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Actualizado: 15 jun 2021 / 16:46 h.
  • Joe Biden y Pedro Sánchez. / EFE
    Joe Biden y Pedro Sánchez. / EFE

Ha resultado completamente ridículo que el jefe de gabinete del presidente del Gobierno de España haya vendido un encuentro entre Pedro Sánchez y Joe Biden como un acto esencial para España o como un logro que solo el Gobierno español es capaz de conseguir. Ridículo e innecesario.

Después de ver el vídeo en el que se veía a Pedro Sánchez caminando durante unos segundos con el presidente de los Estados Unidos de América, la titular del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha intentado vestir el asunto con un traje pequeño e insustancial. El problema ha sido vender una charla enana e insignificante como si fuera el hecho del siglo. Es un error tan enorme como querer, ahora, hundir al Gobierno de España por una estupidez que los expertos de marketing político que asesoran al presidente Sánchez han utilizado de forma ruinosa.

Lo importante es que España será el país que albergará la próxima cumbre de la OTAN. Esa debería haber sido la noticia. Y lo importante es que España se enfrenta a una situación respecto a su política exterior que requiere grandes cambios.

Biden no ha hablado por teléfono con Sánchez desde que es presidente de los Estados Unidos. Esto es un dato objetivo que ya indica la poca importancia de la política exterior de España, de lo poco importantes que somos para ese país. Lo cierto es que todo esto se encuadra después de una crisis diplomática entre el Gobierno español y el de Rabat provocada por la asistencia sanitaria en España del líder del Frente Polisario y el cuestionamiento por parte de algunos miembros del Gobierno de las aspiraciones de Rabat respecto al Sahara. Y no hay que olvidar que los Estados Unidos han declarado que Marruecos es un socio prioritario para ellos.

En España no se puede hacer una política exterior que no se sustente sobre los actos y las realidades al margen de ideologías. Esa es la única forma de intervenir en asuntos que afecten al resto del planeta; tener un papel esencial en asuntos globales se consigue con trabajo y paciencia, con una postura pragmática. El Gobierno de Sánchez no puede lastrar más las relaciones internacionales con potencias que están preocupadas por asuntos que nada tienen que ver con lo que pudieran hablar durante unos segundos Biden y Sánchez.