Menú

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Cada 2 de julio, Sevilla le renueva su voto tras la peste de 1649

Juanma Labrador jmlabradorj /
02 jul 2022 / 10:06 h - Actualizado: 02 jul 2022 / 10:07 h.
"San Roque"
  • El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

TAGS:

La Parroquia de San Roque es guarda y custodia de una parte de gran relevancia de la historia de la ciudad, pues entre sus muros alberga el recuerdo de una devoción que fue de las principales de Sevilla siglos atrás. Se trata del Santo Cristo de San Agustín, un crucificado del que constan datos de su existencia allá por 1314, cuando no hacía ni siete decenios de la reconquista de la urbe por parte del rey Fernando III el Santo, pues aquella aconteció el 23 de noviembre de 1248.

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Como es natural, hay diversas leyendas sobre el origen de esta imagen cristífera. Alguna apunta que la talla fue descubierta inesperadamente en una cueva que había en el Prado de Santa Justa -desaparecido definitivamente en los pasados años ochenta bajo la estación de trenes-, donde sería recogida la efigie por los frailes agustinos para trasladarla a su convento Casa Grande de San Agustín, que se ubicaba en el entorno que hoy conocemos como la Puerta de Carmona al haberse alzado ésta en aquel emplazamiento hasta su demolición en 1868.

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Lo cierto y verdad es que esta imagen de Cristo residió durante siglos en el referido cenobio, el cual fue uno de los más monumentales que existieron en Sevilla, gozando de gran esplendor hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando durante la invasión francesa fue expoliado para convertirse en cuartel de tropas. Los frailes pudieron regresar a su monasterio en 1814, pero poco duraría ya aquello, pues en 1835 la desamortización de Mendizábal supuso el triste final de este sacro recinto.

En 1880 fue subastado, y ha sido utilizado como cuartel de intendencia, mercado de abastos, o almacén de hierros. Por fortuna, en 1964 fue catalogado desde 1964 como Bien de Interés Cultural (BIC) con el máximo nivel de protección (A). De la edificación original se conservan parte del claustro, las galerías y varias celdas -las habitaciones donde dormían los frailes-, y el refectorio gótico, que desde 2006 está cedido por la Gerencia de Urbanismo a la Hermandad San Esteban.

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Volviendo al propio Cristo, fue titular entre los siglos XVI y XVIII de una hermandad que hacía su estación de penitencia el Viernes Santo, acudiendo al humilladero de la Cruz del Campo, en los confines de la actual calle Luis Montoto, antigua Oriente. Llegó a ser un destacadísimo referente devocional para el pueblo de Sevilla, casi más o menos como lo es en nuestros días el Señor del Gran Poder, pues hasta se consideró al crucificado como Asilo y Protector de la ciudad, atribuyéndosele muchos milagros, especialmente de sanaciones. Así mismo, protagonizó muchas procesiones de rogativas ante las sequías o las riadas que se producían en la ciudad o para que cesara cualquier guerra. Pero el 2 de julio de 1649 protagonizó una para que acabase la epidemia de peste bubónica que asoló a Sevilla, que vio reducida su población a la mitad, suponiendo aquello el fin del gran esplendor de nuestro municipio.

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Parece ser que a raiz de aquel culto externo, en el que el Santo Crucifijo acudió a la catedral y pasó por el consistorio, permaneciendo en él un día antes de regresar a su convento, comenzó a disiparse aquella enfermedad que alcanzó su momento de mayor letalidad en el mes de mayo previo. Aquello se consideró un milagro, porque se entendió como una intercesión del Señor, y el cabildo de la ciudad, lo que hoy sería nuestra corporación municipal, consideró al Cristo de San Agustín como Asilo y Protector, y como acción de gracias, todos los años, cada 2 de julio, se renueva este voto ante su bendita imagen. Primero en su histórica sede, y ya luego en la Parroquia de San Roque, a donde fue trasladada la imagen no sólo una vez, sino varias, pues residió inicialmente en este templo entre 1810 y 1814, fecha en la que volvió al convento, en el que permaneció hasta 1820, en que retorna a San Roque durante tres años, de modo que en 1823 es llevado por última vez a San Agustín hasta su exclaustración en 1835. A partir de entonces, el Cristo no se marchará nunca más de la iglesia de la calle Recaredo.

El Cristo de San Agustín, una devoción postergada en la historia

Llego a estar procesionando con cierta regularidad hasta 1896, en que lo hacía el Miércoles Santo. Después de aquello, salió puntualmente en 1916 y en 1926, fecha esta última en que pudo verse en la calle el primitivo crucificado, pues el 18 de julio de 1936 fue pasto de las llamas en el incendio de San Roque. En 1944, Agustín Sánchez Cid realiza una réplica, que es la que ha llegado hasta nosotros, y desde 1990 es titular de la cofradía de San Roque, que sigue velando por su culto. De hecho, en 1991 se recuperará la función votiva con la presencia de concejales del Ayuntamiento de Sevilla, pues a lo largo de ochenta año no se renovó el voto de la ciudad, como sí se hará este 2 de julio, a las 20 horas, en la función que predicará el sacerdote Ramón Darío Valdivia Giménez.


Empleo en Sevilla Más seguros Edictos