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Los medios y los días

1917 y Vox

11 feb 2020 / 04:29 h - Actualizado: 11 feb 2020 / 00:29 h.
"Los medios y los días"
  • 1917 y Vox

Lo sensiblero vende y da votos, pero ya está bien de tonterías emocionales, hay mentes humanas a las que les da fatiga tanta ramplonería y la mía es una de ellas. No soy de piedra, comprendo que el mundo se rige por la violencia –simbólica o real-, lloro en silencio por dentro y procuro llegar a los sitios llorado de casa, intento mirar los acontecimientos con la razón y aparto de mí la debilidad que imprimen los sentimientos que no te dejan ver el contexto de los hechos. Por eso me gusta que Vox haya echado a la calle a los okupas de una casa en el lugar donde vivo, Villanueva del Ariscal, y por eso no me ha gustado nada de nada 1917, película a la que fui a ver con un amigo porque yo no suelo acudir al cine y cuando debo ir dejo a mis acompañantes que elijan la película ya que estoy convencido de que el cine de hoy, en su mayoría, es espectáculo, postproducción, videojuegos, propaganda, lloriqueo y superficialidad adoctrinadora.

Siento parecer un nostálgico pero mis tiempos –y otros anteriores a los míos- no tenían tecnologías ni tantas palabras en inglés y sin embargo las películas contenían bastantes guiones inteligentes para que el cerebro trabajara y se formara, de aquel mundo vengo, y éste será más espectacular, pero tiene menos pegada intelectual, lo mismo que me ocurrió en la música con Pink Floyd. Después de vivir y seguir viviendo con el arte de este grupo, he comprendido que ya no se puede hacer mejor lo que se llamaba rock sinfónico. Me pusieron el listón tan alto que mucha música actual me parece de recreo infantil.

Los okupas están muy bien echados y hay que seguir en esa línea, nada de permitir que unos extraños te arrebaten lo que uno ha logrado con el sudor de su frente, si admitimos inmigrantes o si creamos bolsas de personas indigentes hay que ayudarles, pero no a costa de los que ya tenían sus casas y propiedades, que no son precisamente millonarios. La cuestión es consolidar lo alcanzado y seguir avanzando, no dejar al ciudadano a merced de delincuentes y “colocar” a los inmigrantes de raza negra en los semáforos a vender pañuelos. Siete años lleva una persona de esta raza en el mismo semáforo, él mismo me lo contaba el otro día mientras yo esperaba que el semáforo se tornara en verde para seguir mi camino. ¿Eso es dignificar a una persona según los derechos humanos?

1917 es un engañabobos, una película para sensibleros, me da igual que le den tres Óscar o trescientos. Tiene escenas que son de videojuego, donde el “muchacho” corre entre explosiones y tiros que nunca lo alcanzan de manera incomprensible e insultante para cualquier cerebro formado que no se fije en el plañiderismo que puede provocar el filme. Los alemanes son idiotas y malísimos y los ingleses van de matrícula de honor. Los héroes tienen los ojos azules y aparece un soldado indio de la India que no pinta nada porque no había soldados de esa etnia en esos frentes.

Es lo de menos porque ahora la gente parece menos exigente que nunca. Sin embargo, existimos otros que ya estamos hastiados de lloriqueos fáciles procedentes de situaciones falsas y de ladrones que abusan de gente de bien, sin importar que sean ancianos de más de 80 años. A tomar viento la posverdad emocional y el pensamiento débil, eso para las charlas de salón, de salita y de café, pero la vida real es otra cosa, desgraciadamente muy distinta.


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