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Semana Santa 2020

Las cofradías y el dinero

Hace no tanto tiempo, las hermandades recibían la subvención en función de su comportamiento en la calle

Juanmi Vega @Juanmivegar /
08 abr 2020 / 06:00 h - Actualizado: 08 abr 2020 / 06:00 h.
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  • La Amargura por la plaza de San Francisco. / Diego Arenas
    La Amargura por la plaza de San Francisco. / Diego Arenas

Parece que la subvención que les otorga el Consejo a las hermandades, gracias a lo recaudado por las sillas y los palcos de la Carrera Oficial, es algo nuevo, pero lo cierto y verdad es que las corporaciones llevan recibiendo ingresos extra para poder mantener su día a día desde hace más de un siglo.

«La reinvención de la Semana Santa a mitad del siglo XIX, en gran medida fue a iniciativa o por impulso del Ayuntamiento, no del Arzobispado. Se encontraba dentro de la política municipal de reactivación económica, con la creación de las fiestas de la primavera. No por casualidad, la feria se crea en esta época y se anima a las cofradías existentes a que salgan» explica Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Cultural y Social.

Para esa reinvención, uno de los acicates fue la ayuda económica por parte del Ayuntamiento. «Hay documentación que refleja que existe una ayuda económica para facilitar una parte de los gastos que suponen estas salidas. Históricamente, una cofradía salía cuando tenía suficientes recursos económicos para poder hacerlo, de ahí surgen los cabildos de salida. El acordar salir o no salir era ver cómo estaba la caja, o bien, ver quienes se ofrecían a pagar una parte».

Que hubiera concejales pertenecientes a la burguesía comercial local supuso un impulso a las cofradías, pues «actuaron como motor. Su objetivo era activar la economía local consiguiendo un mes de fiestas de primaveras. La primera de estas fiestas era la Semana Santa, de hecho, se conservan de la época en el que se pueden leer ‘Suntuosas cofradías en la calle’. También había carreras de caballo, bailes y la feria».

El investigador Juan Pedro Recio ahonda más en la cuestión del impulso del Ayuntamiento a las cofradías. «El primer alcalde que empezó a subvencionar las cofradías fue García de Vinuesa. En esa época coincidieron varios hechos relevantes, como la reorganización de algunas cofradías, la llegada del tren a Sevilla y la creación de los palcos en la Plaza de San Francisco».

«Tenemos más de siglo y medio de subvenciones municipales a las hermandades. La Semana Santa es muy importante a nivel simbólico, religioso y de tradición local, pero también lo es económicamente. En las crónicas de la época se cuenta que el ‘tren botijo’, con origen en Madrid, llegaba a Sevilla cargado de turistas que llenaban las pensiones. Había un interés municipal para que se celebrara la Semana Santa de la forma más esplendorosa y espectacular posible. Para que esto sucediera, el Ayuntamiento daba una partida a las hermandades que decidieran salir. Y durante más de un siglo se ha mantenido así, incluso bajo regímenes políticos diferentes. Es una fiesta de identificación de la ciudad, pero teniendo en cuenta su importancia económica» asegura Isidoro Moreno.

Uno de esos regímenes políticos diferentes fue la Segunda República. Juan Pedro Recio tiene un libro ‘Las cofradías de Sevilla en la II República’ dedicado a este pasaje de la historia. Recio explica que «la constitución del 31 prohibía ayudar y subvencionar directamente a cualquier entidad religiosa. Aquí en Sevilla supuso un perjuicio muy grande. El Ayuntamiento ofreció a las hermandades que gestionaran directamente el espacio público que les cedía. Con el ambiente que había, a las hermandades no les parecía bien ese sistema porque desconocía cuánto dinero iban a recaudar. Uno de los motivos por el que las hermandades decidieron no salir es porque no contaban con una subvención como la de antes».

Isidoro Moreno cuenta que el dinero recibido por cada hermandad oscilaba en función de una serie de factores. «En los años 40 y 50, la subvención del Ayuntamiento a las cofradías venía mediatizada por una especie de comisión. Desde el Arzobispado se hacía una puntuación entre las hermandades dependiendo de varios factores, entre ellos el orden en la calle y la seriedad. Había cofradías que tenían un 10 y otras un 1. Era un instrumento del poder eclesiástico para poner en una determinada vía o corregir y disciplinar, por lo económico, a las cofradías que no se comportaban como se consideraba que tenían que hacerlo».

Las hermandades casi nunca han dejado de estar subvencionadas. «A partir del primer ayuntamiento democrático cambió la forma de subvencionar. Pasa de ser directo a indirecto. Cederles el suelo es una forma de subvencionar» explica Moreno.

«Hace 80 o 90 años, las hermandades no podían salir si les quitaban la subvención. Había corporaciones con 100 o 150 hermanos. En el 35, una hermandad pidió a los hermanos que no fueran a salir que cedieran sus túnicas para que salieran otros. La Semana Santa era más espontánea que ahora. Había veces que se tenía que pedir por las calles del barrio para poder salir. Que no salieran era algo habitual. Caían en un bache y no había dinero para nada. Muchas hermandades se extinguieron porque nadie se preocupó de ellas» asegura Recio.

En Cádiz, el Ayuntamiento correrá con el gasto de las facturas de la salida procesional. En Sevilla, no sabemos si el Consejo devolverá el dinero de las sillas y los palcos, lo que supondría una merma en las cuentas de las hermandades. Lo que sí es seguro es que esta crisis no se llevará a ninguna corporación por delante, como sí ocurrió hace no tanto tiempo.


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