Actualizado: 11 ene 2021 / 12:39 h.
  • Toros, nieve y tercera ola

Gran parte de la piel de toro está remendada de nieve mientras el país entero aguarda el machetazo de la ola de frío que rematará este gélido inicio de año. ¿Año de nieves año de bienes? Ojalá... Pero los presagios son otros. La incapacidad administrativa para poner en pie un sistema de vacunación ágil y eficaz se suma a la inevitable reactivación del famoso bichito, que ha tomado fuerza y alas después de los excesos y la relajación, no sabemos si inevitable, de las celebraciones navideñas. A partir de ahí, la actualidad taurina se enhebra a la realidad social volviendo a hacer buena la sentencia orteguiana.

Ya lo hemos contado en las últimas semanas. Las principales empresas del sector trabajan –después de asumir la letalidad de permanecer otro año en barbecho- en la reapertura condicionada de los grandes escenarios del toreo sabiendo que nada podrá ser como era. El año 2021, de alguna manera, se erigía en una suerte de frontera psicológica que ha animado esos intentos de resucitar el negocio. Pero los hechos podrían ser más tozudos que los deseos. La inminencia de esa tercera ola que ya es certeza estadística no es el mejor decorado para el asunto. Este mismo lunes hemos estrenado nuevas restricciones, toque de queda adelantado y la renovación del cierre perimetral que separa a Andalucía del resto de una España que sigue dando bandazos. La pregunta es... ¿Hasta cuándo?

Dificultades

Con ese panorama, mientras el tiempo corre y apremia, es difícil formalizar ningún contrato más allá de adquirir compromisos con toreros y ganaderías, que están a verlas venir. Lo hemos escrito en alguna ocasión. El actual desarrollo de la pandemia impide hacer planes a largo e incluso a medio plazo. De un día para otro todo puede saltar por los aires. Toca operar en corto, montar los espectáculos que se puedan poner en pie en función del rigor de las distintas normativas que vayan dictando las autoridades en cada momento. Se trataría, en definitiva, de recuperar la agilidad empresarial de otro tiempo cuando las corridas se anunciaban de domingo a domingo y los toreros repetían de un día para otro en función de sus méritos. Al menos –eso sí es novedad- contamos con la disposición a abrir las plazas pero las voluntades, ay, no bastan...

Resumiendo: las previsiones –como toda España- han quedado congeladas. Los planes de Olivenza y Levante andan pendientes de las respectivas normativas que emanen de las comunidades extremeña y valenciana pero... ¿quién puede asegurar nada en este momento más allá de las buenas palabras y las declaraciones de intenciones? La pandemia marca su propio guión y el final de este túnel sigue dibujándose demasiado lejos.

Y Sevilla...

Nos interesa más, por proximidad y vecindad, lo que pase en Sevilla. Ramón Valencia ya había avanzado su intención de dar toros, desembarazado de las fechas tradicionales –la Feria de Abril ya ha sido suspendida por el Ayuntamiento- y buscando el amparo de los fines de semana de la Pascua Florida. Respetaría, eso sí, el carácter inaugural del Domingo de Resurrección con un cartel que haría honor a la fecha. La única línea roja marcada pasa por poder vender la mitad del aforo de la plaza de la Maestranza, poco más de 5.000 entradas. Sobre la mesa, dicen, hay hasta ganaderías reseñadas: se habla de los hierros de Juan Pedro Domecq, Garcigrande, Jandilla, Santiago Domecq, Victoriano del Río, Victorino Martín, Núñez del Cuvillo y Miura. También se cuenta ya con la disposición por parte de los toreros pero la cruda verdad es que, hoy por hoy, no se puede dar un paso más...

A pesar de todo, ya se barajan algunas fechas para abrir la temporada en Andalucía. En el tintero de 2020 quedaron dos festejos de la llamada ‘Gira de Reconstrucción’ que se anunciaron en Aracena y después de algunas peripecias se acabaron organizando –y suspendiendo- en Ubrique. El rotundo cierre perimetral decretado a finales de octubre en numerosos municipios andaluces frustró esos mano a mano de Urdiales y David de Miranda y, especialmente, el de Pablo Aguado y Rafa Serna que reeditaba rivalidades de otro tiempo. Ahora se habla de recuperar ambos eventos entre los días 26 y 27 de febrero, vísperas de la festividad de Andalucía, que este año cae en domingo. Del escenario definitivo nada se sabe aunque vuelve a estar encima de la mesa, entre otras opciones, la posibilidad de abrir el coqueto coso de Aracena. Con permiso del covid, no sería mala excursión para inaugurar la temporada... Pero todo está por ver.

El ejemplo de los ganaderos

Nos vamos marchando pero lo hacemos con un pequeño homenaje a los que se levantan antes de las claritas para cuidar a su ganado. Con la que está cayendo, muchos criadores están dando lecciones de bienestar animal a los animalistas de salón. Ya se sabe que una cosa es predicar y otra –bien distinta- dar trigo. Los ganaderos se han tenido que remangar para que sus reses puedan comer y beber y tener algo de refugio en el campo helado.

Ser ganadero de bravo en el primer cuarto del siglo XXI no es ningún privilegio, sino el compromiso con una forma de ver la vida, el campo y el hombre que sólo puede mamarse desde la cuna. Mientras tanto, el abracadante director general de los derechos de los animales –uno de esos carguillos bien remunerados creados en las órbitas podemitas del gobierno- se dedica a desbarrar y atacar al mundo de la Tauromaquia desde su poltrona. No merece la pena ni mencionar el nombre del gachó...