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La vida del revés

2020 puede ir a peor

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08 jun 2020 / 19:01 h - Actualizado: 08 jun 2020 / 19:01 h.
"Opinión","La vida del revés","Coronavirus"
  • 2020 puede ir a peor

Vamos bien. 2020 está siendo un año lleno de sorpresas y, todavía, quedan muchos meses para que finalice. Esto quiere decir que nos esperan momentos maravillosos y emocionantes casi con toda seguridad.

Desde meteoritos volando cerca del planeta Tierra (en el espacio cerca es un concepto que no deben utilizar en sus casas por su propia seguridad; 5,1 millones de kilómetros es cerca en el espacio; dejarse la sal a 5,1 millones de kilómetros en casa es difícil y complicaría bastante algunas cuestiones básicas de convivencia) hasta cocodrilos en el Pisuerga de tamaño sideral (todo lo que sucede de un tiempo a esta parte es de tamaño sideral). Desde 1883 no entraba en erupción el volcán Krakatoa de Indonesia y el pasado abril pego un zurriagazo, en plena pandemia, como si no tuviéramos suficiente. Otra alegría. Por supuesto, la Covid-19 se ha extendido por todo el planeta causando estragos sanitarios, sociales y económicos. Y cuando todo parecía que no podía ir a peor, estallido violento a causa del racismo en Estados Unidos.

Vamos bien, vamos bien, aunque van mejor los chinos que poniendo cara de tontainas y mirando para otro lado, como si con ellos no fuera este follón, se han hecho con los mandos.

No sé qué podría pasar de aquí a final de año, pero si la cosa sigue así no sería extraño estar hablando del Betis ganando por 8 goles de diferencia el próximo derbi al Sevilla; de Pablo Iglesias bien afeitado; o de Jorge Javier Vázquez hablando sin reír sus propios chistes. Todo puede ser. Los amantes de las teorías más locas ya hablan de políticos haciendo su trabajo, de Irene Montero hablando sin utilizar un lenguaje inclusivo que resulta insoportable y de Pablo Casado y Santiago Abascal arrimando el hombro para sacar el país adelante. Pero eso solo lo piensan los más extremistas.

Vamos bien, vamos bien. Solo queda que Puigdemont reaparezca para soltar bobadas y nos anime la tarde de los domingos. Qué año tan bonito.


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