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Actualizado: 05 jul 2021 / 00:00 h.
  • La Sevilla de Alfredo Sánchez Monteseirín

La perspectiva del tiempo nos hace ver las cosas de otra forma y con la gestión de Alfredo Sánchez Monteseirín, el tiempo le ha dado la razón en bastantes cosas, aunque no en todas.

Las últimas tres grandes transformaciones que ha sufrido la ciudad fueron: la Exposición del 29, la del 92 y los mandatos de Monteseirín, sin olvidar a Alejandro Rojas-Marcos y a Antonio Rodrigo Torrijos, colaboradores necesarios para todos estos cambios.

Unos cambios que al principio, como siempre ocurre en esta ciudad, cuestan asimilarlos. ¿Quién querría volver a tener tráfico en la Avenida de la Constitución? ¿Qué comerciante querría despeatonalizar Asunción o San Jacinto? ¿Llenar de albero la Alameda de Hércules o quitar el carril bici?

Fueron doce años de un plan denominado ‘la ciudad de las personas’ y con la perspectiva del tiempo, se puede apreciar que se consiguió. Los sevillanos recuperaron e hicieron suyas zonas que estaban totalmente abandonadas, como el solar de la Encarnación.

Fueron años de aciertos y errores, como cualquier persona, pero Monteseirín tenía un plan, cosa de la que han carecido sus sucesores.

Ese plan sigue vigente a día de hoy y parece que por mucho tiempo, pues en los tiempos que corren de lo políticamente correcto, nadie en su sano juicio se metería en los follones que se metió este alcalde.

Su partido pagó algunos de los fallos que cometió los últimos años de su gestión, pero el tiempo le ha dado la razón. Sevilla es aún más una ciudad por y para las personas.

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