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Actualizado: 20 jun 2021 / 21:56 h.
  • Pedro Sánchez. / EFE
    Pedro Sánchez. / EFE

La pandemia parece remitir, poco a poco, y la situación económica mejora ofreciendo un futuro próximo bastante mejor que todo lo que queda atrás. Solo un desastre sanitario del todo inesperado podría detener una recuperación tan necesaria como esperada por todos.

Han sido esenciales los esfuerzos de los sanitarios españoles. El trabajo de este colectivo no será nunca suficientemente reconocido por la sociedad española puesto que apenas llegamos a intuir el infierno que ha supuesto una pandemia de estas características para ellos. No se puede olvidar que los sanitarios españoles son los que más bajas han acumulado de toda Europa. Pero, también, el pueblo español ha dado muestras de gran madurez y de compromiso. El esfuerzo está siendo enorme. De los políticos hay que decir que salvo una campaña de vacunación eficiente y perfectamente organizada, la gestión ha acumulado un gran número de sombras que ocultan las luces. Así, el número de contagios, de hospitalizados y de fallecidos, decrece cada día.

El optimismo se va asentando en la sociedad española y ese es un factor determinante para que la recuperación económica y la vuelta a lo que llamamos normalidad sea un objetivo cada vez más cercano.

Todo indica que las previsiones se van a quedar cortas. Tanto el Banco de España como la Comisión Europea están elevando las previsiones respecto a la economía española y, por supuesto, el Gobierno de España se apunta a ese incremento de previsiones.

En cualquier caso, siendo esta una excelente noticia, no se debe olvidar que los problemas siguen vigentes. Por ejemplo, la deuda pública española se encuentra en unos niveles hasta ahora nunca conocidos y son más que preocupantes; la inflación va en aumento de forma inquietante (en EEUU ya es un hecho y una cuestión peligrosa para la recuperación norteamericana de la que depende medio mundo); y los problemas de empleo juvenil, las tremendas diferencias entre hombres y mujeres dentro del mercado laboral y los abismos que comienzan a separar los distintos estratos sociales, son asuntos que el Gobierno ha de acometer con rapidez y eficacia.

El plan de recuperación con fondos europeos recién aprobado por Bruselas serán fundamentales para afianzar la recuperación. Y la estabilidad política -que el problema catalán ha tenido en entredicho durante los últimos años- tendrá que convertirse en otra pata sobre la que se sujete una vuelta a la normalidad que ya podemos vislumbrar en el horizonte.

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