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Actualizado: 23 jun 2021 / 10:44 h.
  • Pedro Sánchez. / EFE
    Pedro Sánchez. / EFE

Pedro Sánchez ha recibido del independentismo, a cambio de los indultos a los políticos presos catalanes, una petición de amnistía para los que ellos creen que son mártires políticos (por ejemplo, para los que gastaron fondos públicos con el fin de sacar el procès adelante), desplantes políticos de toda índole, autodeterminación y quemas de banderas españolas y fotografías de Felipa VI. Eso es todo. El independentismo ha demostrado que es insaciable y Pedro Sánchez ha jugado una baza que puede costar muy cara al Estado español. Demasiados riesgos sin haber preguntado a los españoles qué pensaban sobre este asunto.

Pedro Sánchez va en contra de la opinión del Tribunal Supremo y de la Fiscalía. Pedro Sánchez va en contra de una oposición que se lleva las manos a la cabeza y pide dimisiones y elecciones anticipadas. Es posible que la bajada del IVA del la luz y la retirada de la prohibición de las mascarillas en espacios abiertos, no sean suficiente para calmar los ánimos de millones españoles que asisten estupefactos a un show imposible de entender. Y es que Pedro Sánchez va en contra de lo que piensan el 70 por ciento de los españoles que rechazan esos indultos que ya se han concedido.

El equilibrio del sistema democrático está en peligro puesto que Pedro Sánchez ha arremetido contra criterios judiciales y constitucionales. Los controles necesarios en democracia corren ese mismo peligro. Si bien es cierto que el indulto no es ilegal, sí afecta a los cimientos democráticos. Demasiados riesgos y muy pocas garantías de éxito.

Pedro Sánchez quiere llegar al final de esta legislatura y para ello es capaz de pactar con cualquiera al coste que sea. Y eso no es bueno para España. Ya veremos qué sucede de aquí en adelante con los voraces independentistas y si Sánchez inventará alguna otra maniobra de dudosa moral para conservar su puesto.

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