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Bibliotecas

truco o trato

07 may 2016 / 19:46 h - Actualizado: 07 may 2016 / 20:03 h.
"Literatura","Truco o trato","Feria del Libro"

Andurrerando por la Feria del Libro se charla mucho. Y más que se hablaba cuando el bar era parte del escenario pero, en fin, lo entendemos, hay bares abiertos todo el año en la Plaza Nueva y tienen derecho a disfrutar de esos pertinaces paseantes efímeros que somos los habituales de la Feria. Apéndice: como sigamos algunos machacones diciendo Feria, sin apellido, a la del Libro, barrunto que la de Abril tendrá que usar el nombre completo para diferenciarse. Cosas más raras se han visto, cuando a Rafael Escuredo lo nombraron presidente de la preautonomía le cambiábamos el apellido siempre y él advirtió: soy tan seguido que terminarán llamando escuredos a los escuderos. Oye pues fue verdad, a mí me pasa, sin ir más lejos.

En la Feria se habla y se aprende. ¿Sabe, por ejemplo, qué se puede hacer con 18 euros al año? Comprar un libro, y si me apuran de bolsillo que algunos lanzamientos se ponen imposibles. Pues eso es con lo que han contado las quince bibliotecas de Sevilla, municipales y públicas, hasta hace días como quien dice. Mucho asegurar que la gran obra cultural de la era Rojas Marcos fue la creación de una red de bibliotecas (que es verdad y hay que reconocérselo al entonces alcalde y a su delegada de Cultura, la incasable Enriqueta Vila) pero a la hora de repartir los dineros, pan poquito. Y eso que de aquellas primeras seis hemos pasado venturosamente a quince, con un presupuesto, hasta este último, de 12.000 euros para todas. Ya le digo. Si se estropea El Quijote no da ni para la traducción polémica entre los puretas que de la genial obra ha hecho Andrés Trapiello, vaya. Una miseria.

Parece que tal podredumbre (y seré buena, no mezclaré churras con merinas ni hablaré de las subvenciones a romerías varias ni el coste de las santas de aquella exposición ni del dineral de Gordillo en el Alcázar ni de la roncha de aquella fallecida tele local) se ha solucionado, ahora, con una cantidad que multiplica muchísimo aquella calderilla. Serán 60.000 euros para compra de libros, un dinero, aunque la realidad es que toquen a poco más de cuatro mil por cabeza. Algo es algo.

Pero siendo una gratísima noticia, merecedora de aplauso y felicitaciones a quien corresponda, es o debe ser un primer paso. Ya sabemos cómo andan las arcas y sabemos el esfuerzo que hay que hacer en una ciudad que sólo en patrimonio invierte más de lo que puede y tiene retos importantes como el Maestranza, Artillería, Atarazanas. Pero las bibliotecas son la vía sanguínea por la que corre la vida cultural de una ciudad, el andamio, la osamenta. A partir de ellas, de su solidez, capacidad de convocatoria, actividad, empatía, se construye una ciudad fuerte en apetito de cultura, en curiosidad, en pensamiento y en ideas. Fíjense que, con tan poco que han tenido, los profesionales de nuestras bibliotecas han hecho mucho. Sé de las cabriolas que se han hecho para tener las puertas abiertas, para animar a los más pequeños a tocar y usar los libros, que no queman. Esas son experiencias que marcan, que hacen crecer, que nos hacen fuertes. Y digo biblioteca como si fueran seres animados, que lo son por los nombres propios que las pilotan y dan vida: Vicky la directora de la Biblioteca Saramago de Mairena del Aljarafe premiada esta Feria, Federico el director de la red de bibliotecas municipales. Y otros muchos nombres de personas que a pesar de las dificultades no desfallecen.

¿Que leer un libro no es garantía de libertad, inteligencia, capacidad de dialogo? Pues depende del libro y quien lo lea. Lo que resulta impepinable, y una verdad como una casa, es que no leerlo es garantía absoluta de lo contrario.


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