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Hinojos cura las heridas

Nuevo camino. La filial número 19 deja atrás el conflicto por la agresión a su Simpecado el año pasado y afronta esta romería con otras ilusiones

31 may 2017 / 18:55 h - Actualizado: 31 may 2017 / 19:01 h.
"El Rocío 2017"
  • Las camaristas, Cristina Pedraza y Alfonsi de la Rosa, dan los últimos retoques a la carreta. / El Correo TV
    Las camaristas, Cristina Pedraza y Alfonsi de la Rosa, dan los últimos retoques a la carreta. / El Correo TV
  • El Simpecado de Hinojos, tras su restauración, en la parroquia.
    El Simpecado de Hinojos, tras su restauración, en la parroquia.
  • José María de Vayas, presidente de Hinojos.
    José María de Vayas, presidente de Hinojos.
  • Cristina Pedraza, ante la carreta.
    Cristina Pedraza, ante la carreta.

Hinojos ha decidido guardar en un cajón de la memoria la agresión que sufrió su Simpecado el año pasado durante la procesión de la Virgen de Rocío y vivir un nuevo camino y una nueva romería cargado de «ilusiones» como si nada hubiera pasado. El ataque protagonizado por «tres o cuatro almonteños desalmados» justo cuando terminaban el rezo de la Salve ante la Blanca Paloma obligó, entre otras cosas, a llevar el estandarte que concita las devociones de este pueblo onubense a los talleres de los sucesores de Elena Caro, donde fue confeccionado en 2003. Y, aunque en un principio, la hermandad solicitó una investigación para que los autores tuvieran su castigo y evitar que fuera estigmatizado todo el pueblo de Almonte, con el paso del tiempo, ha preferido tomar distancia y mantener su vínculo con los almonteños como hasta ahora: «El de dos pueblos hermanos».

«En aquel momento no daba crédito a lo que estaba pasando. Lo pasé tan mal como si me lo estuvieran haciendo a mí», confiesa Cristina Pedraza Álvarez, camarista de la filial número 19, mientras que limpia concienzudamente cada detalle de la carreta de madera que volverá a llevar al Rocío a este Simpecado, que la corporación estrenó en 2003 gracias a la donación de un vecino, Benito Pichardo Vázquez. Repuestos los borlones deshilachados y la plancha metálica que sostiene la estructura, así como la entretela del Simpecado, Hinojos se encamina este jueves hacia el encuentro con la Blanca Paloma cargado de «ilusiones», apunta Alfonsi de la Rosa, ayudante de Cristina en las labores de camarista.

Vinculadas a la hermandad desde siempre y, entre ellas, por lazos familiares, Cristina, una vez que fue elegida miembro de junta de la mano de José María de Vayas, el actual presidente, en 2013, se apoyó en Alfonsi como auxiliar. Entre las dos, limpian la carreta antes de cada camino y a la vuelta, también cuando llegan a El Rocío para que luzca perfecta en la presentación del sábado y se encargan de elegir las flores, de las que dan pocas pistas: «Para el camino, llevaremos flores variadas de muchos colores. Para la presentación, flores muy diferentes pero todas de una misma tonalidad»; custodian todos los enseres y, sobre todo, miman con absoluta devoción el Simpecado. «Los tres que tenemos», apuntan. Y es que cuando la hermandad se fundó, en 1934, se confeccionó un primer estandarte en representación de la Virgen, que «actualmente están restaurando» y que, cuando se termine la nueva sede de la corporación, quedará expuesto de forma permanente. El segundo va de casa en casa entre los hermanos de más edad y los enfermos. Este tercero, que se bendijo en febrero de 2003, bordado en oro sobre terciopelo azul oscuro en los talleres de Elena Caro, inspirado en el anterior y que, de hecho, recupera la pintura central realizada por Santiago Martínez para el primero de los Simpecados, permanece en la parroquia.

Tras la celebración del triduo en la parroquia, la novena en la casa de la hermana mayor, a la sazón hija del presidente, Rocío de Vayas Venegas, todo está preparado para la misa de romero, el recorrido por el pueblo y la salida hacia la aldea almonteña. Un recorrido que Hinojos completa en un día. Y que, sueñan sus responsables, pronto, «con motivo de una fecha especial», puedan hacer con las dos carretas, la primitiva, que talló el almonteño Juan Zagalejo en 1934, y al actual, una réplica de aquella, con pequeños detalles que la diferencia, también en madera blanca y azul, tallada por Pedro Guzmán Casado, carpintero de Hinojos. De momento, recuerdan cuando ambas carretas se encontraron en el Acebuchal en 2005. Y es que aquel año, por la lengua azul, no pudieron ir los bueyes al Rocío e Hinojos le prestó la carreta antigua, que lleva una yunta de mulos, a la hermandad de Umbrete.

Entretanto, la hermandad está inmersa en la construcción de su nueva sede en el pueblo. En la actual, de 25 metros cuadrados, apenas cabe la carreta y disponen de una sala para las reuniones de la junta de gobierno pero en la que «no cabemos todos», explica su presidente. José María de Vayas confía en que la nueva casa, cuya fachada copia la de la casa hermandad en El Rocío, esté terminada en 2019. «Tras años de negociaciones con el Ayuntamiento, logramos que nos cedieran este terreno por 75 años», las obras empezaron el año pasado y ya tienen cerrada las aguas. En dos plantas, habrá espacio reservado para las dos carretas, una gran zona diáfana para los encuentros de hermanos y actividades culturales, como «una escuela de tamborileros o clases de sevillanas», y, en la planta alta, una sala de exposición de los enseres y una sala de reuniones.

Con este espíritu, la hermandad, que cuenta con 800 hermanos en un pueblo de 3.500 habitantes y prevé llevar, como todos los años, unos 500 peregrinos en torno a la carreta del Simpecado, así como 167 vehículos (de los que 119 son a motor), según detalla su alcalde mayor de carrera, Juan Benjumea, emprende este jueves un nuevo camino y sueña con un encuentro pacífico en su cara a cara con la Blanca Paloma. «Tenemos que trabajar por hacer hermandad. Somos dos pueblos hermanos y tenemos que seguir siendo hermanos», concluye su presidente, profundo conocedor de Doñana y el conflicto por el ganado que pasta en la marisma, pues, hasta su jubilación, trabajó como coordinador general de Espacio Natural de Doñana. Como el año pasado, el Simpecado volverá a colocarse adelantado en la plaza del Acebuchal, en lugar de esperar a la Virgen en su casa, en la calle Sanlúcar, como hacía hasta entonces.


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