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Adara expulsada y la media del CI de los concursantes se dispara

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05 nov 2021 / 00:57 h - Actualizado: 05 nov 2021 / 01:09 h.
"Opinión","Televisión"
  • Adara expulsada y la media del CI de los concursantes se dispara

Adara ha sido expulsada de «Secret Story: La casa de los secretos». La reina de la telebasura ha cansado a propios y extraños, ha terminado con la paciencia de todos. Ni siquiera el ejército de seguidores, que se han gastado un dineral cada semana para evitar su expulsión, han podido evitar que Adara se vaya a casa a descansar y a contar el dinerito que ha ganado por decir chorradas, por pelearse con todo lo que se movía en la casa y por no dar un palo al agua.

Pero no hay mal que por bien no venga: el cociente intelectual medio de los concursantes de este programa se ha elevado en un instante de forma ostensible. Tanto es así que alguien no avisado podría pensar que los participantes son seres inteligentes y capaces de hacer lo que cualquiera que se levanta pronto para trabajar, que intenta convivir con prudencia y sensatez, o quiere de verdad a todos lo que le rodean. No es conveniente hacerse líos. No es así.

La expulsión de Adara es la gran noticia del teleuniverso basuril. El plató desde el que se emite» La casa de los secretos» se ha convertido en una especie de piscina de barro en la que los defensores de los participantes han podido lanzarse sin complejos para decirse lo más grande. Por ejemplo, la conversación entre la madre de Adara y Gianmarco Onestini (a gritos y hablando uno por encima de la otra o viceversa) ha llegado a unos límites de patetismo muy difícil de conseguir. Un jueves más, miles de personas se han quedado prendados de las miserias y las bajezas humanas. Nada divierte más que una tragedia en la que los protagonistas no tienen ni una sola posibilidad de salir ilesos.

Adara ha sido expulsada y deja atrás momentos de una crueldad exquisita, un reguero de idiotez peligroso (no hay tonto bueno y eso comienza a ser religión en los programas de este tipo); un buen montón de risas estúpidas, de frases propias de una niña de siete u ocho años; y un espectáculo bochornoso para cualquier persona normal.

Que le vaya bien a la que ha sido reina de la telebasura; esperemos que le dé por trabajar. Y pidamos a la diosa fortuna que esta mujer no vuelva al concurso con esa repesca que anuncian desde la dirección del programa.


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