Desmontando ‘Silencio Blanco’

Julio Vera, director de las Tres Caídas de Triana, es la corneta lo que Induráin a la bicicleta o Spielberg al cine

11 abr 2019 / 08:50 h - Actualizado: 11 abr 2019 / 08:50 h.
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  • Julio Vera ante Nuestro Padre Jesús del Silencio. / M.A.V
    Julio Vera ante Nuestro Padre Jesús del Silencio. / M.A.V

Silencio Blanco es una de esas marchas que podemos tildar como inflexiva por su incuestionable importancia en la evolución y concepción de un estilo de cornetas y tambores aún incipiente pero que comenzaba a germinar en el año 1988 cuando fue compuesta. No entenderíamos la música procesional actual, ni el estilo de Tres Caídas sin Silencio Blanco, marcha que supo llevar un paso más allá el modelo de composición de Escámez siendo una de las abanderadas de la revolución que se había comenzado con marchas como Requiem, ¡Y Tú, Estrella! o Prendimiento de Bienvenido Puelles e introduciendo por primera vez un ‘solo largo’ que sigue levantando pasiones a día de hoy y que emula las antiguas saetas que tenían por costumbre terminar con sones de la Marcha Real, de ahí el famoso acompañamiento mientras el solista mantiene la nota en un Do sobreagudo.

Su Compositor

Se puede decir que el nombre de José Julio Vera Cuder, director de las Tres Caídas de Triana, solista y compositor no sólo de Silencio Blanco sino de obras tan importantes como En Tus Lágrimas, Amargura o Conversión del Buen Ladrón ha trascendido más allá de lo normal en este mundillo, convirtiéndose en un icono pop del mundo cofradiero no sólo musical sino también general ¿Por qué? Se dice que un icono pop es un personaje o celebridad cuya exposición en la cultura popular constituye una característica esencial de una sociedad o época determinada y precisamente eso es Julio Vera en la Sevilla cofrade. Julio Vera es a la corneta lo que Louis Armstrong al Jazz, Induráin a la bicicleta, Spielberg al cine o Martínez Ares a la comparsa ; su forma de tocar ha llegado a extenderse y popularizarse tanto que no es raro encontrar referencias de ello incluso en ámbitos alejados de la Semana Santa como programas de radio de humor deportivo o libros de temática local influyendo en toda una generación que aun a día de hoy cuando suena un solo en las Tres Caídas hay quien se aventura a soltar el típico comentario de -Ese sólo es de Julio Vera- Aunque a lo mejor no lo sea. A todo ello le unimos la importancia de haber sabido dirigir la banda de las Tres Caídas hasta nuestros días manteniéndola siempre entre las formaciones preferidas por el público independientemente de los directores musicales que hayan pasado por ella y aportando a la misma composiciones que lejos de ser anecdóticas han forjado el devenir musical de la misma.

La Marcha

Silencio Blanco fue compuesta en el año 1988, antes de que la banda de las Tres Caídas acompañase al imponente misterio de la Hermandad de la Amargura fruto de la conexión de su autor con los componentes de la banda del Maestro Patón que le inculcaron el amor a la hermandad de San Juan de La Palma y que derivó en la realización de una marcha que es a día de hoy un himno incuestionable para Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes del mismo modo que Amarguras de Font de Anta lo es para su imagen mariana.

Su estreno tuvo lugar en el Certamen de la tertulia “El Cirio Apagao” de Dos Hermanas, que en la Cuaresma de 1988 aunque no se tocó completa ya que los cornetas que acompañaban al sólo con la marcha real no entraron junto con los aplausos del público que no estaba acostumbrado a escuchar una marcha con una pieza solista de esas características hicieron que se tuviera que cortar la marcha para volverla a reanudar después del sólo.

En Sevilla se estrena esa misma Semana Santa tras el misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén de la Hermandad del Amor al que Tres Caídas acompañaba desde el año 1985, Julio Vera nos cuenta a modo de divertida anécdota como el emblemático capataz por aquel entonces de La Borriquita Luis León no entendió bien el sentido y forma del sólo en su tiempo : “Mi amigo Luis León, al cual le tengo muchísimo cariño y respeto, no entendió bien lo que quería expresar con el sólo y pensó que más que estar en una cofradía estaba en los toros”

Las Tres Caídas de Triana recalaría en la Hermandad de La Amargura en el año 1992 por recomendación de Emilio Márquez Torrejón, director de la banda Maestro Patón que se disolvió en 1991 y qué montó Silencio Blanco poco después de su estreno por lo que se puede decir que la marcha que compuso Julio Vera lleva siendo un himno en la corporación del Domingo de Ramos desde antes incluso que la banda trianera la interpretase por primera vez en San Juan de la Palma.


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