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Pañuelos blancos y gritos de olés hasta en el Alcázar

Rafa Serna siguió volviendo loco al público en el almuerzo posterior, en el que recibió las felicitaciones del arzobispo y el alcalde

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
14 mar 2016 / 10:15 h - Actualizado: 14 mar 2016 / 10:23 h.
  • El pregonero Rafa Serna posa con el arzobispo, el alcalde y el resto de autoridades antes de salir al escenario. / Fotos: José Luis Montero
    El pregonero Rafa Serna posa con el arzobispo, el alcalde y el resto de autoridades antes de salir al escenario. / Fotos: José Luis Montero
  • Francisco Rivera Ordóñez, Lourdes Montes y Rafa Serna.
    Francisco Rivera Ordóñez, Lourdes Montes y Rafa Serna.
  • Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol; José Luis García Palacios, presidente de Caja Rural del Sur; Antonio Morera y Chary Maldonado, presidente y gerente del Grupo Morera y Vallejo.
    Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol; José Luis García Palacios, presidente de Caja Rural del Sur; Antonio Morera y Chary Maldonado, presidente y gerente del Grupo Morera y Vallejo.
  • Carlos Bourrellier se abraza al pregonero en el Alcázar.
    Carlos Bourrellier se abraza al pregonero en el Alcázar.
  • El diestro Curro Romero felicita al cantautor sevillano tras su intervención.
    El diestro Curro Romero felicita al cantautor sevillano tras su intervención.
  • El pregonero Rafa Serna posa con su familia.
    El pregonero Rafa Serna posa con su familia.

El de Rafael González-Serna ha sido un pregón histórico en el Maestranza, con pasajes musicales y el público en pie hasta en tres ocasiones. También lo fue horas después en el almuerzo del Alcázar. Su llegada al recinto palaciego levantó un aplauso unánime con vítores de «pregonero», «bravo» y «torero» que no se recuerda en los últimos años. De igual manera sorprendieron las servilletas que, a modo de pañuelos blancos, agitaron los comensales en el Salón de los Tapices para reconocer el triunfo absoluto que había bordado este cantautor sevillano en el atril.

«Solo me queda por decir: Sevilla, gracias», concluyó Rafa Serna después de enumerar el largo listado de personas que han colaborado en este «canto a Sevilla» y que no había podido nombrar en el pregón. En primer lugar, citó a su esposa Magdalena, de quien dijo «lleva la casa adelante»; y a sus tres hijos, «ya repartidos por todo el mundo», pues uno de ellos se marcha pronto a México. «Los sueños se cumplen Rafa, pero hay que echarle cojones para que se cumplan. Y echarle cojones sin tener a Dios al lado no sirve absolutamente de nada. Dios me ha bendecido con una familia, aunque se habrá distraído un poco, pues ninguno de mis niños ha salido a mi mujer. ¡Qué le vamos a hacer!», afirmó con ironía al respetable del almuerzo que de nuevo se encontraba dispuesto a compartir confidencias y ávido de disfrutar con su verbo sencillo y emotivo.

En esta línea, agradeció también «la paciencia» de Marcelino Manzano, delegado diocesano de Hermandades; los consejos de Luis Miguel, «el director espiritual» de su reunión de amigos; a José Miguel Gallardo, capataz de la Candelaria y los Gitanos; a Miguel Martín, que «ha corregido las faltas de ortografía del texto»; y Pepo, «el apoderado del pregonero», quien ha llevado la agenda estos meses y a quien responsabilizó del reparto de entradas y de la distribución de las mesas del almuerzo. «Así que ya saben, si no les gustó... de él es la culpa».

Anécdotas familiares dichas con la gracia de Rafa Serna y que contaron con la camaradería de sus más allegados, algunos allí presentes y bastante conocidos, como el cantante José Manuel Soto o el torero Francisco Rivera Ordóñez. Entre las historias no faltó una referencia a la mujer que le dio la vida y con la que cerró el Pregón: «El año pasado cuando no me eligieron, dijiste que te ibas a morir sin verme de pregonero. Bueno, he sido pregonero y no te vas a morir». Sobre el Consejo, reconoció que ha tenido «sus más y sus menos» pero que «al final han accedido a todas las peticiones», incluidas las incorporaciones de los pasajes musicales que finalmente tanto han gustado.

También tuvo para el arzobispo de Sevilla, en quien dijo haber encontrado «un buen pastor con un rebaño muy complicado». Una apreciación que agradeció Asenjo, quien reconoció abiertamente que no sabía quién era cuando le nombraron. Ahora, pasados estos meses y tras el trato que han tenido, expuso que solo puede decir que es «un hombre de verdad, auténtico y, sobre todo, un buen cristiano», que «se notaba que lo que predicaba, previamente lo había vivido». Una descripción que confirmaban con olés y así es quienes se enorgullecían de tenerlo de amigo. Entre ellos se puede decir que ya se encuentra el alcalde Juan Espadas. «Tu y yo somos de la misma quinta. Tus creencias y nuestras tradiciones son las mismas, que sigamos así muchos años y el que venga atrás que arree», sentenció el regidor, quien se deshizo en halagos hacia el pregonero. «Tenemos un nivel alto hasta en la comida, con dos expregoneros de altura [por Lutgardo García y Francisco Berjano] y si hubiera habido Puerta del Príncipe, tú hubieras salido por ella», añadió Espadas en su estreno como alcalde en estas lides.

Una impresión que también suscribía Carlos Bourrellier en su año de despedida al frente del Consejo. En una intervención leída calificó la poesía comprometida de Rafa Serna de «una saeta que ha traspasado el alma de la ciudad en este Año de la Misericordia». Después de departir en los aperitivos con los dos candidatos al Consejo [Joaquín Sainz de la Maza y Enrique Esquivias], Bourrellier incidió en que el pregón de Rafa Serna ha sido «el broche de oro» y «el mejor punto y final» a estos cuatro años.


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