África condenada al silencio

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17 ago 2022 / 12:13 h - Actualizado: 17 ago 2022 / 14:56 h.
  • África condenada al silencio

Cuando yo era niño, además de conocer la existencia de África por la asignatura de geografía, un día al año, cuando salían a la calle las huchas del DOMUND, aprendí que en África había “negritos” que pasaban mucha hambre.

Hoy que ya no salen las huchas de DOMUND, que la geografía que se estudia es cada vez más sintética, y que los medios de comunicación silencian lo que allí acontece, no tenemos modo de enterarnos ni de los movimientos geopolíticos capitaneados por China y Rusia, ni tampoco de las tragedias que viven muchas poblaciones africanas.

Los lideres mundiales tampoco se preocupan mucho de hablar de las emergencias que sufre ese continente, por altos niveles de mortalidad y malnutrición, contagio de enfermedades o epidemias y conflictos bélicos. Sus preocupaciones no van más allá de ver como hacerse con los recursos naturales y minerales o mantener el mercado abierto de armas. Tan solo Papa Francisco es constante en trasladarnos el grito de los africanos que desde hace tiempo encuentra cada vez menos espacio en nuestros medios de comunicación, como en los del resto del mundo.

En la última década hemos ido viendo como la mayoría de nuestros medios, tanto impresos como televisivos, se iban impregnando de provincialismo, superficialidad y escandaleras amarillistas, condenando al silencio muchas tragedias que subsisten en el mundo

Habría que romper el silencio mediático impuesto por grupos de interés y agencias de noticias, que pesa sobre muchas situaciones en el planeta. Basta ver como la invasión de Ucrania, que tan de cerca nos toca, ya aparece en la tercera o cuanta noticia de los telediarios.

Pero, volviendo a África, quiero recordar la dramática situación en Sudán del Sur envuelto en una terrorífica guerra civil que ya ha causado al menos trescientos mil muertos y millones de personas en fuga.

No me olvido de Sudán, oficialmente República del Sudán, nación gobernada por un régimen dictatorial en guerra contra el pueblo de las montañas de Kordofan, los Nuba, el pueblo mártir de África y contra las etnias de Darfur.

Somalia, también en guerra civil, y llevan ya más de treinta años con millones de refugiados y desplazados.

Eritrea, gobernada por uno de los regímenes más opresivos y dictatoriales del mundo, con cientos de miles de personas huyendo a donde pueden. África Central, sigue desangrándose también por una guerra civil interminable.

¿Sabemos algo de lo que está pasando en la zona del Sahel desde Chad hasta Malí, donde poderosos grupos yihadistas podrían constituirse en un nuevo califato del África negra?

En Libia, luchan todos contra todos, se matan entre ellos hermanos de nación.

Del Congo, nos llegan los minerales más preciados, pero no la realidad de miseria que les aplasta. Hambre también en Etiopía, Somalia, Sudán del Sur, en el norte de Kenia y en los alrededores del lago Chad donde según Naciones Unidas viven la peor crisis alimentaria de los últimos 50 años.

A todo esto, hay que añadir los estragos que comienza a hacer el Cambio Climático en este Continente.

¿Será por eso que huyen tantas personas de sus tierras arriesgando la vida de ellos y de sus hijos? Es necesario que abramos los ojos al mundo para a continuación abrir los brazos.


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