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Desde la espadaña

Aprender del 2020 a golpes de campanadas

«En España no existe riesgo de infectarse» (febrero, Fernando Simón). «Yo lo digo alto y claro: viva el 8-M» (junio, Pedro Sánchez). A partir de ahí, el último que apague la luz.

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31 dic 2020 / 08:36 h - Actualizado: 31 dic 2020 / 08:37 h.
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  • Aprender del 2020 a golpes de campanadas

En este año que se nos va, todo el mundo, incluyendo los medios de comunicación, pronosticaron que 2020 tenía cierto magnetismo y sería un buen año para esta España. Pero a punto de rendir cuentas, todos estamos queriendo despojarnos de estos malditos doce meses tocando nuestras campanadas mensuales. Pero ya saben que antes de las campanadas vienen los cuartos y eso se los dejo a Carmen Calvo y su vulgar frase dirigida a las mujeres sobre la manifestación del 8-M: “Que les va la vida en ello, que les va la vida”. Omito adjetivos por mi salud mental y no entrar en la cárcel.

1ª Campanada. Nuestro Ministro de Sanidad, magnífico apuntador de cualquier obra teatral, ha querido expiar sus pecados acerca de su torpeza mayúscula en la conducción de esta pandemia cuando el pasado día dijo que había hecho todo lo posible; a buenas horas, mangas verdes. En el mármol queda su frase “no es necesario ir con mascarillas por la calle”.

2ª Campanada. En la retina se nos quedarán las cómicas ruedas de prensa del surfero Simón y sus alocadas afirmaciones sobre la inutilidad de ponerse mascarillas, aunque meses después reconoció que aquella afirmación se hizo para tapar el déficit de mascarillas en este país. Acuérdense, de hecho, cuando Turquía nos birló millones de mascarillas mientras los ministros estaban más al cuidado de que Iglesias no les contagiara el COVID-19, pues dando positivo, asistía al Congreso de los Diputados y a los Consejos de Ministros.

3ª Campanada. Parece que en el Especial Fin de Año del día de hoy se harán varias astracanadas sobre las famosas ruedas de prensa a tres que finalizaron en cuanto la descoordinación de los intervinientes era tan clara como ridícula. A los anales de la historia pasará la frase del general del Estado Mayor de la Guardia Civil cuando dijo que los Cuerpos de Seguridad del Estado están para “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”.

4ª Campanada. Conforme los ERTES empezaban a ser tan conocidos en este país como aquella prima de riesgo a la que se abonó Zapatero, las autoridades europeas empezaron a demostrar documentalmente que el Gobierno de España conocía los riesgos de la pandemia desde finales de enero, pero aquí el de las gafas Top Gun del Falcon hizo un lunes al Sol. Por eso, uno de los grandes hitos de la comunicación institucional desde un punto de vista de imbecilidad fue cuando días antes del épico ocho de marzo, el Licenciado Simón dijo que recomendaría que sus hijos fuesen a la manifestación de ese domingo. Ya ven, ignominia pura cuando fallecían más de 900 personas diarias.

5ª Campanada. El alma en un vilo por las sesiones del Congreso para solicitar la prórroga cada quince días porque el presidente Sánchez - ¿o es Iglesias?- se metió en un charco, alentado por el populismo y el síndrome de la torrija, del que no sabía salir ni qué decir. A Sánchez sólo le quedaba que llegara el verano para que los españoles, con o sin ERTE, pusieran su pica de Flandes en la arena de las playas mientras él, su familia y sus amigos harían lo mismo en nuestra vivienda de Lanzarote teniendo un país que se desangraba a borbotones social, económica y políticamente.

6ª Campanada. Porque con este rey desnudo bailando bachata por los salones de la Moncloa hemos sabido que en este país se han perdido 90.000 empresas en cinco meses y que el paro y la crisis económica que nos aguarda será para amarrarse a uno de los sillares de la Catedral para que no nos lleve el tsunami que se aproxima.

7ª Campanada. Al volver de las vacaciones más privilegiadas de la historia española, supimos que Sánchez se proclamaba cesante de su presidencia y dejaba al mando a cada comunidad autónoma. Y ahí sigue, cual becario, viéndolas venir. Era momento de tomar la zanahoria y distraer al pueblo con su socio comunista Iglesias porque por mucho que quieran disimularlo el gobierno de España es cosa de dos.

8ª Campanada. Terminamos este desgraciado año aprobando unos presupuestos del Estado con partidos que no quieren saber de España, como los independentistas y los filoetarras, a cambio, entre otras cosas, del acercamiento de presos etarras condenados en firme.

9ª Campanada. Llega con el consiguiente revuelo para los agraciados asesinos de Alberto Becerril y Ascen que se irán, gratis total, para sus casas, y que según cuentan los mentideros sevillanos, se está todavía a la espera de que el alcalde de Sevilla diga algo contra esta barbaridad, aunque lo intentó suavizar con una subvención extra de 230.000 euros otorgados a la Fundación Jiménez Becerril.

10ª Campanada. La terrorífica nueva Ley de Educación denominada Ley Celaá (mal asunto cuando tu apellido sirve para estos menesteres) publicada ayer en el BOE y cocinada ad hoc para un populismo atrincherado en el 1936 junto a la Ley de Eutanasia que lleva a la deformación del derecho a la vida, no parecen ser mecha suficiente para que en este país se levanten instituciones y profesionales a los que han ninguneado de forma brutal para hacer las redacciones de estos pasquines ideológicos.

11ª Campanada. Comprobar cómo siguen en la sopa boba los políticos aprovechados que desprecian a la Corona como primera institución de España, a los autónomos que rinden cuentas cada 3 meses y a todo un país que está sufriendo muchísimo con esta pandemia es para hacer mandamiento la frase de Lola Flores “si me queréis, irse de aquí”.

12ª Campanada. Se la dejo a la diputada de ERC Montserrat Bassa (cuya abstención indujo la proclamación de Sánchez e Iglesias al poder) cuando dijo en el Congreso “me importa un comino la gobernabilidad de España”. Ahí la tienen y cobrando 8406 euros mensuales.

Acabe ya este 2020 que estamos bastante escarmentados de tanto pitraco vírico y político.


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