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Actualizado: 22 jun 2021 / 09:00 h.
  • Datos sobre natalidad más que preocupantes

Si a una situación económica incierta le sumamos una pandemia que deja muertos, enfermos crónicos y personas con secuelas de por vida, por el camino, tenemos como resultado un desastre demográfico que, a la larga, será el gran problema de España.

En 2020, se cuentan 153.000 muertes más que nacimientos. En 2019 fueron 57.000. Las muertes contabilizadas en 2020 han sido 74.227, es decir, 492.930 durante un año que acumula el mayor número de fallecimientos en España desde el año 1941. Los nacimientos, por su parte, han descendido en un 6 por ciento. Las cifras no pueden ser peores.

Estos datos no se distribuyen de forma homogénea entre todas las Comunidades Autónomas españolas. Madrid es la que peor datos presenta superando el 41 por ciento de incremento. Posiblemente, la gestión que se ha realizado tenga relación directa con estos datos tan sumamente desastrosos. Pasado un tiempo sería muy conveniente que se estudiase qué ocurrió en cada territorio y por qué las tasas son tan distintas en un lugar u otro.

Está claro que la inmigración será la gran solución a un problema demográfico que ya se puede traducir en frustración y en necesidades poblacionales de difícil solución. Los españoles no pueden tener los hijos que desean por razones, sobre todo, económicas. Ni las condiciones del mercado laboral, ni las oportunidades que se presentan en territorio español, son las más adecuadas. Ni los sueldos, ni la precariedad laboral, ni la tasa de paro juvenil, invitan a pensar que eso pueda cambiar en los próximos años.

La tasa de fecundidad está ligeramente por encima de un hijo por mujer y la edad de maternidad media por encima de 32. Si el Gobierno no enfrenta este problema con decisión, en unos años estaremos lamentando las consecuencias.

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