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miércoles, 28 septiembre 2022
Cofradías

Manuel Zamora: «El Gran Poder se encontrará algún día con su Madre de los Dolores»

Entrevista al hermano mayor de los Dolores del Cerro

Juanma Labrador jmlabradorj /
23 sep 2022 / 08:09 h - Actualizado: 23 sep 2022 / 08:12 h.
"Cofradías","El Cerro"
  • Manuel Zamora: «El Gran Poder se encontrará algún día con su Madre de los Dolores»

Manuel Zamora es un hombre tremendamente feliz, se le nota en la expresión y en su voz emocionada. El Cerro del Águila vive días de gloria ante el centenario del nacimiento del barrio, y como no podía ser de otra forma, Nuestra Señora de los Dolores será la que le dé su toque especial a esta conmemoración, recorriendo bajo palio las calles de su feligresía. Mucho ha pasado el Cerro en los últimos años: en 2018 se cumplió el septuagésimo quinto aniversario de la erección de la parroquia y la Virgen iba a procesionar extraordinariamente sin palio y con el manto de la Virgen del Refugio de San Bernardo, pero la lluvia lo truncó. En 2020 era el mismo aniversario de la hermandad, y la pandemia lo impidió, igual que no pudieron salir las cofradías ese año y el siguiente en Semana Santa. En otoño de 2021, el Gran Poder iba a pasar por el Cerro en su santa misión y otra vez la lluvia lo estropeó todo, y este año, una vez más el líquido elemento no permitió la salida de la cofradía. El corazón del barrio es una agitadísima coctelera a punto de estallar, y es normal. Y con todo este sentimiento a flor de piel, Manuel Zamora tuvo un rato para conversar con el equipo de La Recogía.

Manuel Zamora: «El Gran Poder se encontrará algún día con su Madre de los Dolores»

Hermano mayor, ¿cómo está preparándose el Cerro para vivir una salida que, además de extraordinaria, es muy esperada después de todo lo que hemos vivido en los últimos años?

Es muy grande la alegría y la ilusión con la que los vecinos del barrio están esperando y preparando la procesión extraordinaria de Nuestra Señora de los Dolores del próximo sábado. Se trata de la primera vez en la que la Santísima Virgen saldrá a la calle, en su paso de palio, desde el Martes Santo de 2019, tras más de tres años en los que hemos vivido tiempos duros de pandemia y de tristeza, de serias dificultades sanitarias y sociales, también, a veces, de miedos y angustias en los que nuestra Madre siempre fue consuelo y esperanza para un tiempo que estaba por venir. Un tiempo, en el caso del Martes Santo, que se ha visto además alargado por las malas circunstancias meteorológicas de este año de 2022, y que quedará definitivamente atrás cuando Ella cruce el dintel de su parroquia, Dios mediante, el próximo sábado. Porque sólo Ella podía hacerlo, como la Madre y Señora que devolverá a su pueblo del Cerro la luz y la alegría en una tarde de septiembre que estoy seguro será histórica y memorable.

Se cumplen veinte años de la coronación, no hace aún ni cuarenta de la conversión de aquella hermandad de gloria en penitencia... ¿Dónde radica el secreto de la Hermandad de los Dolores del Cerro para ser una corporación tan pujante en tan pocos años?

Estoy plenamente convencido que la inmensa devoción a nuestros benditos titulares que sienten sus hermanos se ve, además, fortalecida por la grandeza que encontramos en la sencillez de muchos de sus devotos y la nobleza de la inmensa mayoría de ellos, por un carácter popular y auténtico que es fruto de décadas de esfuerzo y del propio origen del barrio, y por un permanente y profundo agradecimiento y respeto a todos los hermanos que, desde 1945, han venido trabajando por su engrandecimiento; en definitiva, por ese trabajo unido y común de todos por su hermandad y por su parroquia.

Manuel Zamora: «El Gran Poder se encontrará algún día con su Madre de los Dolores»

Volviendo de nuevo a la procesión en sí del sábado 24 de septiembre, ¿qué momento o qué instantes no deberíamos perdernos los cofrades, ya sea por cuestión histórica, por algo muy sentimental o especial que vaya a suceder...?

Destacaría en primer lugar la salida, que sin duda será única e imborrable después de tanto tiempo de espera, y el transitar por muchas calles del barrio que hace ya veinte años que no ven pasar a la Virgen en su paso de palio, recordando aquellas procesiones letíficas de los años ochenta, y las anteriores, en su pasito de gloria. Especialmente el discurrir por la calle Juan Castillo Sánchez, donde está previsto que se retiren las representaciones de las hermandades que nos acompañarán en la procesión, Dios mediante, por la calle Lisboa, cuajada de naranjos, Julio Verne, Tomás Pérez o Álvarez Benavides, y el saludo a nuestra querida Hermandad del Rocío en su casa de hermandad, ya en la madrugada del domingo.

El Gran Poder tuvo un gesto hermosísimo días atrás al ofrendar esa reliquia del Señor a la hermandad, pero... ¿Se espera que algún día pueda ser que Jesús del Gran Poder se vea, cara a cara, con la Virgen de los Dolores?

En El Cerro siempre decimos que la Santísima Virgen siempre nos ha premiado los malos momentos vividos con otros buenos más grandes que suceden después, así fue en muchos momentos de nuestra historia, y estoy seguro que así será cuando Ellos quieran que sea. El Señor algún día se encontrará con su Madre bendita de los Dolores.

Manuel Zamora: «El Gran Poder se encontrará algún día con su Madre de los Dolores»

Por cierto, en los pasados cultos de la Virgen, tuvo lugar la consagración del barrio hacia Ella... ¿Qué ha supuesto este hecho para los devotos y los vecinos de la Señora?

La consagración del Cerro del Águila a la Virgen de los Dolores, celebrada por monseñor Asenjo Pelegrina el pasado 15 de septiembre, ha venido a sellar y corroborar el profundo amor y devoción a María sentido entre sus pobladores desde sus orígenes. Como un hermoso y bello testimonio de fe cristiana de nuestro barrio, de entera confianza en la Madre de Dios, a Ella hemos tenido siempre como intercesora y mediadora en nuestras vidas, desde que en 1926 el cardenal Ilundáin encomendara a sus vecinos al patrocinio de la Virgen de los Dolores como eficaz consuelo ante sus problemas y tribulaciones. Y entendíamos que el primer siglo de historia de su barrio del Cerro era una ocasión propicia y excelente para volver a demostrarlo de una manera tan hermosa y entrañable.

Y para ir finalizando, de todos los preparativos de esta salida extraordinaria, ¿con qué se quedaría el hermano mayor a nivel personal?, ¿qué es lo que más le llega o le ha llegado al corazón?

De todo lo vivido en estos meses me quedo con la inmensa fuerza de esos sentimientos puros y sinceros de toda la buena gente que encuentra en la Virgen de los Dolores la roca firme a la que agarrarse para soportar las dificultades de sus vidas; con sus lágrimas ante Ella, con sus miradas y sus peticiones, con el trabajo de tantos y tantos jóvenes que en estos meses están derrochando su esfuerzo y su dedicación por preparar los mejores cultos para la Virgen o con esos pequeños que se están educando en el amor y la devoción a nuestra Madre, y que garantizan un futuro robusto y grande para nuestra Hermandad y nuestro barrio, siempre bajo su guía y amparo.


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