jueves, 29 julio 2021
08:00
, última actualización
La Gazapera

Arte y buen rollo en un patio macareno

Image
Manuel Bohórquez @BohorquezCas
09 jul 2021 / 08:08 h - Actualizado: 09 jul 2021 / 08:09 h.
"La Gazapera"
  • Arte y buen rollo en un patio macareno

Anoche finalizó un ciclo dedicado a la guitarra flamenca de Sevilla en la Peña El Carbonerillo, que está en la calle Torrijiano, en la casa de Jerónimo Roldán, presidente de Torres Macarena y nieto de Florinda Vega García, una de las hermanas de El Carbonerillo. Los recitales y conferencias se celebran en el patio de esa casa, con un frondoso limonero en el centro. A los recitales no asisten más de treinta o cuarenta personas y el silencio es sepulcral. Acuden solo entendidos y anoche había más mujeres que hombres, lo que era una bendición porque hacían que el limonero acentuara su belleza para no desentonar. Hablamos de los guitarristas de Sevilla, desde el Maestro Pérez hasta mi paisano David Rodríguez. O sea, de una escuela única a la que pertenecieron el Niño Ricardo, Pepe Martínez, Eduardo el de la Malena o Antonio Moreno. Anoche salieron a relucir nombres como los de Manuel Domínguez El Rubio, Pedro Bacán, Enrique de Melchor, Paco del Gastor, Quique Paredes, Rafael el Cabeza, Manolo Franco, el Niño de Pura y Rafael Riqueni entre otros. Parte del enorme patrimonio flamenco de Sevilla y sus pueblos. Actuaron la bailaora Teresa la Debla y el guitarrista Antonio Gámez, además del cantaor José Méndez y el percusionista Javier Prieto. Gámez es un excelente guitarrista de Bellavista, discípulo, entre otros, del inolvidable Isidoro Carmona, muerto en accidente en la flor de su vida, en 1988. Antonio es aún un guitarrista joven, 58 años, pero con una trayectoria intensa e importante. Con qué buen gusto tocó anoche algunas piezas de concierto. Su esposa, La Debla, es moronera y baila con una elegancia poco común. Bordó la bulería por soleá y la seguiriya, sin poses postizas ni efectos innecesarios. Esta mujer baila como ya no lo hace casi nadie, flamenca y sevillana. Con un cantaor, Méndez, de Jerez, de la familia de La Paquera, que tiene un metal único y un dominio brutal del compás. Lo vivido anoche en ese patio, con una pincelada de Carmen Lesdesma, se quedará mucho tiempo en nuestra memoria, por la calidad y por el ambiente. Si el arte flamenco nació en un lugar concreto, sin duda fue en un patio de Sevilla o Cádiz, seguramente con un limonero y salamanquesas en la pared comiendo mosquitos. Fue como una vuelta a los orígenes, al principio de todo. En la Macarena, a escasos metros de donde nació Pepe Pinto y murió El Carbonerillo, donde vivió el jerezano Frijones en el siglo XIX y vino al mundo el Colorao. A un tiro de piedra del Barrio de la Feria y la Alameda.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla