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Actualizado: 06 jul 2021 / 12:09 h.
  • Fotografía: EFE
    Fotografía: EFE

Parece que el poder de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE es inmenso. Hace muy poco, en Andalucía quedaba claro que las bases se sienten fuertemente influenciadas por Sánchez y que los políticos socialistas tienen poco que hacer en caso de enfrentamientos con Ferraz. Susana Díaz no estaba sola, al contrario se encontraba apoyada por una base muy poderosa, pero de nada ha servido y su derrota ante Espadas ha sido absoluta.

Ese poder acumulado por el secretario general del PSOE se traduce en un diálogo débil dentro de los órganos de control del partido y con la claudicación de todos ante el dominio de las estrategias diseñadas en Moncloa. Según las encuestas, si se celebrasen elecciones generales hoy, la pérdida de votos se habría convertido en una sangría para el PSOE. Los indultos, los acuerdos con independentistas catalanes y vascos o centrar esfuerzos políticos desmesurados en beneficio de minorías, son asuntos que van restando fuerzas al PSOE aunque no parece que vaya a pasar nada de nada. Pedro Sánchez marca la pauta y el resto asume lo que se dicta.

El socialismo español nunca estuvo más alejado de esa opción centrada y necesaria que ha representado durante la democracia. De no rectificar, Sánchez podría convertir al PSOE en algo que nadie desea puesto que representaría la falta de un partido socialdemócrata tan necesario en España. Sería más que saludable que las corrientes críticas dentro del PSOE tuvieran la oportunidad de expresar sus inquietudes.

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