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Corpus Christi

La previa más amarga: un Corpus Christi sin altares ni bullas

El coronavirus ha provocado que no haya altares, ni portada, ni traslado de la Hiniesta Gloriosa ni del Señor de la Cena

Juanmi Vega @Juanmivegar /
10 jun 2020 / 18:00 h - Actualizado: 10 jun 2020 / 18:00 h.
"Corpus Christi"
  • Los seises anteceden el paso del Santísimo en la procesión de 2019. / M.J. Fernández
    Los seises anteceden el paso del Santísimo en la procesión de 2019. / M.J. Fernández

El coronavirus está robando los días grandes de la ciudad. Lo hizo con la Semana Santa, la Feria y ahora le toca al Corpus Christi.

Los últimos años, el Ayuntamiento de Sevilla ha impulsado esta celebración. Las jornadas previas a uno de los jueves que relucen más que el sol, las calles se inundaban de personas visitando los altares que montaban comerciantes, hermandades e instituciones. Reseñables eran las bullas que se formaban en la calle Sierpes para contemplar el altar que se montaba en la fachada de la sede del Círculo Mercantil. También había aglomeraciones en la calle Francos.

Otra de las citas indispensables era el concierto que la Banda Municipal ofrecía en la Plaza de San Francisco horas antes de la llegada de la Hiniesta Gloriosa para presidir el altar municipal.

La mañana del jueves empezaba muy temprano en Los Terceros. El Señor de la Cena salía de su templo para llegar a la Catedral. A esa hora se iba preparando la alfombra de romero que cubría todo el recorrido por el que transcurría la extensa comitiva que salía del Templo Metropolitano. También los operarios montaban las sillas de madera para los que preferían ver el Corpus con mayor comodidad.

Las voces de la Escolanía María Auxiliadora iban acompañadas por el sonido de los pitorros de las cafeteras calentando la leche. El aroma a incienso se mezclaba con el olor a tostadas.

Las primeras luces del día apagaban la intensidad de los cirios encendidos de los acompañantes que precedían a la talla de Sebastián Santos. Todavía el sol no había hecho acto de presencia y el día ya relucía más que el mismo astro rey.

La crítica recurrente, año tras año, en la celebración del Corpus Christi es el exceso de cortejo en la procesión. Que si la representación de las hermandades es excesiva, que si debería de llevar más acompañamiento musical para hacerlo menos soporífera, que si hay muchas instituciones que sobran, etc.

La celebración del Corpus Christi de este año comenzará a las 10 de la mañana y el aforo será solo de 611 personas. Las puertas de San Miguel y de los Palos de la Catedral estarán abiertas a partir de las nueve de la mañana para facilitar el acceso de los fieles al templo.

Este año es de vacío. No veremos la imponente custodia recorrer las calles de la ciudad, ni los pasos de los Santos sevillanos. La Plaza de San Francisco estará huérfana de sillas y de portada. No disfrutaremos del regreso triunfal del Señor de la Cena a los sones de las Cigarreras y la Hiniesta Gloriosa acompañada de la banda de música de Mairena del Alcor. Tampoco veremos el extenso cortejo de representantes de diversas instituciones y hermandades. Muchos no amortizarán este año el chaqué. Hasta eso echaremos de menos.


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