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Guía cofrade: Arimatea (447)

La Guía Cofrade explica hoy el nombre de uno de los personajes más nombrados en la Semana Santa y con una presencia importante en la iconografía cofrade

09 may 2018 / 22:48 h - Actualizado: 09 may 2018 / 22:48 h.
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  • José de Arimatea ayuda a bajar a Cristo de la cruz, en la Quinta Angustia. / Teresa Roca
    José de Arimatea ayuda a bajar a Cristo de la cruz, en la Quinta Angustia. / Teresa Roca

Arimatea era una ciudad de Judea. De allí era natural José. Al igual que Nicodemo es considerado por la Iglesia un santo varón. Formó parte del Sanedrín y pudo tener una relación cercana con Poncio Pilatos, a quien reclamó el cuerpo de Cristo para ser enterrado en un sepulcro de su propiedad. Se trataba de un hombre «ilustre», según San Marcos; una persona «buena y honrada» en opinión de San Lucas y «un discípulo de Jesús en la clandestinidad», por miedo a las autoridades judías, según San Juan. En todo caso, los evangelios sólo narran su protagonismo en el momento en el que Jesús es desenclavado de la cruz y recibe sepultura.

Su imagen aparece en cofradías que representan iconográficamente ese hecho histórico, ya sea en los instantes previos al citado pasaje bíblico –sujetando una escalera junto a Nicodemo o en lo más alto de la escala, atando las muñecas del Redentor al sudario para bajarlo de la cruz, como sucede en la Quinta Angustia y en la Trinidad– ya sea al lado de la Virgen cuando, tras el descendimiento, porta en su regazo el cuerpo inerte de su Hijo, como ocurre en La Mortaja. En todos estos casos, como curiosidad, aparece a la derecha de Jesús. Una posición que no es casual puesto que, de los dos santos varones, este espacio se reserva en las artes al personaje de mayor edad y consideración social. En Santa Marta, la imagen de José de Arimatea –gubiada por Luis Ortega Bru–, se representa en el momento en el que lleva el cuerpo de Cristo camino del sepulcro, con la ayuda de Nicodemo.

Existen otros pasajes de la pasión y muerte de Jesús en la que el santo varón aparece sobre el canasto sin la presencia del crucificado. Así, en San Gonzalo, donde el protagonismo de la imagen secundaria es, sin duda alguna, para Caifás, que figura junto al Señor del Soberano Poder, podemos ver al discípulo de Arimatea en un tercer plano. También aparece representado en el paso del Duelo de la Hermandad del Santo Entierro. En esta ocasión, la imagen porta un pergamino que simboliza el permiso concedido por el procurador romano para sepultar el cuerpo de Jesús.

El antiguo misterio de la hermandad del Buen Fin mostraba, hasta finales del pasado siglo, el momento en el que José de Arimatea recibía de manos de un centurión romano la autorización para bajar de la cruz al Señor, en presencia de Nicodemo y de María Magdalena, que estaba postrada a los pies del crucificado.


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