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Cuaresma 2021

La bicentenaria Antigua Casa Rodríguez pasa por una segunda crisis histórica

El famoso y milenario comercio, que vive de abastecer a toda cofradía y cofrade, atraviesa como todos los que se dedican a este sector un año desolador

Carmen Osuna CarmenOsunaG /
27 feb 2021 / 04:00 h - Actualizado: 27 feb 2021 / 04:00 h.
"Arte","Imaginería","Impuestos","Crisis","Comercio","Inversión","Pandemia","Cuaresma 2021"
  • Antigua Casa Rodríguez. / C.O.
    Antigua Casa Rodríguez. / C.O.

Fundada en 1816 por Rafael Rodríguez, familiar de la actual propietaria María del Río, la Antigua Casa Rodríguez lleva más de dos siglos fabricando y proporcionando todos los artículos necesarios para la vestimenta pertinente de un nazareno, un costalero o las propias imágenes.

Situada en la céntrica calle sevillana Alcaicería de la Loza, ha tenido como principal cometido artesanal la fabricación de pelucas tanto de Virgen como de Cristo y aunque aún siguen siendo pioneros por este laborioso trabajo, la evolución del tiempo y su afán por mejorar ha hecho que una amplísima variedad de artículos que tienen que ver con el arte sacro formen parte de su stock.

Son numerosas las personas que han confiado en este comercio para la elaboración de sus capirotes y túnicas, o para comprar algún artículo de orfebrería o imaginería, no solo a nivel regional, sino a nivel nacional e internacional.

Con su trabajo diario han conseguido el apoyo y la confianza de numerosos clientes asiduos, así como de otros que, formando parte de la esfera pública, son fieles a sus labores.

La bicentenaria Antigua Casa Rodríguez pasa por una segunda crisis histórica
María del Río, propietaria. / C.O.

Para regalo o por necesidad, la calidad de este comercio siempre ha estado entre los primeros, pero esta temporada ha sido y está siendo fatídica. Como la propia María cuenta, “esta tienda al ser antigua ha pasado por una guerra y por malos momentos. En esos tiempos era tal la escasez de dinero que un capirote se hacía con cualquier cosa. Incluso ellos mismo traían cartones para hacerlos, pero esto que está pasando ahora a nivel mundial y con las necesidades de hoy es muy complicado”

Evidentemente, en sus comienzos las labores eran menos costosas o así lo afirma María, pero también muestra una gran preocupación por la posible supervivencia del negocio ya que la pandemia supuso la completa pérdida de la inversión que realizaron la temporada pasada: “la inversión está ahí, a parte de cosas por recoger. El tema es que hay que pagar impuestos para mantener el negocio y a unos trabajadores, y ayudas no recibimos” apostilla.

Un momento agrio a los que María del Río se suma junto a todos esos comerciantes dedicados a un sector tan beneficiario en circunstancias normales, pero tan devastador en épocas atípicas como es este 2021.


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