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Actualizado: 15 jul 2021 / 18:45 h.
  • Paseíllo del festival del 12 de octubre de 2019, último festejo celebrado hasta ahora en la plaza de la Maestranza. Foto: Álvaro Pastor Torres.
    Paseíllo del festival del 12 de octubre de 2019, último festejo celebrado hasta ahora en la plaza de la Maestranza. Foto: Álvaro Pastor Torres.

La Empresa Pagés y la Hermandad del Gran Poder han decidido, de mutuo acuerdo, aplazar nuevamente, hasta 2022, el festival que estaba previsto celebrar el próximo 12 de octubre en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Los previsibles fondos que se obtuvieran con el beneficio del evento estaban destinados a la Bolsa de Caridad de la corporación penitencial que está redoblando sus esfuerzos por efectos del covid.

Tanto la incertidumbre existente sobre los aforos que se permitirán por la Junta de Andalucía para la seguridad de los espectadores en espectáculos taurinos en esas fechas, como la cercanía de la fecha a la finalización de los catorce festejos que unifican este año las Ferias de abril y de San Miguel, aconsejaban la adopción de la suspensión acordada, al comprometer el objetivo -tratándose de un festejo benéfico cuya recaudación se dedica a los más necesitados- de lograr la máxima recaudación posible” ha explicado la propia empresa Pagés a través de un comunicado que precisa -después de trasladar la decisión a la Real Maestranza de Caballería, propietaria del coso- que empresa y hermandad han decidido posponer la celebración del festival benéfico hasta el año que viene, en idéntica fecha.

Antecedentes

La fecha del 12 de octubre ha estado históricamente relacionada con la corrida que se montaba para la Cruz Roja Española. El festejo ya se convirtió en un festival de figuras en el año 2013 en el que la Cruz Roja compartió los beneficios con el Banco de Alimentos. Al año siguiente llegaría la tibia encerrona de Lama de Góngora y en 2015 se recuperó el formato de corrida de toros con Nazaré, Miguel Ángel Delgado y Esaú Fernández en el cartel. En 2016 se había organizado un festival a beneficio del malogrado banderillero algabeño José Manuel Soto que sentenció la lluvia...

En 2017 se creyó cerrada la historia taurina de esta emblemática fecha con la organización de un espectáculo ecuestre pero la Hermandad de la Macarena apostó fuerte en 2018 organizando un lujoso festival que sirvió, de paso, para reivindicar sin ningún tipo de complejo, la rica historia taurina de la corporación de San Gil. La cofradía contó con el apoyo del diestro Eduardo Dávila Miura, consiliario primero en la junta de gobierno que encabeza José Antonio Cabrero. El veterano diestro Pepe Luis Vázquez encabezaba un cartel que completaban Francisco Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla, el propio Dávila Miura, José María Manzanares, Andrés Roca Rey y el novillero Manolo Vázquez. Los actuantes lidiaron reses donadas por las ganaderías de Núñez del Cuvillo, Jandilla, Daniel Ruiz, Garcigrande, Luis Algarra Polera y Juan Pedro Domecq además de un sobrero de Torrestrella que sustituyó finalmente al anunciado de Miura. Los beneficios obtenidos, más de 200.000 euros, se sumaron al presupuesto del ambicioso programa social y asistencial de la corporación de la Madrugada.

Pero hubo más: el festejo se rodeó de un completo programa de actos sociales, culturales y formativos que incluyó una exposición en el hotel Colón, una mesa redonda en la Fundación Cajasol o el pasacalles de la banda de la Centuria Macarena antes del espectáculo. El evento, además, suponía recuperar una tradición que había quedado interrumpida. La última vez que la hermandad organizó un festejo taurino en la plaza de la Maestranza fue en 1942. De alguna manera, la Macarena había marcado el camino a seguir en el futuro. Pasado el festival del pasado año ya se empezó a rumorear que las cofradías de El Baratillo y la Esperanza de Triana iban a tomar el testigo en 2019. Para 2020 aguardaba su turno el Gran Poder, pero tendrá que seguir esperando a tiempos mejores.

Y efectivamente, el festival organizado en 2019 a beneficio de las obras asistenciales y sociales de las cofradías de la Esperanza de Triana y el Baratillo volvió a abarrotar los tendidos y gradas de la plaza de la Maestranza reforzando el pulso taurino del 12 de octubre. El testigo fue recogido en el Arenal y la calle Pureza volviendo a montar un cartel de campanillas que contó con el impulso del abogado Joaquín Moeckel y la colaboración desinteresada de la empresa Pagés, con Ramón Valencia al frente, que prestó la cobertura organizativa para el buen fin del empeño que sirvió para poner el colofón a la temporada taurina en el coso sevillano. Los beneficios, una vez más, cumplieron todas las expectativas: 195.322,13 euros.

El cartel lo encabezaba el rejoneador Diego Ventura, que despachó un ejemplar de María Guiomar de Moura. Le seguían los diestros Morante de la Puebla, Miguel Ángel Perera –sustituto de Manzanares-, Cayetano y Pablo Aguado que se enfrentaron a reses de Joaquín Núñez del Cuvillo. Cerró la combinación de actuantes el novillero Jaime González-Écija, que se fajó con un utrero de López Gibaja. Fue, hasta ahora, la última res brava que ha pisado el dorado albero del Baratillo.

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