A los que empreden

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07 nov 2021 / 10:00 h - Actualizado: 07 nov 2021 / 10:04 h.
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  • A los que empreden

Emprender no es tarea fácil porque supone, siempre, arriesgarse. El riesgo conlleva dedicación y voluntad de transformar realidades que se están dirigiendo hacia caminos surcados de acantilados peligrosos.

Aunar tradición y progreso es, sin ninguna duda, el primer reto que todo emprendedor debe de superar.

Quien emprende debe estar dispuesto a pasar por el calvario de la incomprensión y, muchas veces, de la persecución.

Emprender en España implica que aparezcan los que están dispuestos a ponerte trabas haciendo todo lo que esté en sus manos para destruirte o acabar con la novedad de un nuevo proyecto.

Tienen muchas maneras de hacerlo y solamente trabajan para tramar historias, siempre interesadas y falsas, que les posibilite alcanzar su objetivo.

Sin embargo, no cuentan con que el emprendedor siempre busca proponer proyectos que resalten la dignidad de las personas, porque emprender está ligado a la búsqueda del bien común.

Los limites y los problemas de los proyectos que están en proceso de desaparición, solamente se superan con una voluntad firme de proponer ideas nuevas buscando que la innovación sea los cimientos que den consistencia a lo que se desea emprender.

Llevo tiempo meditando sobre los emprendedores en nuestra sociedad, y estoy escribiendo un libro que, partiendo de la figura de Jesús de Nazaret, y siguiendo por sus seguidores, Pablo, Pedro, Juan, Santiago, entre otros, pasando por fundadores y fundadoras de Institutos religiosos, dado que todas estas personas emprendieron e innovaron, podamos descubrir a personas que han sido capaces de luchar para proponer respuestas concretas a la sociedad. En este relato he quitado la interpretación teológica de su vida porque quiero mostrar el rostro de hombres y mujeres que sufrieron y fueron perseguidas por poner en marcha proyectos que se fueron transformando en referentes sociales.

Es suficiente observar nuestro entorno para percatarnos que hoy, muchos de estos proyectos, siguen vivos, son altamente dinámicos y se enfrentan a problemas de índole político y de índole social.

Hoy, estos proyectos necesitan innovarse buscando la formula que les haga sostenibles y duraderos. Desde luego, precisan de un emprendimiento nuevo porque lo existente es caduco y terminará envolviéndolos en una nube que los dirigirá al camino lleno de acantilados; aunque esto muchos no lo quieren ver ni mencionar.

El segundo reto de la innovación es buscar figuras profesionales y de gestión alejadas de los controles férreos que muchas veces quieren poner quienes ejercen el poder factico dentro de la propia institución o fuera de la misma. Son controles que luchan para que todo siga como está, no dejando a los que gobiernan las instituciones la posibilidad de buscar nuevas formulas de colaboración. Justifican su negatividad en la fundamentación interesada y, muchas veces, errónea de los principios de los fundadores o fundadoras. Esto es terrible y supone la perdida de vitalidad y de la posibilidad de hallar nuevas fórmulas que doten a los proyectos de vida. Curiosamente, de esa Vida con mayúscula, que tanto predican y de la que tanto hablan.

El tercer reto de la innovación es tener voluntad de cambio y confiar en que nuevas personas puedan aportar nuevas soluciones, y nuevas figuras de colaboración conjunta.

Este es el punto más delicado porque implica que la tradición, lo que siempre se ha hecho y lo que, en apariencia ha ido bien, hay que tocarlo y esto son palabras mayores.

Jesús de Nazaret, como emprendedor e innovador de la manera de vivir y sentir la Fe, fue una persona nueva que aportó nuevas soluciones ante las normas encorsetadas existentes, y buscó a personas nuevas para realizar una nueva misión basada en la colaboración conjunta; pero, al final, lo mataron.

Los de siempre, los que ejercían el poder religioso manipularon todo lo que pudieron para llevarlo al sacrificio más grande al que se puede llevar a una persona, la muerte.

Hoy, no nos hallamos lejos de situaciones similares, porque siempre hay personas dispuestas a ajusticiar por el solo hecho de creerse, como los sumos sacerdotes, los poseedores de la verdad, su verdad.

Emprender es trabajar; es creer en un proyecto; es buscar soluciones para los proyectos que están muriendo poco a poco; es apostar por realizar una gestión propia de los tiempos que nos están tocando vivir; es no tener miedo a quienes, por soberbia y envidia, siempre estarán acechando; es estar siempre, dispuestos a empezar, aunque hayan pretendido humillarte y mancillarte; es creer en las personas; es perdonar; es animar; es estar dispuestos a escuchar; es acoger a quienes pueden aportar nuevas ideas.

Emprender es mirar al frente y a los lados para que los acantilados del camino no sean la tragedia del emprendedor, sino que el camino se convierta en el recorrido hacia la meta de la innovación.

Animo a los emprendedores que existen en estas instituciones a que se sumen con otros emprendedores para seguir construyendo la innovación que precisan sus estructuras, porque solamente de esta manera su misión perdurará en los tiempos. Los carismas no se agotan se transforman. El cuarto reto es dejar que la transformación del carisma pueda ser una realidad.

Emprender es escribir este libro que llevará como título “Emprender para Emprendedores”

“El mundo está en las manos

De la genta capaz de ver

las transformaciones del presente,

de la gente con coraje, para vivir sus sueños,

cada cual, de acuerdo con su propio talentoPaulo Coelho

“Me humillan y maltratan,

Me quieren hacer sentir culpable,

Me persiguen con mentiras y falsedades,

Pero no saben que la vida es VIDA” Anónimo.


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