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La Tostá

Ahora hay que afinar

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
31 oct 2019 / 08:04 h - Actualizado: 31 oct 2019 / 08:05 h.
  • Ahora hay que afinar

Está bien y hasta es divertido jugar a la politología, pero estamos a once días de las elecciones generales y ahora hay que prestar mucha atención a los programas electorales de cada partido. Hay que dejar ya de hablar de Franco, de José Antonio y de Queipo de Llano y centrarnos en lo que nos van a ofrecer los distintos candidatos, porque unas elecciones se celebran para eso, para que unos señores nos presenten un modelo de sociedad y que elijamos el que más nos guste de una manera libre y sin miedo. Estoy francamente perplejo –perdón, quedamos en que nada de alusiones a Franco– con el apoyo que parece que va a tener Vox, a pesar de los majaras que tiene en sus filas, con unas ideas que nos parecía que era imposible que regresaran. No me gusta hablar del fascismo, que pertenece a otros tiempos, aunque lo tengamos cada día hasta en la sopa. O el franquismo. Se ha hablado más de Franco en los últimos dos o tres meses que en los cuarenta años que van desde ahora hasta 1975. Es de suponer que se hablará menos en estos once días, porque, sinceramente, los castigaría a todos no yendo a votar y quedándome en casa. Esto no es serio, lo suyo es que los distintos candidatos nos digan qué van a hacer con España, con el problema del independentismo, la educación, el desempleo, los problemas sociales, etc. Me importa ya muy poco que me engañen porque me han venido engañando miserablemente desde las primeras elecciones democráticas y tengo ya la piel dura. Cuento con ello, con el engaño. Ahora hay que afinar porque nos jugamos mucho y un partido como Vox no debería de tener cabida en un país como España. A ver, es un partido político legal y si hay quienes comulgan con sus reaccionarias ideas, cada cual puede votar a quien quiera. De hecho he defendido en ocasiones determinadas cosas de Vox, sin comulgar con sus ideas, y me han machacado en las redes sociales llegando incluso a llamarme fascista. Pues bien, sinceramente no me fío de Vox y ojalá no saquen tantos diputados como indican las encuestas, porque ha costado mucho, vidas, sudor y lágrimas, que llegara la libertad a nuestro país y que pudiéramos disfrutar de la democracia. De mala calidad, si quieren, pero democracia al fin y al cabo. Y estos de Vox no son demócratas y tienen las ideas de Caín. Tampoco me fío de la ultraizquierda y me parece terrible el dato de que en los últimos diez años se haya duplicado el número de jóvenes españoles que simpatizan con esta ideología. Por tanto, es necesario afinar y ser serios, porque nos jugamos mucho, y pensar muy bien el voto, que no es ir a echar una papeletita en una urna para poner contento a tu preferido. Votar es, sobre todo, responsabilidad.


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