La ‘nueva’ Virgen del Dulce Nombre

La dolorosa de Castillo regresa a San Lorenzo tras la restauración de Carmen Bahima, que ha sometido a la imagen a una limpieza controlada cuyo resultado salta a la vista

19 feb 2016 / 10:00 h - Actualizado: 19 feb 2016 / 10:08 h.
"La Bofetá"
  • La Virgen del Dulce Nombre, prototipo de las dolorosas de Castillo Lastrucci, ha retornado este jueves al culto tras la restauración de Carmen Bahima. / Pepo Herrera
    La Virgen del Dulce Nombre, prototipo de las dolorosas de Castillo Lastrucci, ha retornado este jueves al culto tras la restauración de Carmen Bahima. / Pepo Herrera
  • Detalle de las manos.
    Detalle de las manos.
  • La ‘nueva’ Virgen del Dulce Nombre

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Presidiendo el presbiterio de la parroquia de San Lorenzo, ataviada con la saya rosa y el manto azul de camarín del taller de Sobrinos de Caro, luciendo su corona de salida y acompañada de la imagen de San Juan Evangelista. De esta forma ha sido presentada este jueves en su retorno al culto la imagen de la Virgen del Dulce Nombre tras la restauración integral a que ha sido sometida desde el pasado día 3 de noviembre por parte de la restauradora Carmen Bahima Díaz.

A la vista salta que la limpieza de la policromía de la imagen titular de la hermandad del Dulce Nombre, que se encontraba «muy ennegrecida», es lo que más llama la atención de una intervención que, sin embargo, también ha afectado seriamente a su estructura, ya que se ha procedido a la sustitución tanto del candelero como del busto de la dolorosa.

En 1991 el taller de Isbilia le colocó un nuevo candelero a la imagen que, sin embargo «presentaba varios problemas estructurales», aclara la restauradora. Deficiencias que ahora han sido subsanadas con la sustitución por un nuevo candelero en cedro barnizado con la misma inclinación que el anterior.

No obstante, es esa nueva y llamativa apariencia que luce la dolorosa de Castillo Lastrucci, producto de la limpieza de la policromía de la cara y de las manos, la que sin duda más ha llamado la atención de sus fieles y devotos en su regreso a casa.

«Ha sido una limpieza delicada debido sobre todo a la expectación mediática que ha rodeado esta intervención. La imagen de la Virgen es, quizás, la devoción más popular dentro de la hermandad», refiere Bahima.

«Al iniciar la restauración me encontré con una imagen oscura, muy ennegrecida por el humo y con polvo acumulado en la comisura de la boca». La suciedad y los repintes se localizaban especialmente en la zona de los ojos. «Las pestañas se han limpiado y se le han vuelto a poner las mismas, ya que constituyen un rasgo muy característico de esta dolorosa». «No ha sido, en general, una limpieza exhaustiva porque la imagen tampoco lo requería. Digamos que se ha llegado a un punto agradable. Tanto la comisión artística, como la junta de gobierno, como yo, hemos estado en todo momento a una», asegura Carmen Bahima.

El resultado, una dolorosa del Dulce Nombre más «rejuvenecida» y con un aire al de esas primeras fotos a color de Fernand que conserva la hermandad, apunta el hermano mayor, Manuel Casal, quien destaca el nuevo tono rosado de la carnación de la imagen. El párroco de San Lorenzo, Francisco de los Reyes Rodríguez, ofició este jueves una misa de acción de gracias por la feliz culminación de la restauración. A partir de este viernes y hasta el domingo, la imagen que esculpiera Antonio Castillo Lastrucci en 1924 permanecerá expuesta en besamanos extraordinario en horario de 9.00 a 13.45 y de 18.30 a 21.00 horas, a excepción del domingo, cuando el horario será de 9.00 a 14.00 horas.

Con la intervención de la dolorosa, concluye el plan de restauraciones previsto, que ha incluido también la imagen del Señor ante Anás y la talla del San Juan.


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