jueves, 19 septiembre 2019
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, última actualización

Aparecen 40 enterramientos en la iglesia de los Terceros

Los féretros corresponden a niños fallecidos por efecto de alguna epidemia; su hallazgo no afectará al cronograma previsto para restaurar el templo

21 feb 2018 / 19:17 h - Actualizado: 21 feb 2018 / 20:58 h.
  • Las entradas a las criptas han sido registradas y señaladas.
    Las entradas a las criptas han sido registradas y señaladas.
  • Aparecen 40 enterramientos en la iglesia de los Terceros
  • Vista del presbiterio y el altar mayor.
    Vista del presbiterio y el altar mayor.

{Las obras de restauración y conservación monumental que se llevan a cabo desde el pasado mes de septiembre en la iglesia de los Terceros han sacado a la luz una serie de cinco criptas, alineadas bajo el presbiterio del templo, con enterramientos de niños cuyos féretros se encuentran en «muy buen estado de conservación». El descubrimiento lo ha dado a conocer este miércoles el arquitecto responsable del proyecto de restauración, Francisco Polo, durante una visita a las obras de la iglesia donde tiene su sede la hermandad de La Cena, corporación que desde el inicio de los trabajos se encuentra exiliada en la vecina parroquia de San Román.

Las actuaciones no impedirán, sin embargo, que el templo acoja un año más esta próxima Semana Santa las salidas procesionales de las hermandades de La Cena (Domingo de Ramos) y de La Exaltación (Jueves Santo). Para ello se ha diseñado un «plan de seguridad» que establece la paralización física de las obras y su acotamiento por una gran cortina siete días antes del Domingo de Ramos, de forma que ambas hermandades puedan trasladar sus imágenes e iniciar el montaje de los pasos, que hasta en número de cinco se cobijarán en la iglesia de la calle Sol.

Las obras de esta primera fase, que comprenden diversas actuaciones en la cúpula y los cimientos del templo y en la capilla de la Encarnación, avanzan según el cronograma previsto, sin ningún tipo de contratiempo o sobresalto sobre el plan programado, según confirmó el hermano mayor de la Cena, Joaquín Solís, quien ha visitado las obras en compañía del secretario general de la Archidiócesis, Isacio Siguero, «en representación del Arzobispado, que es el dueño del templo».

Los féretros, en un número total de «treinta o cuarenta», han aparecido en dos de las cinco criptas analizadas. Dos de ellas están llenas de tierras y escombros, provenientes casi con seguridad de anteriores intervenciones en el edificio, mientras que una tercera está vacía. La seriada con el número 2 es la que presenta un mayor grado de enterramientos. Son cajas o féretros en madera de pino, todos iguales, con un tamaño de 60 o 70 centímetros, lo que hace pensar –a falta del pertinente estudio antropológico, aplazado hasta mejor ocasión– que son enterramientos de niños fallecidos «casi con toda seguridad» por efecto de alguna epidemia. «No podemos asegurar que fuera la peste, porque esos enterramientos estaban perfectamente identificados con cintas azules en todos los féretros», explica el arquitecto. En la cripta número cuatro se han localizado cuatro enterramientos, uno de los cuales sí presenta un mayor grado de dignificación en el féretro, toda vez que la caja presenta cierta ornamentación e incluso algunos elementos de orfebrería. Todos los féretros se encuentran en «muy buen estado de conservación» e incluso en algún caso presentan síntomas de pudrición, lo que significa que no son enterramientos del siglo XVI, sino más recientes.

La aparición de estas criptas, asegura Francisco Polo, «era bastante previsible por la época de ejecución del templo y por el uso que se le daba». Hay que recordar que el templo era usado por los padres de la Tercera Orden de San Francisco y era habitual la existencia de posibles orfanatos o casas de acogida en las que los sacerdotes daban cobijo.

En esta primera fase de las obras la intervención se centra en la reparación de las fisuras existentes en la cúpula, el reforzamiento preventivo en los cimientos del edificio, lo que ha obligado al levantamiento de la solería del crucero, y en la reparación de la capilla de La Encarnación, afectada por filtraciones en su techumbre.

Tras la Semana Santa se reanudarán las obras de la primera fase, a la que seguirá una segunda cuyo plazo de duración es de unos seis meses.

Las obras de restauración y conservación monumental que se llevan a cabo desde el pasado mes de septiembre en la iglesia de los Terceros han sacado a la luz una serie de cinco criptas, alineadas bajo el presbiterio del templo, con enterramientos de niños cuyos féretros se encuentran en «muy buen estado de conservación». El descubrimiento lo ha dado a conocer este miércoles el arquitecto responsable del proyecto de restauración, Francisco Polo, durante una visita a las obras de la iglesia donde tiene su sede la hermandad de La Cena, corporación que desde el inicio de los trabajos se encuentra exiliada en la vecina parroquia de San Román.

Las actuaciones no impedirán, sin embargo, que el templo acoja un año más esta próxima Semana Santa las salidas procesionales de las hermandades de La Cena (Domingo de Ramos) y de La Exaltación (Jueves Santo). Para ello se ha diseñado un «plan de seguridad» que establece la paralización física de las obras y su acotamiento por una gran cortina siete días antes del Domingo de Ramos, de forma que ambas hermandades puedan trasladar sus imágenes e iniciar el montaje de los pasos, que hasta en número de cinco se cobijarán en la iglesia de la calle Sol.

Las obras de esta primera fase, que comprenden diversas actuaciones en la cúpula y los cimientos del templo y en la capilla de la Encarnación, avanzan según el cronograma previsto, sin ningún tipo de contratiempo o sobresalto sobre el plan programado, según confirmó el hermano mayor de la Cena, Joaquín Solís, quien ha visitado las obras en compañía del secretario general de la Archidiócesis, Isacio Siguero, «en representación del Arzobispado, que es el dueño del templo».

Los féretros, en un número total de «treinta o cuarenta», han aparecido en dos de las cinco criptas analizadas. Dos de ellas están llenas de tierras y escombros, provenientes casi con seguridad de anteriores intervenciones en el edificio, mientras que una tercera está vacía. La seriada con el número 2 es la que presenta un mayor grado de enterramientos. Son cajas o féretros en madera de pino, todos iguales, con un tamaño de 60 o 70 centímeros, lo que hace pensar –a falta del pertinente estudio antropológico, aplazado hasta mejor ocasión– que son enterramientos de niños fallecidos «casi con toda seguridad» por efecto de alguna epidemia. «No podemos asegurar que fuera la peste, porque esos enterramientos estaban perfectamente identificados con cintas azules en todos los féretros», explica el arquitecto. En la cripta número cuatro se han localizado cuatro enterramientos, uno de los cuales sí presenta un mayor grado de dignificación en el féretro, toda vez que la caja presenta cierta ornamentación e incluso algunos elementos de orfebrería. Todos los féretros se encuentran en «muy buen estado de conservación» e incluso en algún caso presentan síntomas de pudrición, lo que significa que no son enterramientos del siglo XVI, sino más recientes.

La aparición de estas criptas, asegura Francisco Polo, «era bastante previsible por la época de ejecución del templo y por el uso que se le daba». Hay que recordar que el templo era usado por los padres de la Tercera Orden de San Francisco y era habitual la existencia de posibles orfanatos o casas de acogida en las que los sacerdotes daban cobijo.

En esta primera fase de las obras la intervención se centra en la reparación de las fisuras existentes en la cúpula, el reforzamiento preventivo en los cimientos del edificio, lo que ha obligado al levantamiento de la solería del crucero, y en la reparación de la capilla de La Encarnación, afectada por filtraciones en su techumbre.

Tras la Semana Santa se reanudarán las obras de la primera fase, a la que seguirá una segunda cuyo plazo estimado es de unos seis meses. ~


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