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Actualizado: 06 dic 2021 / 10:12 h.
  • «Cuanto más me rapo la cabeza, más conecto con la raíz»

A Rosario La Tremendita, icono del nuevo arte jondo, su familia le dice que hace "discos difíciles". "Es que el flamenco es difícil", replica ella, tras echar lágrimas de sangre con un disco que encabalga el género en texturas vanguardistas y otro, en camino, guiado por los grandes referentes de la guitarra.

"Cuanto más me rapo la cabeza y más sonidos modernos meto, más conectada con la raíz estoy. Soy una cantaora de flamenco y cada vez más me encuentro en ese perfil", señala a Efe esta artista, tras la publicación del primer volumen de su última aventura discográfica, el autoeditado "Tremenda".

Nacida Rosario Guerrero (Sevilla, 1984), aprendió a templar la voz siguiendo los principios de la tradición en el tablao de su padre. "Me he criado en esa raíz y nunca he dejado de mirarla, pero no me puedo pasar la vida en ella porque tengo inquietudes y hambre de ilusionarme", justifica ante la naturaleza audaz de su cuarto álbum de estudio.

"Es el más auténtico y personal, un paso más en mi evolución, en mi búsqueda, y refleja muy bien todo mi mundo, de la tradición a la investigación en el cante y en la estructura, en el acompañamiento, en las texturas más experimentales y en el intercambio con otras disciplinas artísticas", resume.

Es fruto de un largo proceso que arrancó antes de la pandemia, cerca de tres años de trabajo junto al coproductor Pablo Martín Jones y el escritor Laurent Berger para subvertir estructuras, mezclar autores de diferentes épocas, alterar letras y emprender una búsqueda a nivel instrumental.

"Me gusta contar el flamenco desde la actualidad. Es muy importante que quien me escuche dentro de 100 años sepa qué estaba sucediendo en 2021", apunta la cantaora y multiinstrumentista, que aborda temas como el compromiso social y el de género, "también los prejuicios y miedos que nosotros mismos nos estimulamos".

Un claro ejemplo es "En un mundo nuevo", en el que introduce sintetizadores, texturas electrónicas y su bajo procesado en un vuelo progresivo, encastrados en una petenera de La Niña de los Peines ya de por sí revolucionaria, la de "Quisiera yo renegar / d'este mundo por entero, (...) por ver si en un mundo nuevo / ay / encontraba más verdad".

"Hoy lo seguimos diciendo, que vivimos en una mentira superficial y que necesitamos más verdad", denuncia La Tremendita.

En este punto, mira al cielo y pide a Pastora Pavón que no la castigue por coger su tema y cambiarle algunos versos. "Tenía frases que me parecían un coñazo y las he eliminado con la misma libertad que tenían ellos hace un siglo, cuando no se tenía tanto miedo y tanto prejuicio en el flamenco", defiende.

No es el único guiño en un disco que también mira a Federico García Lorca, a Enrique Morente y a Lola Flores con su versión de "Dime" en la que, como base instrumental, también procesada, suena la rondeña de Ramón Montoya.

"Mi casa es un matriarcado en toda regla, con mujeres valientes que son las que a mí me han enseñado. En ese sentido, Lola Flores ha estado muy presente, porque ella siempre hizo lo que le salió del coño. Tenía mucha ganas de hacer algo en su honor, pero desde mi sitio", explica, antes de señalar que "homenajearla a ella es homenajear a la mujer fuerte".

En esa línea está su potente portada, en la que la artista llora sangre. "Todo el que me conoce me llama intensa y mi productor dice que no paro hasta que no le doy a todo 20.0000 vueltas. Yo echo lágrimas de sangre cuando hago algo, no me quedo en la capa primera ni soy superficial, necesito 'power'", confirma.

En estos tres años en los que se enfrascó en el álbum, fue habitual la tentación de dar rienda suelta a su amor por el acompañamiento tradicional de la guitarra, "pero no tenía mucha cabida".

"El productor me dijo que por qué no me hacía un disco de guitarra y le cogí la palabra. 'Pero pienso hacer el mismo disco', le respondí, porque me llamaba mucho la atención cómo sonaban estas canciones desde la otra parte. Y ahora veo que uno estaría vacío sin el otro, que conviven a la perfección y que, a la vez, aún con la misma voz, parecen temas diferentes", resalta.

Ese segundo capítulo de este "Tremenda" verá la luz en primavera, en lo que será "un repaso inconsciente, solo guiado por el gusto", por la historia de este instrumento, con veteranos como Tomatito y Rafael Riqueni, "pesos pesados" como Diego del Morao, Rycardo Moreno y Paquete y gente joven como el Niño del Tomate.

"Mi familia dice que hago discos muy difíciles. Yo siempre respondo: Es que el flamenco es difícil. Una cosa es hacer canciones aflamencadas y otra hacer flamenco. El flamenco es barroco y complejo. Y partimos además de la base de que yo tampoco soy una persona fácil", remacha Guerrero.