ¿para qué iba a votar en EEUU? No me parecía correcto... hasta esta campaña porque Trump me parecía un disparate y un peligro de otras razas y otras religiones, e incluso para el mundo entero. Mi estado, obviamente, ha apoyado también a Hillary, pero estas elecciones han dividido a familias y amigos. Allí la gente no se pega por discutir de política, pero sí deja de hablarse. En cuanto a los norteamericanos que conozco aquí, pues todos son de izquierdas y muy consecuentes a la hora de votar, así que estoy muy decepcionado por el resultado final. Sigi pensando que hay que cambiar el sistema electoral, porque quien gana en voto popular [Hillary] debería ganar las elecciones. Pero pienso que los cambios son normales y pocos partidos han estado más de ocho años seguidos en la Casa Blanca, y a lo mejor eso es bueno, aunque no esté de acuerdo con el inquilino del edificio».


Kathleen Sherretts

DE pittsburg (Pensilvania) a Sevilla

«La campaña, cada día que pasaba, era más chocante»

«Pertenezco al Club de Mujeres Americanas de Sevilla, que oficialmente no es un grupo político, pero en uno de nuestros actos llevamos un registro para el voto [en EEUU el voto no es universal de forma automática:_hay que registrarse previamente como votante]. Llevo 19 años en Sevilla mi marido [también estadounidense] hdesconectó hace ya tiempo del griterío de las elecciones. Votamos hace tres semanas por correo, a favor de Hillary, y convencidos, y todo lo que hemos ido viendo al ir acabando la campaña cada vez nos ha ido pareciendo más chocante. Yo siempre he tenido confianza por Hillary, y más aún comparada con ese hombre ridículo que nominaron los republicanos. Los amigos con los que hablo de las elecciones son los que piensan como yo. Con otros norteamericanos no entramos en el tema: puede ser un asunto delicado. Tampoco he hablado de las elecciones con mi familia en EEUU: tienen otras opiniones y mejor preguntar por el béisbol. Ellos son de una zona rural, y por eso son más de Trump. En general, la ciudad se ha inclinado más hacia Clinton, y el campo por él. Allí no hay trabajo, la gente que vive es pobre, sin posibilidades, y tenía muchas ganas de quejarse».


Douglas Mc Clure

DE Kansas City a Sevilla

«Estoy espantado y soy republicano»

«Soy de la ciudad que da aquí nombre a una avenida. Y vivo en Sevilla desde 1996. El martes me fui ala cama porque tenía que madrugar, pero quería haberme quedado pegado a la tele. Cuando me levanté a primera hora no podía creerlo. No he hablado aún con nadie, salvo con mi madre (en Oregón [en el extremo noroeste]) y mi madrastra (en Virginia [en el sureste]). Les dije que si habían votado por Trump me divorciaba de ellas, si es que eso se puede hacer. Estas elecciones han dividido al país. A Trump lo ha votado la mitad de los norteamericanos. Me deprime y me parece inexplicable que se hayan dejado convencer por él. Yo tenía hasta una lista de adjetivos para explicar cómo me sentía si hubiera ganado Clinton, y la he tenido que cambiar por ‘desolado, estupefacto, espantado’... ¡y soy republicano!. ¿Por qué ha pasado esto? Yo me he criado en Oregón y allí es muy difícil que nadie apoye al Gobierno. ¿Por qué? Pues porque todo el estado vive de la industria maderera y un buen día Washington decidió que era más importante preservar a un pequeño búho. Destruyeron las vidas de todo el estado. Pero de ahí a votar a un payaso como Trump... no sé qué decirte. Además el partido no se va a escindir: los republicanos ahora seguirán a Trump».


Mitchell Jarmell

De Pittsburg a Sevilla

«Las encuestas estaban mal hechas. Estoy sorprendido»

«Los resultados electorales que le han dado la victoria a Donald Trump me han sorprendido. Pensé que la maquinaria electoral iba a ganar, con el partido demócrata volcado y el otro candidato prácticamente a solas, con el partido republicano casi en contra, pero la sorpresa la ha dado el outsider, pese a la cantidad de gente que ha respaldado a Hillary. Estoy sorprendido... ¿Y cómo lo explico? Creo que Trump ha conectado con América de forma directa. Como no es político y la gente estaba deseando escuchar un mensaje diferente, lo ha logrado. El suyo es un mensaje freco, pese a lo mucho que ha metido la pata, y eso explica bastante su éxito: ha conectado con una población que ya no se cree a los políticos, aunque mi expriencia directa es corta. Ya llevo 30 años en Sevilla y sí este verano he estado una semanita de vacaciones en Pittsburg, donde tengo familia, pero me fiaba de los sondeos, eran mi referencia de lo que iba a pasar al final con las elecciones en EEUU. Y estas encuestas demoscópicas o han estado mal hechas o es que la gente no revela en público lo que va a hacer a la hora de votar. No es tan fácil ponerse a hablar en un bar, como aquí, y la gente te dice lo que piensa».


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