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Actualizado: 22 feb 2021 / 17:22 h.
  • Ramón Valencia. / Toromedia
    Ramón Valencia. / Toromedia

No es ningún secreto. La empresa Pagés ya lleva muchas semanas trabajando en la confección de los carteles que deben reabrir la plaza de la Maestranza después de un largo e indeseado año en barbecho. La secuencia de los hechos es más o menos conocida, además de los vericuetos de unas contrataciones –o toma de compromiso con los toreros y ganaderías- que han detallado algunos medios. Hablaremos de ello en estos días... pero antes hay que recordar –aunque sea apresuradamente- que los primeros planes pasaban por salvar la emblemática fecha del Domingo de Resurrección después de confirmar que, un año más, no habría fiesta, farolillos ni, mucho menos, cofradías en las calles.

Valencia se desembarazaba así de un esquema cerrado en torno a las fechas tradicionales, lo que le ha permitido una mayor elasticidad en torno a los vaivenes de la campaña. Hay que advertir que los rigores de la tercera ola supusieron un jarrazo de agua fría que, posiblemente, ralentizó, enfrió y llegó a parar la gestación de ese ciclo de transición. El empresario, en cualquier caso, volvió a concitar la atención en un encuentro con el alcalde en el que anunciaba que todo estaba preparado para dar toros. Eso sí, el telón tendría que levantarse más tarde, el día 18 de abril. Y, ojo, siempre en función de ese 50% del aforo que los empresarios más encopetados consideran el mínimo asumible para levantar la persiana.

A partir de ahí volvieron las quinielas de los carteles. Muchos de ellos ya revolotean por las redes y, sobre todo, alimentan los sueños de los aficionados. Es más que sabido que la combinación formada por Morante de la Puebla, Andrés Roca Rey y Pablo Aguado es la escogida para reabrir la plaza pero dejaremos el resto de las combinaciones, que están a punto de salir del horno, para una pieza específica. Vale, hay que carteles. Pero hay que estar preparado para lo que sea.

Pendientes del virus

Los rigores de pandemia han enfriado y vuelto a calentar los entusiasmos con efecto de montaña rusa. Pero ahí están las informaciones y filtraciones de los últimos días que ya dan por rematadas las combinaciones y hasta las curiosidades y los vericuetos de las contrataciones. Los carteles están a punto. Se quieren presentar. Pero la pelota sigue estando en el tejado de las autoridades gubernativas de la Junta de Andalucía. Los hilos de comunicación con las empresas taurinas en general, y los Pagés en particular, han sido más o menos fluidos desde ciertos despachos. En la Junta quieren que haya toros pero aún no pueden asegurar, ni de lejos, ese famoso medio aforo más allá de las buenas palabras. Eso sí: el tiempo sigue corriendo y no se puede demorar mucho más una respuesta definitiva para dar carta de naturaleza a esas combinaciones que ya corren de móvil en móvil.

En espera de lo que pueda pasar ya hay otras ferias en preparación. Algunas tienen ya hasta carteles publicados. Es el caso de Leganés, organizada por uno de los jóvenes emergentes del empresariado taurino. Hablamos de Alberto García, que ha dado carácter de apuesta o interpelación a sus combinaciones de toros y toreros. Sólo serán posibles con la flexibilidad de la Comunidad de Madrid que, en la práctica, tiene prohibido el espectáculo. José María Garzón también tiene definido el plan para que Córdoba tenga toros en mayo. Hay algunos flecos aún y ciertos compromisos por amarrar. Pues a ver qué pasa...

La reunión del comité de crisis

Estos días atrás también se habló largo y tendido de la reunión del llamado ‘comité de crisis’ de la tauromaquia. Fueron muñidos y convocados a la casa de Antonio Barrera, hombre fuerte de los intereses taurinos del grupo Bailleres en este lado del charco y representante de ANOET. También acudieron Victorino Martín, Borja Cardelús y Cristina Sánchez en su condición de patronos de la FTL además de Antonio Bañuelos y Lucía Martín, por la Unión de Criadores además de distintos representantes de las asociaciones profesionales de matadores y cuadrillas.

El caso es que después de tan ¿trascedente? reunión se despacharon con un somero comunicado que nos dejó con más frío que calor. De dicho documento se puede concluir que habrá gira de reconstrucción retocando los planes del pasado año; que hay que revisar las cuentas de la del pasado... además de analizar “las medidas a adoptar para la renovación y reactivación del sector taurino”. ¿Cuáles son esas medidas, señores míos? ¿Se puede despachar con un único renglón el cataclismo que azota al toreo? ¿Cuáles son las líneas maestras de ese supuesto análisis? Podríamos seguir formulando muchas preguntas más. Eso y nada, es lo mismo...

Esperamos más, mucho más, de la reunión de los pesos pesados del empresariado convocados bajo las discutidas siglas de ANOET para el próximo día 3 de marzo. Toca enterrar algunas hachas de guerra, dejar de mirar por encima del hombro a los empresarios emergentes y empezar a remar en la misma dirección. Hay amagos de carteles, planes para dar toros y, sobre todo, empieza a existir una conciencia común del desastre. Ahora toca estar a la altura de las circunstancias y venir llorados de casa.