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Actualizado: 13 jul 2021 / 09:06 h.
  • Ante el contagio explosivo del coronavirus

No parece que hayamos aprendido gran cosa durante estos meses de pandemia, ni que seamos capaces de entender la gravedad de la situación. Se repite, otra vez, la misma historia respecto a una de las mayores tragedias vivida por la humanidad en los últimos cien años.

Los contagios se han disparado de forma alarmante a lo largo del mundo entero y, especialmente, en toda España. Aquí, aunque no se ha producido un aumento significativo de los ingresos hospitalarios ni del número de camas ocupadas en las UCI’s, existe un peligro cierto de que se produzcan esos incrementos. Si bien es cierto que los más jóvenes (son los que en estos momentos engrosan las listas de contagiados) sufren menos daños a causa del SARS-CoV-2, también lo es que pueden darse casos de mucha gravedad e incluso muertes en ese grupo de personas. Y los contagios se han disparado porque las autoridades han vuelto a caer en la misma trampa, en esa que habla de salvar veranos o ‘semanas santas’. Hemos vuelto a cambiar el poder vender media docena de copas y alquilar algunos pisos por un desbarajuste sanitario de magnitudes asombrosas. Desde Europa, desde el mundo entero, miran a España con incredulidad.

Volvemos a las restricciones más duras. La Comunidad Valenciana ya aplica un toque de queda avalado por el Tribunal Superior de Justicia de esa Comunidad; en Canarias lo piden; otros territorios comienzan a adelantar el cierre de establecimientos y a reducir el número de personas en las reuniones. Volvemos al mismo punto en el que nos encontrábamos hace unos meses.

Los botellones, las reuniones multitudinarias con cualquier excusa, las celebraciones callejeras o cualquier otra razón peregrina han servido para que jóvenes, y otros que no lo son tanto, llenasen plazas, calles y playas a lo largo de toda España. El resultado en un contagio explosivo y un daño irreparable para la hostelería y el sector turístico en general. Una vez más se repite la misma historia.

Las variantes del coronavirus están haciendo estragos entre hombres y mujeres de todo el mundo. Y el problema es que cuanto más tiempo circule sin control entre todos nosotros, el SARS-CoV-2 buscará y encontrará otras variantes nuevas que serán más transmisibles, más letales o cualquier otra cosa. Aunque parece que no importa gran cosa.