lunes, 29 noviembre 2021
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Los medios y los días

¿A vivir de la lotería y del Estado?

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21 nov 2021 / 04:00 h - Actualizado: 21 nov 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Foto: EFE
    Foto: EFE

Me cuenta María José Lora desde Abc: “Los sevillanos gastarán más que nunca en la lotería de Navidad este 2021, con 92 millones de euros invertidos. Este año se han consignado dos millones de euros más que en los dos años anteriores”. Está la cosa achuchá, ¿eh? Y también hay ansias de ganancia rápida para no dar golpe laboral, supongo, como esas personas a las que por un número dicen que les dan 2.000 euros al mes por 25 años, esto es, para siempre, por no hacer nada, imagino. A lo mejor las predicciones se equivocan y en lugar de que la Inteligencia Artificial eche a la gente al llanto y rechinar de dientes, el estado y las empresas nos prometen que en un tiempo prudente todo lo apañarán los robots y nosotros podremos tener un coche -¡cómo se alegraban los del 1, 2, 3 Responda otra vez con el coche- un piso y un chalet en la playa o en la sierra. Viviríamos de la exportación de los productos que elaboraran los robots, pongamos por verbigracia.

Manuel Ruesga, desde Diario de Sevilla, me dice (pero que no se entere nadie): “Un sevillano que dispone de la tarifa social consume al día dos litros más de agua que el usuario doméstico. Esto es uno de los datos más destacados que aparece en un informe de Emasesa sobre el primer semestre del año. El número de familias beneficiarias de esta tarifa es de 6.315 y cuentan con un consumo medio diario por persona de 119 litros frente a los 117 del resto de clientes. La empresa metropolitana de aguas cuenta desde mayo de 2020 con una tarifa social que fija por primera vez un precio público ajustado a las rentas de los hogares con bonificaciones de entre el 50% y el 100% para los ingresos más bajos”.

No hay albañiles en Sevilla, uno se las ve y se las desea para encontrar a quienes puedan hacer determinados trabajos, hay paro pero no hay mano de obra. La naranja, ¿quién la va a recoger? Supongo que mis colegas de la universidad conmigo al frente, ya en la prevejez como estoy. A mí no se me caerían los anillos, por esta época navideña, siendo estudiante, me iba a Cortefiel, sección pantalones de caballero, a vender, sin hacerme falta porque mi familia me mantenía y poco después mi dinerillo que iba ganando como periodista, lo que sucedía entonces es que pertenecí a una generación de progres rebeldes que sentíamos la necesidad de ser libres y tener nuestro propio “hogar” aunque fuera minúsculo. Otros de mis compañeros estudiantes se iban a recoger melocotones en su momento y otros a la naranja de Valencia y sin embargo en Sevilla se producen más, ¿se han apuntado ya o voy yo?

Los jóvenes no quieren ser camioneros porque son muchas noches fuera de casa, ¿de qué casa?, ¿de la que pagan ellos con el sudor de su frente? Vale que el trabajo está mal tratado por el gobierno y por algunos empresarios, pero, ¿ya está? ¿Esperamos también que papá estado lo resuelva todo? Supongo que haremos lo posible y lo imposible por formarnos y buscar otros curres o saldremos a la calle a pedir trabajo digno en la carretera, ¿o se lo encargamos a los soldados ahora que no están en guerra?

Yo lamento hablar así, luego me escribe la gente insultándome como me está ocurriendo ahora desde que opiné que hay que cercar a los que se niegan a inyectarse la vacuna. Lo dije y lo sostengo y mi deseo ha coincidido con las medidas drásticas que se están tomando. Ole. La democracia también corrompe a la gente con tal de que a los partidos que la forman no se les escape ni un voto. Le das al personal dinero de todos para que paguen el agua y miren el resultado. Hubo un tiempo en que aspiré a la revolución comunista, era cuando me encontraba en coma, como mi hermano gemelo Manuel Monteagudo. Eso ya se acabó. Conocí hace decenios a un poeta que me dijo: “Ya estoy harto de bajar y escribir versos para el pueblo, ahora que el pueblo suba a leer mis poemas”. Claro que todo lo anterior no elimina el hecho de que la política está llena de mediocridades y el futuro que nos espera puede ser peor si tenemos en cuenta que ahora, en materia educativa, el más tonto puede hacer un reloj y esos después llegan a los ayuntamientos, diputaciones, Junta, parlamentos y más arriba.


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