viernes, 03 julio 2020
11:51
, última actualización

Balance

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13 abr 2018 / 22:09 h - Actualizado: 13 abr 2018 / 22:09 h.
"Pareja de escoltas"

Vísperas: Es la Sevilla moderna e imprescindible, idiota. Domingo: El tiempo lo cura todo, también el atmosférico, ausentado sus amenazas justo justito para valorar más este tesoro y relativizar ningún problema. Lunes: Cada vez más polarizada en dos estilos la variedad de sus cofradías, las de negro arracimadas todas en el sector de San Vicente. Martes: Ya dije cuanto tenía que decir y cuando vea un peregrino hacer el Camino de Santiago empezando en Compostela entenderé lo de este año. Miércoles: Lo viví de oídas, con la impresión que el día que antaño era una desordenada amalgama multicolor es el que mejor sabe hoy que con ser fiel a sí mismo no cabe más romántico clasicismo. Jueves: Sorprendentemente, el día de mayores bullas frente a los claros de muchas tardes y los desiertos de las noches. Urge recuperar las mantillas y el sabor sacramental venido a menos hasta en el miniMonumento catedralicio. Madrugada: Tachen lo de Viernes Santo Madrugada y sustitúyanlo por mañana de Viernes Santo. Viernes: Esquivando la puñalada del tiempo (repito, el atmosférico) esta vez pretendiendo herir y sin embargo haciendo de la fugacidad la hermosura más intensa. Sábado: Enmohece vivirlo en la Carrera, fuera de ella se sobrepone a la tristeza de la despedida. Resurección: ¿Cómo se tardó tanto en ver esta exitosa fórmula de la jornada que casi está pidiendo otra cofradía en torno al sepulcro abierto? Un día más con múltiples atractivos dentro de los templos. Conclusión provisional: La tradición no basta. Romperla tampoco. No hay balance de la Semana Santa. Es la Semana Santa el balance de la Sevilla espiritual de todo el año. Cosa de todos. Enhorabuena a sus artífices directos. ~


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